Primero fué un autito LandRover a escala 1:24, luego la posta ha sido seguida por varios juguetitos de plástico (especialmente animalitos) ansiosos por recorrer el Perú :D

sábado, setiembre 15, 2007

Choccna - Laguna Puchus (9 de Setiembre 2007)

Salida organizada por AirePuro. El sábado 8 nos reunimos a las siete de la noche en el paradero de San Mateo en Chosica para partir hacia San Mateo de Huanchor. Allí nos encontramos con Richi, el guía, quien esperaba a Ricardo, quien había participado del Apu Raid en el 2001 y ganado :) Él nos contaba luego que viene de un pueblo en Illinois llamado, curiosamente, Perú, fundado en 1821 en honor a la independencia del Perú. Además dijo que son varios los pueblos que se llaman "Perú", y que cuando oyen ese nombre no suelen pensar en este país sino en sus poblados.

Pasamos la noche en San Mateo de Huanchor a donde llegamos a las diez. Aquí nos encontramos nuevamente con Auraluz y David Ojeda (quien nos acompañó en Yauyos) que además contaba que no ha salido en cuatro meses, por lo que no está en su mejor condición, pero eso se puede arreglar.

Lo recomendable es comprar qué comer la noche anterior, ya que al día siguiente no hubo tiempo de desayunar. Dejamos el hostal Patrón a las seis y media. Para entonces las camionetas que nos llevarían a Choccna ya nos estaban esperando. Partimos a las siete y cuarto y llegamos a Choccna media hora después.

A pesar de que ya no es época de lluvias (de Diciembre a Marzo) el cuelo se veía oscuro y con muchas nubes. El paisaje está un tanto seco, pero hay mucha vegetación mayormente compuesta por plantas espinosas y cactus. también encontramos una planta de flores azules cuyas semillas crecen en vainas.

Akí hay fotos!

A medida que pasaban las horas el sol se fué asomando entre las nubes. El camino iba de subida y era empinado. El abra estaba más o menos a la mitad del recorrido. Aquí nos encontramos con unas rocas que recordaban a las de Huayllay:


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Las curiosas rocas están allá al fondo :)

El abra se ubica a 4300 msnm. De lejos estas rocas podrían confundirse con ruinas.

Llega un momento en que el camino desaparece y hay que saltar entre las rocas e ir ascendiendo por donde dirigen los guías. La laguna Puchus no estan conocida como Rapagna o Nevería, pero como se puede ver en estas fotos no tiene nada qué envidiarles, incluso a diferencia de Rapagna o Neveeía, es posible darle un rodeo y verla desde distintos ángulos. Desde el otro extremo refleja el cielo y las montañas como un espejo.


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Aquí desde e lado menos interesante de la laguna y el que se ve primero al llegar.

A la laguna llegamos después del mediodía y permanecimos hasta las dos de la tarde. Hubo tiempo para descansar, comer y dormir un rato. Hacía sol y al tumbarse bajo sus rayos se sentía calor. A lo lejos habían algunas aves que parecían estar en pleno cortejo. Cuando alguien se acercaba demasiado, una de ellas lanzaba fuertes ¿graznidos? Por ahí alguien dijo que eran patos, pero a mí no me parecieron patos, aunque estaban bastante lejos para identificarlos.
Ya nos alistábamos para irnos cuando se puso nublado nuevamente y cayó una ligerísima nevada (eso creemos que era, pues el hielo que caía del cielo era muy delicado para ser granizo).

Regresamos por el mismo camino. De bajada se sentía aú más empinado, y había que descender con cuidado. A pesar de todas las precauciones no faltaron resbalones y algunas caídas, nada grave felizmente. Richi dijo que incluso se pudo ver un cóndor. Mi dueña y yo nos lo perdimos :(

Después del abra, y un poco más allá, ya era posible ver Choccna, pero aún estaba muy lejos. Por momentos el camino parecía alejarse, incluso ascender, rodear los cerros y perderse, pero Richi nos aseguró que ñése era el camino correcto. La tarde avanzaba con rapidez. Todo el cielo se llenó de nubes más oscuras.

Descender una ladera de montaña es fastidioso, la gravedad intenta hacer ir más rápido, incluyendo una buena caída entre/sobre los arbustos y los cactus. Las plantas de la sierra se especializan en cubrirse de afiladas espinas.

Ya eran las cinco de la tarde y ya estábamos casi en Choccna cuando, ignorando en qué estación estamos, empezó a llover. Primero fué una llovizna como las de Lima (un poco más fuerte) para luego convertirse en una lluvia de sierra (aunque no llegó a ser un aguacero). Felizmente ya habíamos llegado y la gente se refugió en las camionetas, que ya nos esperaban. Una suerte, porque mi dueña no llevó ropa impermeable (¡No es época de lluvias, repito!!).

Llovió y llovió, mas cuando llegamos a San Mateo de Huanchor ya había parado de llover. Las calles estaban mojadas, e hicimos una parada en el Hostal Patrón para arreglar las cosas y que la gente pudiera suar el baño y cambiarse de ropa. Aquí Yelinna quiere agradecer a David que le haya prestado su bastón de trekkin y promete comprarse uno para antes de Octubre (o al menos hará lo posible).

Desde San Mateo de Huanchor tomamos un micro a Chosica y de aquí de regreso a Lima a donde estuvimos antes de las diez de la noche (mi dueña y yo no nos detuvimos en la casa de Chaclacayo donde la abuela porque mi dueña debía estar en la facultad temprano el lunes).

lunes, agosto 06, 2007

28 - 30 de Julio: La Merced - Satipo - Pichanaki (Provincia de Chanchamayo - Junín)

Viaje organizado por Mario López, uno de los guías de Andex y con quien fuimos a las Islas Palomino en Febrero, pero de forma aparte al club Andex.

