Primero fué un autito LandRover a escala 1:24, luego la posta ha sido seguida por varios juguetitos de plástico (especialmente animalitos) ansiosos por recorrer el Perú :D

viernes, mayo 23, 2008

15-18 de Mayo 2008: Lagunas Huallacocha y Curihuay

Salida organizada por Bruno y esta vez narrada por Mauri, la cabra montañesa.


Miércoles 14:
El punto de reunión fué en el parque atrás del cine Orrantia a las siete de la noche. El grupo completo estuvo formado por Bruno, Yelinna, José Usquiano, Juan Víctor, Carlos Tipa, Mela, Beto e Irma. En el parque además ya había gente haciendo cola para coger un colectivo a Chosica. Al final todo el mundo abordó un micro que salía para allá, y luego de convencer al chofer y pagarle lo que pidió, nos llevó directamente a San Mateo a donde llegamos a las diez de la noche, exactamente al Hostal las Américas (no hubo tiempo de ver completa la película que nos pusieron en el trayecto "Ruanda", excelente).
Llegamos con las justas para poder comer algo en el restaurante porque ya lo estaban cerrando. Felizmente aún tenían comida.

Originalmente el plan era llegar a San Mateo el Jueves muy temprano, pero como habíamos llegado la noche anterior teníamos tiempo de desayunar con calma y de comprar lo que faltaba en el minimarket que está justo cruzando la Carretera Central.

Jueves 15:
Nos despertamos poco después de las seis dela mañana, y la gente fué a desayunar a eso de las ocho. Hacía mucho sol y calorcito. Yelinna recomienda el pan con lomo saltado, a tres soles, o la jarrita de jugo surtido, a dos cincuenta. Otros recomiendan el té de muña.

Entre arreglar las cosas e ir a buscar quién quisiera llevarnos a Yuracmayo sin abusar del rpecio, dieron als diez de la mañana. Yuracmayo está a poco más de una hora. El cielo estaba despeladísimo, se dice que esto significa que más tarde hará frío.

El problema es que no debajan pasar por la represa a pesar de que pedimos permiso a os vigilantes (sí, se acordaron de Bruno), así que tuvimos que hacer un rodeo que nos tomó como una siguiendo un camino de trocha ondulante al principio, y luego por la ladera del cerro.

Acá, una foto de la represa:

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No, este no fue el carro que nos trajo.

Debíamos alcanzar un paso a casi 5000 msnm, pero nos detuvimos antes. Poco antes de las cuatro de la tarde
ya armábamos el campamento en la quebrada Aigangra. a 4400 msnm.

Para la cena Bruno preparó tallarines con mantequilla derretida y orégano. Ya de noche el frío se hizo más intenso, y es probable que hayan hecho unos 8 ó 10 grados bajo cero aquella noche.
Parece que el invierno va a ser muy frío este año.

Viernes 16:
Despertamos a eso de las seis de la mañana. Sigue haciendo mucho frío hasta que los rayos del sol caen sobre el campamento, cosa que no ocurrió hasta las ocho aproximadamente. Y fué el frío lo que impidió que pudieran secarse las carpas y todas las cosas. Sin el sol, es fácil que el agua se congele dentro de las ollas y en las botellas. Ya había pasado buen rato después del desayuno cuando se pudo guardar todo y partir. Entonces ya eran las once de la mañana.

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Nuetro destino: La laguna Huallacocha alta a 4540 msnm y al otro lado de un paso a 4900 msnm. Seguimos el sendero que usan los ganadero que van de Pumacocha a Yuracmayo, en la ladera de los cerros. Pasamos por una quebrada desde donde se veía el nevado Cuncusyantaj, el que no se puede escalar porque es muy escarpado y empinado. Ya desde lejos tiene una cara nada amigable:

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Como diría Bruno minutos después: parecía un castillo gótico.

En la foto estoy sobre rocas cubiertas de líquenes que, por lo menos, tendrán unos cien años, ya que cubrían totalmente las piedras. Más o menos esa debe ser la época en la que se retiraron las nieves de esta quebrada.

Luego pasamos por una lagunita, casi una charca, donde nadaban pececitos. Subimos por una cuesta y seguimos un camino marcado por las vicuñas, ya que casi nadie viene por estos lugares. Ya eran las cinco y media cuando alcanzamos el paso y aún quedaba un largo camino de bajada hasta la laguna. La idea era acampar en unos corrrales que hay más allá, uno de los cuales se reserva a los campistas, pero que suelen ocuparlo los animales.

Oscurecía rápidamente. La bajada se hacía interminable, además de difícil, y ya era de noche cuando llegamos a un lugar adecuado para acampar: llano y limpio (era mejor que uno de los corrales). Como era luna llena fue más fácil armar el campamento. También se dice que la luna lena da más frío. Eso pareció ser verdad esa noche, hizo mucho frío, el agua que dejamos dentro de ollas y botellas se solidicó mientras dormíamos.

