Primero fué un autito LandRover a escala 1:24, luego la posta ha sido seguida por varios juguetitos de plástico (especialmente animalitos) ansiosos por recorrer el Perú :D

martes, abril 25, 2006

13-16 de Abril (Semana Santa): Hayllay-Pasco

Huayllay es un pequeña ciudad en el distrito del mismo nombre, se ubican en la meseta del Bombóm a más de 4100 msnm en el departamento de Pasco (esta meseta abarca parte del departamento de Junín), a poco más de una hora de la ciudad Cerro de Pasco (la capital del departamento). Este viaje ha sido organizado por la gente del Grupo Wayra.

Las fotos de esta aventura están akí.

6:00 am: Salida del bus del terminal Turismo Huaral en el distrito del Rímac (Lima). Los aventureros fueron: Abdel, Erica, Yelinna, Raul, Luis (Lucho), Claudia, Miguel, Pedro, Beto, Werner, Lesly además de Gladys y Victor representando al grupo Multiaventura.

A diferencia de lo usual, esta vez salimos justo a la hora prevista, ya que cada quince minutos salen los buses hacia Huaral.
8:00 am llegada a la ciudad de Huaral, nos tomamos un tiempo (muy cortito) para desayunar (un desayuno que se asemejaba más a un almuerzo: pescado frito, arroz, ensalada, papas) y tomar el otro carro hacia Huayllay. Abordamos algunas mototaxis que nos llevaron hasta el paradero de los carros que salen a Hayllay (a unas pocas cuadras, pero con las mochilazas nos íbamos a demorar mucho). Tuvimos suerte ya que pudimos encontrar una couster en lugar de una combi, más pequeña e incómoda.
9:00 am salida de la couster hacia Huayllay.
1:00 pm Llegada a Vichaycocha, último poblado antes de salir del dpto de Lima (prov de Huaral).
La gente suele vincular a la provincia de Huaral con las naranjas, pero lo que más vimos fueron manzanas delicia, árboles cargados de ellas.
También había mangos, duraznos y la casa de los pavos reales junto a la carretera.
2:50 pm alcanzamos el punto más alto (4780 msnm) ya en el dpto de Pasco.
3:10 pm caserío Santo Rosario junto a la laguna Paricocha en donde se pesca trucha.,Antes tenía una emisora de radio pero por malos manejos ésta fué quitada. En otro tiempo fué un poblado importante.


Aproximadamente las 4:00 pm: llegada a la ciudad de Hayllay, que es tan pequeña que no amerita
el nombre de "ciudad". Pasco es un departamento minero, tanto así que existe un río que trae relaves de la mina llamado, debido a su color de río contaminado, Colorado (curiosamente hay por Huaral un sitio llamado La Florida y cerca a Chaclacayo otro llamado California). El distrito de Huayllay es zona ganadera ya que, a pesar de abundar el agua, el suelo no permite cultivar nada en él, y sólo crecen pastos como el Ichu y las Estrellitas (plantitas que crecen en grupos compactos y duros). Por todas partes se pueden ver manadas de ovejas, llamas y vacas.

Se necesitan veinte minutos para ir de la "ciudad" (mejor llamarla pueblito) de Huayllay hasta el Bosque de Piedras.
Acampamos cerca al Bosque de Piedras y ya no hubo tiempo de hacer ningún recorrido debido a que cuando terminamos de armar el campamento ya era de noche. Estábamos a unos 4200 msnm y hacía un frío tremendo. Esa parte de Huayllay pertenece a una familia que tiene su cabaña a unos cien metros de donde acampamos, los que sentían que no podían soportar el frío podían fácilmente alquilar una cama allá.


Pregunta: ¿que hace una carpa de playa a estas alturas de los Andes?
Ni yo mismo lo sé, pero hubieron dos de éstas. Una: la de Lucho, sirvió de despensa, mientras que la otra, de Gladys y Victor, la tuvieron que cubrir con plásticos para intentar que no se helara demasiado. Pareciera que estoy haciendo demasiada burla con las carpas de playa pero es que en el fondo no deja de ser un poco cómico ;-)
Aparte: Raúl, con su filmadora, parecía todo un reportero de la National Geografic :)


Abdel nos halló un guía: Cristian, hijo de los dueños de la cabaña y esas tierras. Conversamos bastante rato en la cabaña, un lugarcito acogedor, caliente y cómodo, poniéndonos de acuerdo sobre las rutas a tomar y el precio por la guía y el permiso para acampar. Después del respectivo matecito de coca regresamos al campamento para cenar (la sopa de fideos con huevo y caldo de gallina no cae nada mal en medio del frío).