Salimos la noche del viernes 27 de Julio desde el terminal de buses de la empresa La Merced, a las 9:45 pm, y pasamos por:

11:00 pm: Chosica
11:30 pm: peaje de Corcona. Hubo un embotellamiento endemoniado debido al pesaje de vehículos.
1:00 am: Matucana
1:45 am: San Mateo
3:30 am: La Oroya
4:40 am: Tarma
6:15 am: San Ramón
6:45 am: La Merced

En el terminal de La Merced esperamos a los carros que nos llevarían a Pichanaki. Después de que Mario comprara los pasajes de regreso, partimos a eso de las siete de la mañana.
Pichanaki está a 700 msnm. Toda la parte de la Selva que está por encima de los 500 o incluso 300 msnm se considera selva alta. Aquí no hace tanto calor, a lo mucho como el verano en Lima. Normalmente amanece soleado, pero este año ha ocurrido un "friaje" inusual, las mañanas son un tanto frías y nubladas. Luego nos contaron que este frío arruinó la cosecha de mangos :(

Una hora después llegamos al puente Quimiri el cual está sobre el río Chanchamayo y ya tiene más de cien años. Los primeros españoles que llegaron a esta región, allá por el siglo XVI, se asentaron primero donde está este puente, pero debido a la hostilidad de los nativos que poblaban esta parte de la selva, tuvieron que irse a donde ahora está San Ramón.

El puente lleva hacia otro camino que conduce hacia donde hay chacras y una mina de zinc. Antes por los relaves el río solía estar más contaminado, ahora ha disminuido un tanto, pero no del todo. El mismo problema con las minas hemos visto en Pasco.

A la entrada del puente se pueden comprar jugo de frutas: carambola o cocona, también naranja.

Fuimos a un restaurante llamado El Tinku a desayunar, justo en el sitio donde el río Chanchamayo y el Paucartambo se unen formando el Perené, el cual ya es navegable (el lugar donde se unen dos ríos se conoce como el tingo). Estos meses son época seca en la selva, pero cuando caen las lluvias los ríos aumentan muchísimo su caudal, ahora están apenas con agua.

Todo esto ya es la cuenca del Amazonas. El Chanchamayo se forma con la unión de los ríos Tarma y Tulumayo. El río Perené se une con el Ene para formar el Tambo, el cual va hacia la región de Ucayali. Allá el Tambo se une con el Urubamba para formar el río Ucayali, ya en la Selva Baja, el cual va hacia la región Loreto. Allá se une con el Río Marañón para formar el Amazonas. Así, con suficientes días, se puede navegar desde el Perené, cerca a Mazamari, ir por el Tambo, tomar el río Ucayali, pasar por la ciudad de Pucallpa, navegar por el Amazonas y llegar hasta Iquitos (hay embarcaciones que hacen la travesías de 4 días Pucallpa-Iquitos por río). Mario contó que siguiendo el Amazonas, fácilmente se puede ir a Brasil.

Es más fácil ubicarse con el mapa.

A eso de las once de la mañana, fuimos al Jardín Botánico, el cual tiene unas 2000 variedades de plantas, desde la del ayahuasca 8conocida como "lazo de la muerte" porque es una enredadera) con la que se prepara un alucinógeno, hasta la uña de gato, que es otra enredadera, ambas muy gruesas. A la uña de gato se la reconoce por sus espinas, pero lo que se usa en realidad es la corteza. En realidad hay varias especies de uña de gato, la que se usa por sus propiedades medicinales es la variedad Uncaria Tomentosa.

Luego fuimos a la comunidad nativa de Pampa Michi. Allí, los nativos, para recibir a los visitantes, les hacen ponerse tus trajes típicos y escuchar la historia de la comunidad contada por su jefe.
Los indios Ashaninkas usan arco y flecha para cazar animales en la selva. Imitan el canto de las crías de las aves para atraerlas y atraparlas. Este canto es muy parecido al de las palomas.
Sus antepasados vinieron desde una región de la Selva Baja conocida actualmente como El Gran Pajatén, hace unos mil años. Se cuenta que mucho tiempo después llegaron hasta aquí un español, un italiano y un francés. El español se llamaba Michael, pero com los nativos entonces no hablaban español sólo podían pronunciar "Michi", por lo que este lugar pasó a llamarse Pampa Michi.
Los nativos que habitan hoy en la zona son la tercera generación de aquellos que llamaban "Michi" a Michael, y todos son bilingües: hablan el idioma asháninka y el español por igual.

Luego de un baile en el que hacen bailar también a los visitantes, pasan a conducirlos a los puestos donde venden sus artesanías: collares, pulseras, arcos y flechas, colgantes, ropa, bolsos...

Desùés de comprar algunas cosas, fuimos a las cascadas de Bayoz y Velo de la Novia. Un camino lleva a una bifurcación que dice lleva por un lado a la de Bayoz (a 350 metros) y por otro a la del velo de la Novia (a 300 metros). Para ingresar hay que pagar un sol para cada cascada, este dinero se destina a su mantenimiento y limpieza. A pesar de que la del Velo es más impresionante, la de Bayos es mejor porque se puede nadar en las varias piscinas naturales que posee la cascada. En el camino que lleva hacia ambas hay una pequeña feria donde venden comida, incluso uno de los puestos (un pequeño restaurante) tenía un tigrillo de mascota en el techo. Para llegar a las cascadas hay que subir por un camino húmedo, con escalones y barandas para evitar que la gente se mate al resbalar en el lodo. Hay mucha gente pues, como mario nos explicó, este es el equivalente a la playa para la gente que vive en esta zona, y es fácil comprobarlo: casi no se ven turistas.
Aquí también venden choclo con queso, el mismo que se puede encontrar en la sierra.

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Estuvimos de regreso en Pichanaki a eso de las cinco y media de la tarde y el almuerzo-cena fué al anochecer. Se podía pedir carnes de distintos tipos: pescado, venado, zamaño, cerdo, ya fuera en chicharrón o bisteck, acompañado de papas, arroz y plátano frito. Los licores eran de café, crema de cacao o uña de gato. También se podía pedir cerveza y gaseosa.
Aquí la luna brilla con una luz purísima, y se ve más grande y nítida que en la costa. Estábamos en las afueras de Pichanaki, en donde sólo hay unas cuantas casas lejanas entre las plantas y las chacras. Había varios restaurantes para turistas cerca unos de otros, pero la zona es solitaria, y al anochecer, muy oscura. Desde allí, estábamos a pocos minutos del hospedaje.