Sábado 17:
Éste día fue de asueto. Nos dedicaríamos a descansar e ir a la laguna Curiguay, al otro lado de la querbada. Mientras esperábamos a que el sol nos calentara, pasaron por nuestro campamento un rebaño de llamas que iban un poco más arriba a pastar. Nos observaron buen rato dudando y luego continuaron su camino, custodiadas por dos perros pastores. El pastor, un señor llamado Nicolás y nacido en 1924, nos contó que su tío decía que allá por 1907 todos los cerros que nos rodeaban (incluso el paso a 4900 msnm) estaban cubiertos de hielo.
Preparamos el desayuno a eso de las ochod e la mañana. Nicolás contó también que hoy había feria en Suitucancha, donde se intercambia la carne de los animales que se sacrifican.

Ya aquí estábamos en la provincia de Yauli, región Junín. Huarochirí (región Lima) ya había quedado más atrás.
Decía Bruno que "Huarochirí" es una palabra Aymara que significa "Viento Frío". Sucede que esta parte de la cordillera es unos cinco grados más fría que la Cordillera Blanca, y por eso aún conserva buena parte de sus nevados. En lo que ahora es la Región Lima se hablaba Aymara y Muchik (Mcochica) pero no Quechua.
Huarochirí o "Viento Frío" es como se conocía a las montañas de esta parte. Cuando vinieron los españoles le pusieron "Huarochirí" a toda la región, no sólo a la cordillera.

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Acá una vista de la laguna Huallacocha.

El resto de la mañana la dedicamos a lavarnos, lavar un poco de ropa, tomar el sol y juntar agua para la noche.
Cerca a la laguna hay dos pequeañs cascadas donde es una delicia bañarse, especialmente con el sol quemando la espalda. José se metió a la alguna y avisó que la orilla era puro cieno. En Huallacocha vienen bandadas de patos y Huachuas a alimentarse. También había algunos caballos tomando el sol.

Mela también fué más osada que el resto: se metió a bañarse al agua helada de la laguna (a pesar de que ya corría viento!).


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Aquí estoy junto a una de las cascadas.
Si fuera por mí, me quedaría a vivir junto a esta laguna :D

Era la una de la tarde cuando iniciamos la caminata a la laguna Curiguay, a seis kilómetros del campamento. José y Carlos partieron un poco antes, subiendo por la ladera de los cerros al frente mientras que nosotros íbamos por la quebrada, donde el suelo es muy húmedo y cubierto de vegetación: ichu y yaretas mayormente. Aquí también pastan llamas y ovejas de todos los colores.
Ya casi llegando a la laguna hay que subir un poco de pendiente. Aquí la vegetación desaparece, el suelo está seco y el paisaje se torna árido y un tanto triste. Ya el sol se había ocultado y corría viento muy frío.

Llegamo s Curiguay a las tres y treinta. En realidad no exactamente al pie de la laguna, si no desde donde ésta podía verse junto al glaciar que bajaba hasta casi tocar sus aguas, y que proviene de los nevados Huayllacancha (5450 m.s.n.m.) y Pachancoto (5720 m.s.n.m.).
No podíamos quedarnos mucho rato ya que debíamos estar de regreso antes de que se hiciera de noche. Por eso a las cuatro, recogimos todo (habíamos llevado alguito para comer) e inicamos el regreso al campamento.

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Aquí estoy intentando conquistar Curiguay.

Cuando partimos, el sol empezó a alumbrar un poquito. El camino de vuelta fue mucho más rápido y corto que el de ida. La laguna Curiguay está a 4800 msnm, un poco más alto que la laguna Huallacocha.

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Aquí vamos de regreso.

Después de saltar los charcos entre las yaretas y notar que el camino más recto no siempre es el más fácil, volvimos al campamento a las cinco de la tarde. Ya llá José y Carlos nos dijeros que estábamos muy cerca del nevado, y que de haberlo querido subir no nos hubiera tomado tanto tiempo.

Esta vez la gente cenó puré de papas y nuggets de pollo. Alguans sobras se las dimos a los perros pastores que nos rondaban y se dejaban tentar por el olor de las cocinas.

Domingo 18:
Después de pasar otra noche bajo cero, despertamos a las seis de la mañana. Debíamos estar de regreso en Yuracmayo a las dos de la tarde por lo que no debíamos demorarnos. Después de descongelar el agua y preparar el desayuno, lo que tomó más tiempo fue poner a secar todo. Las nubes tapaban el sol por momentos, y por sobre la cordillera, José notó las nubes que se asomaban, nubes de mal tiempo. Otro motivo más para salir temprano.