Viernes Santo:


Nos levantamos a las seis de la mañana, y no digo "despertamos" ya que nadie pudo dormir de corrido toda la noche. Hubo quienes se despertaron a las dos de la madrugada, otros a las cuatro (y encima empezaron a hacer bulla). Felizmente el sol salió temprano y permitió que nos quitáramos el frío de encima.


Habíamos quedado con Cristian a las siete pero en realidad salimos a las siete y media. Tomamos camino hacia el Círculo Místico, en el Bosque de Piedras, obra de un grupo de Norteamericanos que llegaron al Perú buscando zonas de "Poder Cósmico" alrededor del mundo y hallaron una justo aquí. Es un círculo sencillo hecho de piedras traídas de otros lugares en 1998 cuando todavía se permitía la entrada a vehículos a esta parte del Bosque (yo pude escabullirme).




Antes de detenernos en el círculo fuimos junto a unas rocas, de las que todavía caía agua de lluvia desde las plantas de su cima, a hacer el pago a la Pachamama y una breve oración dada por Pedro (alias El Sacerdote). El pago puede consistir en unos pocos alimentos, hojas de coca, y si se quiere, fumar un cigarro. Mi dueña siempre ha afirmado que los cigarros le desagradan, pero por alguna extraña razón cuando probó ese cigarro le supo delicioso.

El pago a la tierra se realiza para evitar la muerte del ganado, los accidentes y las calamidades.

Luego cada uno se colocó bajo las gotas de lluvia que caían de las plantas sobre las rocas, varios metros arriba, para relajar un poco la cabeza. Nos detuvimos un rato en el Círculo para meditar.


El recorrido ese día debía hacerse por "La Ruta 1", pero sólo hicimos una pequeña parte a pesar de que pasamos por La Cobra, El Beso, Las Monjas, la Cueva de Cuchipinta (donde existen antiguas pinturas rupestres de origen desconocido), el Indio, el Hongo, la Tortuga y el Caracol. Desde el Hongo, y gracias a que las nubes se despejaron un poco, se pudo ver a la distancia el nevado Huaguruncho (5740 msnm), el cual, según Cristian, tiene nieves perpetuas. Fue acá (cerca al Hongo) donde Abdel hizo su primera demostración de escalada en roca sin cuerda de vida.

Estábamos tomando un breve descanso y observando las rocas cuando Cristian nos contó la leyenda de cómo habían surgido todas ellas: Hace mucho tiempo hubo dos pueblos que vivín en paz hasta que apareció un d´a una Raywana (mujer demonio) que enamoró a los jefes de ambos pueblos. Por disputarse el amor de Raywana ambos jefes lanzaron a su gente a la guerra. Como castigo los Apus (dioses de las montañas) los convirtieron en piedras cuyas manchas rojas son las ágrimas que derraman debido al castigo. Uno de los jefes pasó a llamarse Condorchichi y el otro Pumacancha.

El origen real de estas rocas es volcánico. Exactamente son del tipo Ígneo Estratificado (dato dado por Cristian).


Al regresar Víctor cayó derrotado por el soroche y se quedó a cuidar el campamento mientras el resto iba aun segundo recorrido más breve (Victor no fue el único con soroche, en la mañana dijeron que alguien estuvo con náuseas) para luego ir todos junto a la carretera para tomar un carro que nos llevara a los Baños Termales de La Calera (Victor dijo que nos esperaría junto a la carretera y allí lo encontramos). Yendo hacia la carretera nos dimos con la sorpresa que esa parte se había llenado de gente que venía de Cerro de Pasco (a una hora y media en auto) para pasar un día en el campo. Mi dueña estaba un poco fastidiada ya que una cosa que busca al salir de trekkin es alejarse de las multitudes. En realidad no tendría nada de malo que toda esta gente viniera a pasar la tarde aquí, jugar con sus hijos y comer algo... si no ensuciaran tanto.
Allí también supimos lo poco que habíamos recorrido esa mañana (apenas la vuelta al cerro) porque antes de partir hacia los Baños encontramos una maqueta a escala de Huayllay donde pudimos ver bien los lugares por los que habíamos pasado (¡a pesar de que fueron horas de caminata bajo el hermoso sol!).