El hospedaje nos recordó, a mi dueña y a mí, a los hospedajes de San Mateo de Huanchor, con al diferencia de que allá suelen meter tantas camas como sea posible a los cuartos, mientras que aquí mi dueña tuvo una habitación para ella sola :D :D :D No tenía baño, éste estaba en el pasillo, igual que en San Mateo de Huanchor, pero son tantas las veces que hemos pasado la noche en San Mateo que esto ya ni se siente y menos se considera una molestia. En cambio tener una habitación propia es todo un lujo :D :D :D

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Domingo 29

Eran las ocho de la mañana cuando partimos hacia Satipo, y llegamos una hora después. Pichanaki tiene algo que hace recordar la parte de Chosica donde está el mercado donde venden fuegos artificiales por Año Nuevo y Navidad.
En realidad todas las ciudades y pueblos del Perú tienen algo en común: todos poseen una plaza o parque principal, a su alrededor hay varios comercios y tiendas, y también la Iglesia Principal. La Plaza Mayor de Lima se ubica en el distrito de Cercado de Lima, por ejemplo, pero esta ciudad es tan grande que prácticamente cada distrito tiene su parque principal, en cuyo alrededor también hay muchos comercios, restaurantes y tiendas. Así la plaza principal de Huancayo se parecía mucho al parque de Jesús Maria en Lima y la parte de su mercado por la avenida Garzón.

En el parque de Satipo crecen unos árboles que a primera vista confundimos con pacae, ya que de sus ramas colgaban unas vainas semejantes. Mario nos dijo que no eran pacae, éstos árboles tiene las hojas compuestas, y el pacae las tiene grandes. Éstos árboles, llamados Ponciano, también hay en Lima, pero no florecen ni dan vainas a causa del frío.

Para el desayuno había mucho para elegir: pollo, doncella (el pescado de río que más se consume por estos lares), tacacho y cecina... Yelinna pidió simplemente Tacacho, que es una bola de plátano y arroz, acompañada por un poco de ensalada de cebolla muy picante. Se suele servir con cecina, que es carne de cerdo.

Nos acompañaron un español: Jose, y una española: Lorena. Ella es de la región de Galicia, y nos contó de dónde el origen de los chistes de gallegos:
"Hace muchos años, Galicia era una región pobre. La gente emigraba hacia otras partes de España, incluso llegaron hasta Argentina. Como eran personas de escasa educación, los chistes que originalmente se conocían como "Chistes de Lepe", empezaron a llamarse "chistes de gallegos", hasta el punto que ya no tenían nada que ver con la cultura gallega.
Como ejemplo, está la "internetmente" famosa "Carta de una Madre Gallega".

El café de Satipo es diferente al de la costa. Una de las señoras se quejó que olía a comino, pero es que el café de esta región es así. Tiene un color diferente también, como si estuviera mezclado con chocolate, pero deben creerle a mi dueña: es riquísimo. Ella hubiera querido comprarse un poco para llevar a casa, pero como era Doming la mayoría de las tiendas estaban cerradas.

Chanchamayo es zona de cultivo de café. También se cultivan carambola, cocona, plátano, piña, aguaje y naranjas.

Algo que se debe recordar al comer en un restaurante en provincia es que el servicio tiende a ser bastante lento, suelen tomarse su tiempo para preparar la comida. Sólo debo decir que eran las once y media cuando se terminó de desayunar.

Fuimos camino hacia la cascada de Tsomonnari, cerca a Río Negro. Nos detuvimos un momento a la orilla del Perené, donde hacían paseos en bote, sólo duraban unos minutos, pero nos llevaron hasta una pequeña playa de cantos rodados en medio del río, la cual queda bajo el agua cuando el Perené aumenta su caudal.

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El paisaje desde aquí es hermoso. Hacía mucho sol y calor, y el río parecía brillar. Nadia intentaba hacer que las piedritas que lanzaba rebotaran sobre el agua, pro el único que logró hacerlo fué Jose.

En la cascada Tsomonnari existe una pequeña poza de poca profundidad donde se puede nadar, y más abajo, una piscina que se llena de la misma agua que viene desde la cascada. "Aquí no se siente el olor a cloro" afirma Mario, y después Nadia aseguró que aquella agua deja la piel más suave.
Sucedió que junto a la piscina, un periquito se voló de sus dueños y cayó a la piscina. Cuando lo notamos, Mario lo tenía en su dedo, al sol, para que se secara. Él nos contaba cómo a las aves no les gusta el agua, y que antes de que llueva, se esconden y ya no se las ve.
Mario incluso dijo que es más fácil ver loros en la ciudad de Lima que en muchos lugares de la selva. Lima tiene una población nada despreciable de loros. Todo empezó cuando algunos se escaparon de los vendedores de pájaros y del Parque de las Leyendas hace ya casi veinte años (la primera vez que mi dueña los escuchó fué en 1990). Estos loros fugitivos se juntaron, anidaron en las palmeras, se alimentaron de las bolitas rojas que crecen en los árboles, y su población aumentó. Desafían el frío, el smog, y vuelan descaradamente sobre las combis de la Av. Abancay, sobre los árboles de Pueblo Libre y La Molina, sobre el Ex Cine Orrantia en la avenida Javier Prado... se los ha visto y escuchado por toda la ciudad. Y no son loros cualquiera: son grandes, de cabeza roja y vuelan gritando. Al posarse sobre los árboles se confunden con el follaje y desafían a los cernícalos que devoran palomas bajo este cielo gris...