Aún no habíamos desarmado las carpas cuendo pasó por neustro campamento otro grupo de mochileros, a quienes habíamos visto el día anterior en Curiguay. Entre ellos estaba Alberto, quien ya había salido con Bruno unos años atrás. Iban al pueblo de Yauli, a donde llegaron a las tres de la tarde.

A las nueve de la mañana ya teníamos todo listo para partir. Le dijimos adiós a Huallacocha y subimos al paso, el cual estaba más cerca de lo que pareció la noche del viernes.


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¡Adiós Huallacocha!

El camino de regreso a Yuracmayo se hizo largo, a pesar de que la laguna que forma la represa es visible desde la quebrada Aigagra. Pasamos por la laguna de los pececitos (no los volvimos a ver) y por el "viscachero", una parte donde habían muchas piedras, el tipo de lugar donde a las viscachas les gusta vivir.

Y ahora, una foto tomada por Bruno:

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Incluso cuando llegamos al camino que lleva a Yuracmayo y a la represa, aún nos faltaba como una hora para llegar a donde se supone nos debía estar esperando el carro que nos llevaría de regreso a San Maateo. Creo que está de más decir que el carro ya no estaba. Luego nos dijeron que había pasado media hora antes (ya eran als tres de la tarde) pero como no había visto a nadie se había ido.

Esto era un problema, ya que teníamos que volver a San Mateo. Después de comprar algo y comer lo que nos quedaba junto a la bodeguita que tiene una señora junto a la carretera, Bruno habló con ella para ver si podían llevarnos en dos viajes en el carro que tiene su esposo (éramos muchos paracaber todos de una vez), después de mucho pensarlo ella y el señor aceptaron. Quienes partieron primero fueron Jose, Mela, Irma y Carlos.

La señora, nos dió café y agua caliente para tomar. Calculamos que el señor estarái de regreso a als seis. Mientras tanto Juan Victor nos iba contando de los periquitos que le gusta criar. Dijo que se reproducen como conejos y que lo normal es que salgan verdes, pero que también salen de colores y que estos son los mejores. Además contó que en otra época también tuvo halcones.

Así, el tiempo pasó rápidamente. A las seis el señor estaba de vuelta. Nos despedimos e inmediatamente abordamos para ir a San Mateo, a donde llegamos después de las siete de la noche.

El problema de San Mateo es que su sistema de transporte deja mucho qué desear. En el paradero de los micros a Chosica ya había una larga cola esperando el que parecía ser el último. Intentamos suerte junto a la carretera, por si uno de los interprovinciales se detenía y nos dejaba subir, pero ninguno de los que pasaron quiso. Volvimos corriendo de vuelta al paradero después que Bruno viera uno de los micros que regresaban. Los fines de semana, cuando hay más gente, es también más difícil hallar transporte.

Ya una vez en el micro podíamos estar tranquilos, de Chosica siemrpe hay cómo regresar a Lima, aunque no lo pareciera. Las calles en Chosica, cerca al parque, estaban llenas de gente que salía pasear, con amigos o con la familia. Uno de los paraderos de colectivos a Lima funcionaba como capilla evangélica, el otro estba cerrado, pero ahí en frente había un taxista que se ofreció llevarnos, aunque cobrando un par de soles más por cada uno. Pero ya en Lima (aún si es Santa Anita) el problema de cómo regresar ya está resuelto. Estuvimos en casa a las once de la noche, lo cual no se puede considerar tarde, tratándose de la ciudad de Lima :)

Y ahora, las fotos y más fotos!

Y de paso, Yelinna me ha pedido le dejara añadir una canción que le gusta:

boomp3.com


6 comentarios:

Arturo dijo...

Los treks con Bruno siempre son buenos y anecdóticos.

Ahora que Mauri conoce los Andes Peruanos supongo que no querrá volver a los Alpes, no ? bueno.. asumiendo que no sea Made in China... :)

Bruno dijo...

You should known better! The little car is coming back soon! Yeli & I have fixed his powerful motor!

Kostas Kamaki dijo...

Vaya con las cabras..., ¡parecían hasta que os seguían!, jejeje.

Grasias por todo.

Besillos cabreros.

Yelinna dijo...

Hola Chicos!

Ah! Las cabras son animales impredecibles y un tanto rebeldes, je je, pero disfruté mucho tomándole fotos a la mía :)

En este instante estoy escribiendo lo de la laguna Yanaulla.

Saludos :)

Anónimo dijo...

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Anónimo dijo...

Hicieron una buena ruta de viaje se v que son lagunas imponentes, yo piesno realizar con mi grupo la misma ruta pero vamos a salir por pomacocha, queria saber si usaron gps en esa ruta que hicieron? Saludos

Gabriel