Tomamos rumbo a los Baños después de regatearle el pasaje a una combi. Las instalaciones no son grandes: existe una piscina de tamaño modesto y dos o tres pozas privadas las cuales se alquilan 30 minutos a dos soles.
El interior se mantiene caliente gracias al vapor del agua. Las aguas contienen azufre y se dice que son medicinales, lo malo es que estaban demasiado calientes, la gente no estuvo dentro más de veinte minutos. (un poco más y terminan todos sancochados).
Regresamos a pie al campamento. Es menos de una hora de caminata por una carretera apenas transitada (digna de una película!), pasando por un cementerio. A Claudia, quien tiene experiencia subiendo y bajando cerros por su trabajo en zonas humildes, también le gusta fotografiar cementerios.

Al llegar al campamento nos encontramos con Chicho, quien le dijo a Abdel que nos daría el alcance ese día :) habí llegado a eso de las 3:30pm mientras el resto iba hacia los Baños.
Ya de noche se desató una tormenta a varios kilómetros a lo lejos. Los relámpagos iluminaban el cielo como "flashes de cámaras gigantes" y la gente tuvo que arreglárselas para cenar (fideos y sopa ramen) bajo la lluvia. Algunos, los más afortunados, tuvieron servicio de entrega a sus carpas, mientras que otros tuvieron que refugiarse bajo el plástico de Yelinna para comer.

A pesar del mal tiempo, esa segunda noche no se sintió tanto frío como la primera, Abdel dijo que era porque nos estábamos aclimatando.
Y mi dueña y yo tuvimos nuestra propia tormenta eléctrica dentro de nuestra carpa: la electricidad estática hizo aparecer chispitas en la ropa de lana. Esto es algo que se ha visto también a poco más de 2000 msnm (exactamente una noche en San Mateo de Otao).

Yelinna tiene una teoría sobre porqué no se ve esto en Lima, ni tampoco hay allá tormentas eléctricas, acá va:

"Para que se forme una chispa (ya sea una pequeña en la ropa de lana o un rayo o relámpago) es necesario un medio aislante entre los polos positivo y negativo (donde hay déficit y exceso de electrones, respectivamente), lo cual evita que los electrones circulen libremente y permite que se cree un potencial eléctrico, fuerza electromotriz o voltaje. Si éste es muy alto (para una chompa de lana puede ser de un par de miles de voltios), los electrones tendrán fuerza suficiente para circular a travez del aislante (el aire en este caso) reaccionar con las moléculas del aire y producir luz (la chispa). A pesar de lo alto que puede ser el voltaje, las chispas en la ropa son inofensivas ya que la corriente (los electrones en movimiento) es muy pequeña y dura muy poco. En el caso de una tormenta, el voltaje se forma entre la tierra y las nubes y puede llegar a cientos de millones de voltios y la "chispa" poseer una corriente mortal.
Ahora: ¿Por que no sucede esto en Lima? Debido al 90% de humedad relativa del aire, no es lo suficientemente aislante para permitir que se forme
el potencial necesario para generar relámpagos, rayos o chispitas en la ropa."



Sábado Santo:


Esa mañana se supone que nos despertaríamos un poco más temprano para salir antes, pero terminamos saliendo a la misma hora que el día anterior.
Felizmente Victor y Gladys pasaron la noche en la cabaña pues su carpa de playa amaneció inundada.(Ellos afirman que durmieron rico y calientito).

Ese día Cristian (gracias a sus habilidades como negociador) nos había conseguido un camión que nos llevaría parte del camino que queríamos recorrer (nuestro objetivo era la laguna Japurin a 4400 msnm). Abdel, Erica, Werner, Yelinna y Victor se subieron en la tolva mientras los demás se acomodaban en la parte de atrás. El camino estaba muy enlodado lo que hacía al camión balancearse, balancearse junto al abismo... hasta ya dar un poco de miedo (especialmente para los que iban en la tolva!).
En pleno viaje empezó a llover de nuevo, una lluvia helada que era empujada por el viento hacia el camión. Yelinna volvió a sacar su todopoderoso plástico para que los que estaban en la tolva y no tenían impermeable no se mojaran demasiado... hasta que nos dimos cuenta que con el pedazo de plástico sobrante atrás, los que estaban abajo también se protegían de la lluvia.