Tanto en Lima como en La Merced hay golondrinas. Las de la capital tienen las alas negras y el pecho blanco y se las ve sobre todo en La Molina y en Chaclacayo, cuando no hace frío, preferiblemente hacia fines del verano. En el 2005 y parte del 2006 era difícil no verlas volando como saetas casi al ras del suelo en la Facultad de Ingeniería de la Universidad San Martín, pues la mayor parte de esta facultad es un descampado cubierto de pasto que es una lástima. Pero a las golondrinas les encanta. En cambio las de la Merced son más pequeñas, totalmente negras, y vuelan muy alto, entre las palmeras.
Otra diferencia son los gallinazos: los de Lima son negros, un cruce entre buitre y cuervo, y viven mayormente a las orillas del Río Rímac, pero también se los ha visto volando en círculos en La Molina. Los gallinazos de La Merced tiene mejor aspecto: vuelan por la selva, y los bordes de sus alas son amarillos.

Sí, Yelinna es una observadora de fauna urbana: en Lima hay mucho qué observar: picaflores, gorriones, palomas de todas clases, chihuillos, murciélagos, libélulas (si hay suerte), grillos, arañas, polillas (algunas tan grandes como pájaros), mariposas... no hay que ir muy lejos para hallar detalles interesantes :)

En la Merced es fácil encontrar árboles con nidos del paucar. Cuelgan de las ramas como sacos y generalmente son nidos abandonados. El Paucar es un pájaro amarillo con las alas negras. Una historia cuenta que se trataba de un niño que vestía de amarillo y negro y que le gustaba molestar a los campesinos con sus chismorreos, entonces como castigo a sus travesuras, un hada lo convirtió en ave, por ello el canto del Paucar imita a los silbidos de la gente.

Volviendo al periquito que cayó en la piscina, él se encuentra bien. Se encariñó con Yelinna, una vez pasó a su dedo, no quiso soltarla ni aún cuando su dueña, una niñita de cinco o seis años, lo reclamaba. ¿habrá sido porque Yelinna no dejó de acariciarlo e intentar darle de besitos?

Una parada obligatoria es donde está "Chanchamayo Highlands Coffe". Llegamos allá cuando el cielo empezaba a oscurecer. Es una tienda y a la vez una exposición. Allí, el mismo dueño recibe a los visitantes y les cuenta un poco la historia de la empresa.
Allá por los ochentas y los noventas, la empresa decayó a causa del terrorismo, a la vez que en norteamérica no deseaban comprar el café peruano debido a que decían que se explotaba a los trabajadores. Así que se les ocurrió poner el nombre en inglés. Cuando los norteamericanos supieron que el café que iban a comprar era peruano ya era demasiado tarde para decir que No. Los contratos y las rutas de comercio ya estaban listas.

El grano de café es rojo cuando está maduro. Se le saca la cáscara y se lo lava 48 horas. El agua del lavado y las cáscaras se usan como fertilizante por su alto contenido de potasio y otros minerales. Los granos de café se secan 40 horas más antes de tostarse.
Las características de un buen café, como decía el dueño, eran el color, la textura, el aroma y el sabor. Mientras va explicando, varias jovencitas traen bandejas con degustaciones de cada bebida que se vende allí: Crema de cacao, licor de naranja, licor de uña de gato, nectar de carambola o cocona, café gourmet, licor de café, el licor conocido como 7 Raíces, que es una mezcla de uña de gato con otras 6 raíces medicinales.
También venden caramelos de uña de gato y maca, harina de coca (un energizante), distintos tipos de café, polos y llaveritos. Después de comprar, regresamos a La Merced, ya de noche.

A las siete nos detuvimos en el parque de La Merced a comer algo y, como sobraba tiempo, dar una vuelta por los puestos de artesanías y el parque. Algo que no se debe olvidar comprar es la miel de Chanchamayo. Tiene algo que la hace diferente a la miel que normalmente se vende en las ferias Artesaales (que generalmente viene de la sierra). No es que sea mejor o peor, es diferente, tiene muy buen sabor y vale la pena llevarse un poco. El frasco de un cuarto suele venderse a ocho soles, pero hay puestos donde está a siete.

El bus de regreso a Lima salía a las nueve por lo que estuvimos en la terminal media hora antes.
En realidad salió a las nueve y media. Pasamos por:
11:30pm: Tarma
12:40 am: La Oroya
2:10 - 2:30 am: parada en Chicla.
A partir de aquí el bus fué a velocidad de vértigo, hacia las cuatro de la mañana ya estábamos en Chaclacayo, y a las 5:30 am en el terminal de la Av. Javier Prado.

Una mala noticia: Yahoo Photos va a ser cancelado así que estamos por migrar las fotos a Flickr. Una lástima, Yelinna tenía cientos de fotos en yahoo.

Por ello las fotos de todo este viaje están akí :)

viernes, julio 06, 2007

29 de Junio - 1 de Julio : Rúpac - Huaral

Salida organizada por AirePuro.

El punto de encuentro era el terminal de la empresa Soyuz en la cuadra 2 de la Av. México. El problema es que hay dos terminales allí, frente a frente. para evitar confusiones, diré que sólo una de ellas sale hacia Huaral. Sólo basta preguntar :)

Aquí nos encontramos con una vieja amiga de aventuras: Auraluz :D

Las fotos del viaje están akí.

El bus salió a las 8:00 am y llegamos a la ciudad de Huaral dos horas después. De allí tomamos una de las cousters que salen hasta el poblado de Huayopampa, ya era mediodía para entonces. A la una, hicimos una parada de media hora para almorzar cerca al puente Vilca. Allí a varios de los viajeros les regalaron de esos pepinos redondos, amarillos y con rayas. Tan grandes que cuatro de ellos fácilmente harían un kilo. Mi dueña prefirió no ir a donde los regalaban, ya que sabía que cargar frutas tan grandes y frágiles no iba a ser muy confortable (especialmente considerando que volvía a cargar su mochilaza de 15 kilos de peso).
En Huayopampa estuvimos a eso de las tres de la tarde, pero la couster continuó camino hasta otro pueblito de nombre Pallac, nuestro verdadero destino. Eso ahorró la caminata desde Huayopampa a Pallac. Allí estuvimos a las cuatro de la tarde.

Huayopampa es la capital del distrito de Atavills Bajo y está sobre la planicie del río Añasmayo.