Cuando llegamos a la Unidad de Producción de Rumichaca (donde hacen queso, yogurt y manjarblanco) ya había dejado de llover pero hacía un frío terrible. Allí nos explicaron cómo se hace queso en un lugar sin electricidad (se necesita ponerlo en una incubadora durante unas horas, en lugar de eso ellos los envuelven en frazadas) además de yogurt y manjarblanco. Fué una pena que no tuvieran manjarblanco en ese momento, pero el yogurt estaba delicioso :)

El camión nos llevó hasta el Elefante y luego donde la Llama. No pudimos acercarnos al Elefante debido al pantano que se había formado. Un poco más allá el chofer dijo que tenía que regresar ya que tenía trabajo. Claudia se fue con él pues tenía que regresar a Lima para el Domingo. Se llevó los quesos que la gente habí comprado para llevarlos a la cabaña de los papás de Cristian.



Acá con la llama :D

Empezó así la caminata hacia la laguna. Tuvimos que atravezar saltando riachuelos y pantanos. Todo estaba húmedo y tan frío que nadie quería mojarse.... Pero al final sí nos mojamos.
Para evitar caer en los charcos es buena idea saltar sobre los montículos de ichu y especialmente de las Estrellitas, suficientemente duras como para
aguantar el peso de una persona. Pisar las Yaretas también puede servir, pero éstas tienden a ser muy esponjosas (son unas plantitas parecidas al pasto, más cortas, duras y espinosas y que sólo crecen en altura).

Alcanzamos la laguna aproximadamente al mediodía. Se ve muy tranquila, como si nada viviera en ella, pero Cristian asegura que al fondo hay truchas.
Por suerte pudimos ver dos Gaugos, pájaros parecidos a los patos de los que ya no quedan muchos. Más comunes son las Huachas y los patos.

Fue en una de las paredes de piedra donde Chicho nos mostró su destreza como escalador. Abdel quería seguirlo y escalar también por la pared de roca pero Erica no lo dejó.

El comienzo de otra lluvia nos obligó a apresurar el regreso. Las rocas sirven para protegerse un poco pero son de poca ayuda por lo que apenas permanecimos junto a ellas unos minutos. Por
momentos la lluvia parecía parar pero al rato volvía a llover... con más fuerza. El camino se hab&aiacutea vuelto un verdadero
pantanal donde si pisas mal te puedes hundir hasta la rodilla (a cada rato Abdel nos recordaba la vez en que esto le pasó a Pedro a.k.a. el Sacerdote o como le decía mi dueña: el Curita). Tomamos camino por Siete Llaves, llamado
así porque exiten siete caminos para acceder. Por esa parte también pudimos ver más pinturas rupestres, las cuales un profesor intentó catalogar hace veinte años atrás.

Se tuvo que almorzar bajo la lluvia: pan de molde, atún, frutas en conserva y galletas, tal vez demasiado cerca a las sobras de una oveja que había dejado un zorro y que alguien había colgado de las rocas.

Pasando estos pantanos todos se mojaron hasta las rodillas, mas la lluvia que caía y uno que otro resbalón (Yelinna se levantó de un salto diciendo lisuras y escupiendo de rabia) incluyendo el fenomenal panzazo al suelo que se dio Abdel al saltar un riachuelo, quedó en debate el nivel que se le debia poner a esta caminata: Erica, considerando que el camino tenia poco desnivel le puso un 2,5. Yelinna, considerando la lluvia, el barro y el frío le puso un 4. Ya
considerando la altura es posible que el nivel suba a 4+ (hay que recordar que estábamos a más de 4200 msnm, en plena Puna). El nivel 5 está reservado para los nevados.

Como nos escribió Abdel: "Creo que todos aprendimos un poco de cada uno, ya sabemos que es pesado, hermoso, lodoso y helado caminar bajo la lluvia yo puedo afirmar personalmente, al igual que Miguel, Victor, Yelinna, Werner, que el suelo de Huayllay es blandito y humedo."