En Pallac había fiesta en honor a San Pedro. Ya desde tan temprano la gente estaba tomando y además, daban comida gratis: pachamanca y/o patasca, según el gusto del comensal. La preparación de la patasca es bastante interesante: según nos contaron, se hierve la cabeza del carnero y luego se le echa mote.

La caminata empezó exactamente a las 5:15 pm (creo que después de leer un poco este blog se notará cierta obsesión de mi dueña por los tiempos y las horas :P). El destino: la ciudadela de Rúpac, que, junto a Añay y Chiprac, son los restos mejor conservados de la cultura pre-inca de los Atavillos. Esta cultura se desarrolló en buena parte de lo que ahora es la región Lima.
Desde arriba donde estábamos, aún podíamos oír a la banda del pueblo de Pallac tocar. Incluyeron esa canción tan bonita que dice: Si es que el amor viene así, de esta manera, uno no tiene la culpa....

A pesar de que nos asignaron un guía, no teníamos cuándo llegar a Rúpac. La noche nos alcanzó, pero felizmente hubo luna llena y se podía ver el camino, aunque no tan claramente, así que fué necesario sacar las linternas. Se habían estimado tres horas de camino, mas dieron las nueve de la noche y no había cuándo llegar. El grupo se estaba separando, el camino se volvía menos marcado, y las luces de un par de casas lejanas se confundían con las de las linternas, por lo que había peligro de que alguien se desviara.
Eran las diez de la noche cuando los guías (Jeff, Alex y Erick) ordenaron alto.

Acamparíamos entre los pastizales. El campamento se dividió en tres grupos, pues el terreno era inclinado y no había espacio en un solo lugar para todas las tiendas. Incluso hubo que pisotear un poco las plantas para hacer sitio. Yelinna compartió la suya con Moyra, quien momentos antes había estado buscando "a la otra chica que le prometió compartir su tienda con ella":
Moyra:- ¿dónde está la otra chica...?
Yelinna:- Aquí estoy, yo soy "la otra" (je je je).

Sábado 30:

Al día siguiente la gente se despertó tarde, se tomó su tiempo para desayunar y para desarmar el campamento. Ese desayuno fué todo un buffet que ingluyó jamón, queso, pan, leche, avena... Generalmente una caminata se empieza muy tamprano, pero ese día la empezamos a las diez y media de la mañana.

La ruta era bastante soportable durante las primeras dos horas... pero después del descanso del mediodía, fuimos trepando por la ladera de la montaña, entre plantas llenas de espinas, ramas bajas, ortigas, tierra resbalosa y pasto seco. Las plantas azotaban a los viajeros sin misericordia, y todos, aboslutamente todos (bueno, quienes llevaron polos de mangas cortas) terminaron con los brazos llenos de raspones. Encima el sol era fuerte y hacía calor. En varias ocasiones hubo que arrastrarse por el suelo para pasar debajo de las ramas, las que muchas veces se engancharon en las mochilas (los aislantes, que suelen ir en la parte superior de la mochila, terminaron razgados, y el de mi dueña perdió incluso una esquina. Ella no deja de lamentarse).

Es apenas el fin de la primavera en la sierra y hay flores por todos lados, especialmente esas tan bonitas conocidas como "zapatitos". Con las flores también aparecen multitudes de insectos: abejorros gigantescos, tábanos, abejas... no hacen daño, pero mi dueña no pudo evitar sufrir el acoso de un abejorro esa mañana, mientras desarmaban el campamento.

De lejos, la montaña se ve apacible, hermosa. Los cerros lejanos estaban secos y desérticos, pero esta parte está aún cubierta de vegetación. El sol brilla y el cielo está muy azul, las pocas nubes son blanquísimas y el aire es tan tranquilo...

Bueno, esto es de lejos. Ya de cerca la historia es otra: el camino tiene una pendiente muy pronunciada, hay que trepar por las piedras y entre las plantas hostiles, espantar a las decenas de insectos que hay por todos lados, evitar las espinas y las telarañas, abrirse paso por donde hace falta un buen machete y evitar las ramas que golpean y las piedras sueltas. Aquí Yelinna quiere agradecer a Angélica el que haya limpiado la sangre que corría de su brazo (una herida menor).

No hubo tiempo para almorzar. La gente comía (o engullía) lo que podía en el camino. En este punto los famosos pepinos se hicieron presentes: son pesados de cargar, así que quienes los recibieron se pusieron a repartirlos. Mi dueña recobió uno de un tamaño descomunal. Y ahora quisiera que se recordara esos documentales en los que se ven monos comiendo frutas jugosas; ahora basta reemplazar al mono en cuestión por mi dueña, y se tendrá una idea bastante exacta de la clase de modales que tiene ella al comer este tipo de pepinos cuando no tiene un cuchillo decente a la mano.

Felizmente llega un momento en que el camino ya deja de ser de subida, se vuelve llano y empieza a descender. Es entonces que se puede ver Rúpac a lo lejos.
Después de un recorrido tan duro, ver Rúpac es como llegar a la Tierra Prometida. La ciudadela está muy bien conservada, varias de las casas aún poseen sus techos, y aunque los senderos dentro de Rúpac ya no existen, es posible recorrerla hasta la parte alta.

Llegamos allí a las seis de la tarde y acampamos a unos metros de Rúpac. Dentro de la ciudadela, había otro campamento: un grupo de estudiantes de arqueología habían llegado allí desde Pampas, la cua está a unas dos o tres horas de caminata.


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Akí estoy al lado de uno de los muros de una casa de Rúpac.

Los estudiantes de arqueología (alguien dijo por ahí que eran de la San Marcos) nos recomendaron mucho, pero mucho, no seguir hasta Pampas, pues ya era casi de noche y la ruta es demasiado accidentada como para que sea seguro recorrerla en la oscuridad. Así que permanecimos en las afueras de Rúpac. Lo malo: a la gente se le estaba acabando el agua y había que cocinar, y el punto más cercano donde obtenerla estaba a hora y media de distancia. Para evitarles el viaje (y aligerar la mochila de paso) mi dueña, después de un cuidadoso cálculo:
- Sin(x*t)+y^2-0.5/cos(2*pi*z/N)+e^(-3*i)-tanh(x*i)...
Descubrió que le sobraba alrededor de un litro del preciado líquido, el cual regaló de muy buena gana. En realidad, de entre todas las cosas que se pueden cargar, la más pesada es el agua.