Ahora, si cerca a los riachuelos se mira al suelo se encontrarán unas flores azules muy pequeñas, las que si se arrancan se irán cerrando poco a poco. Por ello su nombre en quechua significa "Flor Tímida". También existen unas flores amarillas, más grandes, que se cierran durante la noche.

También se pueden encontrar unos hongos blancos, de los cuales Cristian dice que son alucinógenos si se los come sin cocinar. Hasta nos contó de un grupo de muchachos que vienen hasta aquí solamente para recolectar dichos hongos.

Memorable es la perseverancia de Lucho (el Gordito) quien a pesar de ir atrás no se rendía y seguía caminando. El mismo admitió después que le hace falta entrenamiento, pero no lo hizo nada mal. Abdel afirma que caminaba al ritmo de Miguel, balanceándose a un lado y al otro a cada paso.

Regresamos al campamento ya de noche. Despues de que la gente se cambiara de ropa fuimos a la cabaña de la familia de Cristian a tomar mate de coca y comer algo ya que la caminata, debido a la lluvia y a los pantanales, había sido un tanto dura.

Eran aproximadamente las ocho de la noche, las horas se pasaron lentamente mientras la gente conversaba y la lluvia caía (por momentos realmente fuerte), Raul, nacido en Argentina, nos contó de ese gobierno en 1940 cuyos congresistas casi destruyen las lineas de Nazca y un poco sobre Maria Reiche y otros intelectuales peruanos, como él mismo escribe en un mail: "mis genes son peruanos de todo corazón (Amor por el Perú...)..."


El señor Cristobal (papá de Cristian), que estaba a un lado de la cocina donde Werner intentaba hacer secar los zapatos, escuchaba nuestros chistes e historias y se animó a contarnos algunas cosas:




La Leyenda de la Araña y la Zorra



Había una vez una zorra muy altanera que iba paseando por el campo cuando se encontró a una araña entre el ichu:
- Hola Araña- le dijo -Ando buscando una manada de llamas para comerme una. Porque yo sí puedo matar a una llama y devorar su carne.
- Pues deberá saber, mi querida zorra, que yo también puedo matar a una llama.
- ¿En verdad puede hacer eso, usted?
- Es verdad, si no lo cree podemos apostar. De las dos, la que no pueda matar a una llama tendr&aaacute que morir.
La zorra empezó a pensar: - Es imposible que un bichito como esta araña pueda matar a un animal grande como una llama. Y da igual si yo no puedo matar una, no hay manera de que la araña me mate a mi.
Convencida de que no tenía nada qué perder, la zorra aceptó la apuesta.
Fueron juntas hasta donde pastaban las llamas. Primero fué la zorra la que se abalanzó hacia una grande y hermosa. Pero la llama no era tonta, cada vez que la zorra se acercaba demasiado la hacía volar por el aire de una patada, tras varios intentos, y ya bastante maltratada, la zorra tuvo que conformarse con la llama más débil y enferma de la manada, fácilmente la mató y regresó con la araña.
- ¿lo vio? al final sí pude matar a una llama.
- Lo ví, y ahora es mi turno.
La araña se colocó entre el pasto que comían las llamas y empezó a tejer su tela. Pues deberá saberse que esta araña pertenece a una especie muy especial, que teje su tela entre el ichu y no sobre las rocas.
Entonces una llama pasó por allí y se la comió junto a un puñado de pasto.
La zorra creyó que ya había ganado la apuesta - Pobre araña, ya murió devorada por la llama - lo que no sabía era que si una llama se come a una araña de este tipo ésta excreta un ácido que es capaz de perforar el estómago y la piel de la llama, por lo que la ara&ntilda puede salir al exterior y de paso matar a la llama si no se le da algo para neutralizar el ácido.
Después de un rato la llama empezó a sentirse mal y a dolerle el estómago, hasta que cayó muerta mientras la araña salia de entre el pasto.
- ¿Convencida, señora zorra? Yo también he podido matar a una llama.
- Estoy convencida, señora araña. - respondió la zorra covencida de que la araña no podróa hacerle daño - pero
algo me intriga. ¿Cómo pudo usted matar a una llama siendo tan pequeña?
- Se lo diré al instante: Sólo debe cerrar los ojos y abrir la boca.
La zorra lo hizo y al instante la araña se metió a su boca y bajó por su garganta. La zorra abrió los ojos pensando en que la araña ya debía estar muerta, hasta que empezó a sentirse mal y a dolerle el estómago.
Recordando cómo había muerto la llama, la zorra desesperada empezó a tragar tierra, a masticar y engullir pasto, tragó hasta su propia orina, pero de nada sirvió para calmar el dolor. Por dentro, la araña seguía perforando.
Fué así có la araña pudo mostrarle a la zorra su método para matar llamas y de paso cobrarse la apuesta.