Esa noche mi dueña no durmió tan bien como la anterior. No fueron los legendarios ronquidos de Erick, sino que el viento azotaba las carpas, y además hacía frío. Rúpac está a una altura de 3500 msnm, casi el mismo nivel que la ciudad del Cusco.

Y ahora: Algunos datos sobre el Reino de los Atavillos:
Se desarrolló entre los años 900 y 1400 en las alturas del actual Huaral, en la etapa histórica de "La Edad del Bronce". Esta cultura se origina en las cercanías del Lago Titicaca y se estima que llegó hasta Huaral debido a la expansión de la cultura Tiahuanaco.
Adoraban al sol (Huillca) y a la luna (Pasac). Sus rituales estaban muy unidos con el culto a los muertos y antepasados ("achachillas" o "abuelos"). El fardo funerario se llamaba "mallqui". El cerro mango es el Apu o cerro tutelar. Sus guardianes son los "muquis" o duendes.
Los jefes de los ayllus (grupos familiares) llamados curacas, tenían como jefe principal al Curic. El asentamiento más antiguo es Chiprac.
Los Atavillos fueron conquistados por el Inca Pachacutec alrededor del año 1400.


Domingo 1:

Esta vez sí la gente se despertó temprano: seis de la mañana. Oscar (conocido también como "Pollito") puso la alarma de su celular, la cual tenía grabada el canto de un gallo.

Los guías decidieron que no iríamos a Añay ni a Chiprac. Más que nada por la falta de tiempo, ya que debíamos estar de vuelta en Huaral ya que los buses de regreso a Lima salen sólo hasta cierta hora.

El grupo de los estudiantes de arqueología partío hacia Pampas a las ocho de la mañana. Media hora después, nosotros seguíamos sus pasos.

El camino que une Rúpac con Pampas está afirmado, es llano y va de bajada. Bordea las montañas en las que el sol daba de lleno por nuestro lado. El paisaje es bellísimo. Desde esta parte se domina toda la quebrada, en donde los cerros aún conservan algo de verdor.

Nos tomó poco más de dos horas llegar hasta Pampas.

Pampas es un pueblo abandonado. Las casas aún están en pie y están bien conservadas, pero allí no vive nadie. Lo único que recibe mantenimiento (limpieza y pintura) es la iglesia y una caseta una cuadra más allá, posiblemente baños para los visitantes.
Se puede subir hasta donde está la campana, a un costado del frente principal, de la iglesia trepando por una estrecha escalera de piedra interior.

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Detrás se pueden ver alguans casas de Pampas, aquí estábamos en lo que se podría decir que es la plaza principal.

Desde Pampas, a dos horas trepando por el cerro, se puede llegar a Chiprac. Pero no fuimos porque el tiempo apremiaba. Antes del mediodía, partimos hacia el pueblo de La Florida.

Esta parte del recorrido es de bajada, pero más pronunciada que el que parte de Rúpac hacia Pampas, y más accidentada. Aquí fué cuando la rodilla derecha de Yelinna empezó a molestarle. Al principio parecía no ser nada, pero con el paso de los minutos se volvió una verdadera molestia. Yelinna esto la enojó tanto que, perdiendo un poco la prudencia, la compostura y entre otras cosas, ya no se fijaba las piedras por las que saltaba o la velocidad con la que bajaba... a pesar de las recomendaciones de Auraluz. Es una suerte que Auraluz apareciera, fué un gran apoyo durante buena parte del trayecto, incluso le dijo a Jeff que le prestara uno de sus palos de trekking.
Nos tomó más de una hora llegar a la Florida, ya para entonces mi dueña estaba cojeando. Sé que en un momento llegó a lamentarse el cargar una 4x4 que no puede cargar a su dueña (ejem...).

En los pueblos pequeños suele haber el inconveniente de no hallar transporte. Generalmente se toma lo que se encuentra: una couster, una camioneta, o un camión.

Los guías lograron convencer a un chofer que llevara a una parte del grupo, a diez soles por cabeza, hasta la ciudad de Huaral, encima de su cargamento de choclos (unas cinco toneladas como indicaba la carga neta del camión). El resto del grupo iría hasta Macona, donde hallar transporte es más fácil.

Yelinna se apuntó inmediatamente, más por lo inusual de viajar sobre un camión cargado de choclos que por su rodilla, que no dejaba de quejarse, pero procuraba no darle importancia llamándolo una "pequeña avería en los amortiguadores y la suspensión. Mientras no sea la cabeza ni la columna, todo tiene arreglo".

Un dato: muy recientemente nos enteramos que en los supermercados de Lima se puede adquirir comida enlatada como pollo deshilachado o comida criolla, todo listo para consumir :O

Al principio el olr de los choclos es muy fuerte, pero después de un rato deja de sentirse. El viaje en el camión de choclos duró cuatro horas, las dos primeras bajo el fuerte sol. Por alguna razón mi dueña le agarró cariño a todos los gusanitos que se les trepaban encima y estaba pendiente que no los aplastaran, cogiéndolos y poniéndolos en un lugar más o menos seguro entre los choclos. Mientras no tengan aguijones, chupen sangre o vivan entre la basura, a Yelinna le gustan todos los bichos :)

El camión nos dejó cruzando la pista, frente a la terminal de Soyuz, en la que había una alrga cola de gente queriendo abordar los buses. Pudimos tomar el de las ocho de la noche.
Parte del camino de regreso estuvo cubierto de una espesa neblina. Pasamos por Ancón y Zapallal, luego los distritos de Los Olivos y San Martín de Porres.
El viaje de regreso, duró menos de dos horas.

Más fotos akí y akí.

domingo, junio 17, 2007

Fun at the Articraft Fair

En la entrada anterior mencioné que las ferias artesanales son algo común en Lima, y es cierto. Ayer, mi dueña y Nikolai, nuestro corresponsal para The Traveling Picture Show, fueron a la que se organiza al costado del Hospital del Seguro, a unas cuadras del Campo de Marte, donde hay otra feria artesanal que dura hasta el 20 de junio.

las fotos, muchas fotos en realidad, están siguiendo este link :)

Un Saludo
El Autito

domingo, junio 10, 2007

Tendencia Ecológica

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Los juguetes de madera son fáciles de encontrar en los mercados de artesanías: rompecabezas que recuerdan un poco al tetris, guitarras pequeñas, carritos, flautas, boleras, trompos, yo-yos... Suelen ser unos soles más caros que sus contrapartes de plástico, pero, sólo con observar a mis dos compañeros, se sabe que vale la pena pagar un poquito más :)

Y ahora: Nikolai, nuestro corresponsal para The Traveling Picture Show, hace un tiempo se dejó fotografias con las golosinas que suelen encontrarse en las ferias artesanales.

Para quien desee asistir a una, éstas suelen organizarse con cierta frecuencia en el Campo de Marte en Lima. Además las hay de carácter permanente cerca a la plaza junto a la Av. Luzuriaga en Huaraz, la Avenida La Marina en Lima, cerca al puente Catapalla en Lunahuaná, famosa también es la calle San Blas en el Cusco y la que se arma todas las noches los fines de semana en el parque Kennedy en Miraflores (también hay más mercados artesanales por esa zona, sólo hace falta preguntar).

Ahora, un secreto que mi dueña ha decidido revelar, el retoque con Adobe Photoshop que le ha hecho a muchas de las fotos que aparecen en este blog. Esta foto fué tomada hoy en un típico día de invierno limeño: oscuro y con el cielo gris.
La original es ésta:

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La diferencia es notoria: sólo bastó subir el brillo, el contraste, cambiar el equilibrio de color, borrar con el tampón de clonar la basurilla del "suelo" (en realidad es un techo de madera) y de seleccionar el cielo para hacerlo más brillante y azul. Así una fea mañana de invierno puede convertirse en un día ligeramente soleado.

Viva el retoque por computadora :D :D :D

sábado, mayo 12, 2007

Vicas: 6 de Mayo del 2007

Jornada de Solidaridad organizada por la gente de Andex. Llegaron muchas donaciones, sobretodo ropa, recolectadas durante las semanas anteriores. La idea era hacer donativos exclusivamente para la escuela dado que el año escolar apenas está empezando. Pero lo que más hubo, aparte de bolsas llenas de libros, fué ropa... mucha ropa. Justo lo que más se necesita en las alturas.

El punto de reunión fué el Museo de Arte a las ocho de la mañana. De allí a Chosica nos tomó unas dos horas, donde debíamos tomar otra couster que nos llevaría directamente a Vicas, en la parte alta de Santa Eulalia, y no tan cerca como pensaba mi dueña. Vicas está a unos 3000 msnm, aunque por ahí decían que en realidad son 2800 msnm. Más allá de los restaurantes campestres donde ahcen pachamanca y cobran por bajar al río >:(
La época de lluvias en la sierra recién está terminando y los cerros aún están cubiertos de verde, ya para Julio los pastos volverán a secarse... hasta la siguiente temporada de lluvias, la cual empieza alrededor de Diciembre.

A eso del mediodía nos detuvimos en un pueblo llamado Huinco, donde la gente aprovechó para comer algo porque era probable que no hubiera dónde almorzar más adelante. Aparte de gaseosas y golosinas, no faltaron señoras con sus canastas vendiendo papa rellena y chirimoyas :D

En Vicas estuvimos a eso de la 1:30 de la tarde. El cielo estaba nublado y parecía que quisiera llover. Primero nos acomodamos en el colegio que recién tenía construido el primer piso, para luego trasladarnos al centro comuna, donda había más espacio. Allí, mientras se acomodaban las cosas y se clasificaban las montañas de ropa, llamaron a tod@s al comedor: la gente del pueblo había preparado un pequeño almuerzo para los visitantes :)

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Aquí, una vista desde el segundo piso del colegio, aún en construcción
(pareciera que estoy sobre un camino, pero en realidad es un muro)


La entrada: papas con queso, el cual dijeron por ahí, estaba hecho con leche de vaca, no de cabra. Las papas estaban suaves y mi dueña, a quien no suelen entusiasmarle mucho en realidad, las encontró riqísimas (especialmente si se les añadían pedacitos diminutos de queso).
Luego sirvieron sopa de fideos y zanahoria, y al final: mate de menta, el cual estaba muy dulce. Un detalle curioso: el comedor aún conservaba las decoraciones de Fiestas Patrias.

Después de comer se volvió al trabajo. Mientras se acomodaban las montañas de ropa, Vanessa jugaba con los niños, a la que luego se le unieron Tulio y Mercedes, vestidos de payasos (Mercedes es especialmente graciosa, se apareció en medio del almuerzo con su traje de payaso e hizo reír a todos). Es admirable la habilidad que tuvo Vanessa para manejar a tantos niños inquietos, y de los payasos para hacerlos reírse.
Luego que pasaban a recibir ropa, los niños se acercaban a la pequeña mesa donde estaban los juguetes. Allí, Jessica, su hijito de cinco años: Sergio, y Yelinna se encargaron de repartirlos.

Hubieron muchas cosas para la escuela (toda una biblioteca entera prácticamente) pero pocos juguetes por lo que se hizo un poco difícil repartirlos, las niñitas especialmente pedían muñecas, de las que no habían más que tres o cuatro, y casi no había juguetes para bebés, salvo algunos muñecos de peluche. Muchas de las señoras no tenían a sus hij@s allí en ese momento, sino como nos dijeron, estaban en las alturas, lo más probable cuidando su ganado.