La Leyenda de los dos Enamorados


(esta leyenda tiene un fondo moral acerca de la importancia de mantener una promesa)


Hace mucho tiempo existieron dos familias las que, debido a disputas de tierras, se odiaban a muerte. Como el odio se puede enseñar y transmitir, igual odiaban abuelos, hijos, nietos y bisnietos. Pero se dió, como
suele suceder, que el hijo de una familia se encontró por casualidad en el campo con la hija de la otra familia y ambos se enamoraron.
Como sabían que sus mutuas familias se odiaban decidieron mantener su amor en secreto, hasta que un dia sus padres se enteraron de su relacion y les prohibieron volver a verse. Ambos jovenes, sin poder soportar el rechazo de sus mutuas familias, juntaron comida, ropas de abrigo y mantas y huyeron hacia el Bosque de Piedras, cerca de Siete Llaves.
Permanecieron en una caverna un tiempo hasta que decidieron partir hacia otros lugares, buscar trabajo y empezar su vida juntos. Pero para ello necesitaban más comida y dinero. Por ello una noche el joven le dijo a su amada:
- Debo ir a la casa de mis padres por comida y la parte que me corresponde de la herencia. Es posible que me descubran y algo me ocurra, por eso quiero que sepas que te amaré hasta la muerte y que de todos modos volveré a tu lado.
Sacó un anillo y se lo puso en el dedo a la joven:
- Esto es para que recuerdes mi promesa.
- Yo te prometo que me quedaré aquí a esperarte, no importa cuánto demores, te esperaré hasta la muerte - juró ella.
Se abrazaron y él partió.
Ya en su casa el joven entró a escondidas y empezó a buscar dinero y comida. En eso su padre siente ruido y va a su encuentro. Debido a
la oscuridad no lo reconoce y, creyendo que era un ladrón, le da muerte.
Pasaron tres días en los que se le hicieron los funerales al muchacho. Mientras tanto, en la cueva, la joven seguía esperando su regreso, hasta que esa noche, durante una tormenta, llegó alguien a la entrada de la cueva.
Ella fue a ver quién era el visitante y reconoció a su amado, cubierto por una mortaja. En ese momento ella supo que él estaba muerto.
- Déjame entrar - le pidió él.
- Mejor no - insistió ella - estoy haciendo mazamorra y tengo que vigilar la olla - pues necesito que vayas por un poco de agua.
- Esta lloviendo, déjame entrar.
- Esta bien. pero debes seguir moviendo la olla o la mazamorra se pegará y se quemará. Mientras tanto yo iré por el agua.
Él accedió y entró mientras ella salía con su cántaro, pero en lugar de ir por agua fue corriendo a la iglesia.
- ¡Padre! ¡Padre! - llamó a la puerta.
- ¿Qué ocurre?
- Un muerto viene persiguiéndome, por favor permítame quedarme en su iglesia.
El sacerdote la dejó pasar. Poco después el muchacho llegó y llamó a la puerta.
- ¿Qué quieres? - le preguntó el sacerdote.
- Sé que ella está aquí. He venido a buscar el anillo que yo le he dado.
El sacerdote va y le pide el anillo a la joven, luego intenta deslizarlo por una rendija de la puerta.
- ¡No! ¡Así no! - exclama el chico - yo se lo puse en su dedo y ahora yo mismo debo quitarlo.
La muchacha se vuelve a poner el anillo y por la rendija de la puerta extiende su mano, entonces el joven la coge y de pronto, le arranca un dedo.
Horas después la muchacha era atacada por una fiebre muy alta y una grave infección, más tarde ese día ella también muere.

Eran casi las once de la noche cuando nos retiramos a dormir al campamento aprovechando que ya no llovía. A pesar de que una de las zapatillas de Erica se había quemado los zapatos aun no se habían secado del
todo, pero era mejor a tenerlos mojados por completo ;)



Domingo de Pascua:

Nos levantamos a las seis de la mañana. Se desarmó el campamento y se prepararon las mochilas para el regreso. Como ya se nos acababa el tiempo (la combi que Cristian nos había conseguido ya estaba por llegar) llevamos la leche sobrante, el chocolate para taza y el pan que habia quedado a la cabaña para desayunar allá. Dejamos los bultos en la cabaña y partimos hacia nuestro último destino: las Ruinas de Diezmo Antiguo.
La combi nos dejó a unos minutos de caminata de las ruinas, junto a un prado donde pastan las vacas.

Diezmo Antiguo es una antigua construcción colonial edificada sobre ruinas incaicas más antiguas y queda justo después del límite de los departamentos de Pasco y Junín. Este lugar podría considerarse también un refugio para aves pues había cantidad de pajaritos (posiblemente canarios) y más lejos, otras aves más grandes. Erica decía que daría cualquier cosa para volver en el tiempo y estar en la época en que la gente vivía en lo que ahora son ruinas, estar entre ellos, entrar a sus casas, compartir su tiempo.

Cerca a las ruinas, a unos pocos minutos caminando, están las piedras donde se pueden ver y recoger pequeños fósiles de caracoles, conchitas y choritos, moluscos más grandes impresos en las rocas y esqueletos de peces.
Le gente escarbaba en la tierra buscando conchitas petrificadas y más allá algunos escarbaron por trozos de roca, algunas con incrustaciones de cuarzo (las rocas por aquí contienen cuarzo. Cerca a los caminos, donde está pulverizada, se pueden ver brillar las partículas de cuarzo). Tuvimos que salir de allí apresuradamente porque la lluvia empezó a caer y ya nadie tenía muda de ropa seca o limpia. Es impresionante el pensar que hace 140 millones de años todo esto estuvo
bajo el mar y ahora está tan alto.

Regresamos a la cabaña donde la señora nos había preparado un delicioso caldo de cordero. Casi no hubo tiempo de terminarlo ya que la combi partía hacia el pueblo de Huayllay donde debía recoger más gente.

En Huayllay no pudimos bajar a comprar nada (adiós manjarblanco!) pues volvió a llover y luego a granizar. Lucho, quien habia salido al baño, regresó con trocitos de hielo sobre la ropa. Y a pesar de que en la combi ya no cabía más gente, el chofer seguía mentiendo pasajeros. Un abuso.
Atrás se apretujaban Yelinna, Lucho, Raúl y Gladys. Delante, Werner jura que era el que viajaba más incómodo de todos. Fueron seis horas de viajar apretados, hicimos una breve parada para tomar fotos junto al letrero que marca la división de los departamentos de Pasco y Lima, y luego la respectiva parada de emergencia en Colpa, en un hostal donde la dueña conocía a Abdel y a Erica, para cumplir necesidades importantísimas. En el camino se subieron algunas señoras que compartieron sus chirimoyas con la gente (a Yelinna le guztan las chirimoyaz) lo cual sirvió para mantener ocupado el estómago pues apenas habíamos comido.
Pasamos nuevamente por la casa de los pavos reales y tuvimos que salir corriendo de la combi al llegar a Huaral pues la gente ya hacía largas colas para abordar los buses que salían cada cinco minutos. De todos en la cola, nosotros éramos los que más abultaban con las mochilazas, las carpas y las cocinas. Tuvimos que esperar un rato para ocupar un bus en el que hubiera espacio para todos.

El bus de regreso fue el paraíso del transporte terrestre comparado con la combi. Además nos pasaron una película bonita: "La Historia sin Fin".

Estuvimos en Lima a eso de las ocho de la noche. El viaje duró lo necesario para ver la película completa :)

2 comentarios:

Juan Jose Flores dijo...

Este blog me parece impresionante, lastima que no se actualice mas seguido...
Lo vi primero en Tripod y me gusto muchisimo. Espero que sigas cargando fotos de ese fantastico autito...
No te cuelgues, tu trabajo es muy bueno

Erica dijo...

Leer tu relato fue como que regrese a esos dias,.... eres muy original no solo, para relatar sino que tambien tienes una personalidad muy muy natural ....no dejes de seguir haciendonos revivir esos momentos de libertad con tus relatos .....Y sigue caminando con nosotros, .........nos vemos en la proxima aventura.