La repartición duró más de lo esperado: fué a las 5:40 pm que ya no quedó nada. Antes que nos retiráramos, el presidente de los comuneros y el alcalde del pueblo nos agradecieron el haber ido hasta allí a ahcer donativos. Como ellos mismos dijeron, son gente humilde, de gran corazón, que saben agradecer lo que se hace por ellos.
Después de despedirnos, abordamos la couster que nos llevaría de regreso a Chosica y partimos de inmediato por temor a una posible lluvia que felizmente jamás llegó.
En Chosica hicimos transbordo a la couster que nos llevaría hasta la puerta del Museo de Arte en Lima, allá estuvimos a eso de las nueve de la noche.
las fotos están akí.

Y ahora, contado por Kike: La Ruta de la Nieve

Más arriba de Vicas está lo que se conoce como "La Ruta de la Nieve". Partiendo desde lo que fué el Nevado Antacocha (llamado así por la existencia de una laguna), desde siglos pasados hasta hace unos cien años, había nieve hasta esta zona. En verano, cuando hacía calor en Lima y la gente quería refrescarse, solían comprar helados, el hielo para hacerlos se llevaba a la capital en burro y luego en camión envuelto en yute para que no se derritiera durante los dos días que duraba el trayecto (antes de que exitiera la carretera Central). Como no había aún modo de hacer hielo, y debido a la demanda, se creó un "Estanco del Hielo". Estancos eran los productos que se gravaban con impuestos (también exitieron estancos de la sal, y si no reucerdo mal,t ambién para el tabaco). Incluso toda esa zona de Santa Eulalia llegó a tributar con hielo.
Era la época en que Quilcamachay (ahora un pueblo fantasma y el cual se ubica a unas horas más arriba de Vicas) estaba habitado, y una de sus actividades económicas era la comercialización de hielo. Actualmente se cuenta que de noche, se puede oír penar en Quilcamachay, por eso también se le llama "El Pueblo del Diablo".
Incluso cuando nació la empresa de helados D'Onofrio a principios del siglo XX, sus primeros helados eran hechos con hielo de la Ruta de la Nieve.
El hielo dejó de traerse de las alturas a la ciudad de Lima cuando empezó a operar la primera fábrica de hielo.

Actualmente la marca D'Onofrio aún existe, pero hace varios años que la empresa fué comprada por Nestlé.

domingo, abril 15, 2007

Reserva paisajística de Yauyos - 5 al 8 de Abril

La reserva Paisajística de Yauyos abarca parte de la provincia de Yauyos (región Lima) y la región Junín. En ella están los nevados Pariacaca, Turicho, el río Cañete y el Pachacayo, los pueblos de Tanta, Vilca, Huancaya, Vitis, Miraflores, así como varias lagunas.

Recorrido total de la caminata: 60 Km hasta el pueblo de Huancaya.

El punto de reunión fué a las 10 de la noche el miércoles 4 de Abril con la gente de AirePuro :D
Habían contratado una couster la cual partiría desde la puerta principal de la Universidad Católica. Aquí nos encontramos con varios viejos amigos: Nancy, Jimmy, David, Alex...
Íbamos a tomar la ruta que pasa por la carretera central y sube hasta Ticlio.

11:15 pm: Partida (¡Por fin!)

Jueves 5:

12.45 am: Chaclacayo
1.20 am: Peaje de Corcona y un embotellamiento impresionante. Aquí un guardia nos avisa que vayamos con cuidado pues más adelante se han volcado dos trilers.
2.35am: Matucana
3:15 am: San mateo de Huanchor
5:35 am: Peaje de la Oroya
6:00 am: Ciudad de la Oroya
6:20 am: Parada por gasolina y oportunidad de tomar fotos. Yelinna casi se sube a la couster equivocada (ella pide humildemente que dejen de reírse)
7:30 am: Pachacayo (la gente empieza a morir de hambre, todas las cosas y la comida están en el techo de la couster!)
12.15 pm: Pasamos por el nevado Pariacaca.
Se suceden luego varias subidas y bajadas de los pasajeros de la couster, la que a duras penas avanza. Toda la gente muere de hambre y nadie quiere moverse de sus asientos.
2:00 pm: Dada la mala condición del camino debido a las lluvias, hasta aquí llega la couster. Estamos en medio de la nada, pero todos aprovechan para descargar las cosas, encender las cocinas y almorzar.

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David (IPod Man) no dejó de preguntar por mí :D

Empezamos la caminata una hora después. Tras 45 minutos de reocrrido alcanzamos el abra a 4736 msnm. He aquí una foto del camino que nos esperaba:


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Sí, recuerda un poco a Huayllay :)

Horas más tarde empezó a llover y luego a granizar. Y ambas cosas al mismo tiempo. Caminamos hasta el anochecer y ya para entonces habíamos alcanzado los 4800 msnm y hacía un frío terrible. Aún así hubo quienes se animaron a cocinar. (Y aquí Yelinna quiere hacer notar que los fideos Ramen puedne comerse crudos, je je).

Mi dueña compartío su carpa con Erika, una de las guías de AirePuro. Cuentan que esa primera noche mucha gente se sintió mal por lo que tuvieron que estar repartiendo pastillas por casi todas las carpas.
Yelinna debe confesar que sintió náuseas en la madrugada, pero ella suele cargar su propio arsenal químico de emergencia :)

Viernes 6:
En teoría se debía empezar la caminata a las 7 de la mañana, pero el frío hizo que la gente se tomara su tiempo para salir de las carpas. Es la primera vez que mi dueña y yo veíamos hielo junto a su tienda y montoncitos de nieve sobre la tierra.
¿Fué Jimmy el que se atrevió a sacar su cámara con semejante frío?

Volvió a nevar, ligeramente. Silvia tenía una cocina y Yelinna pudo hervir un poco de leche con chocolate para quien quisiera, debajo del plástico que compró en Huayllay y que sirve para todo: impermeable, cubremochila, techo, etc. No sabemos quién nos pretó los fósforos pero se los agradecemos mucho :)

De aquí en adelante el camino era descendente. Después de ayudarse unos a otros a desarmar las tiendas, empezamos la caminata recién a las nueve de la mañana.

Las fotos del viaje están akí, mi dueña recién se animó a sacar la cámara cuando el hielo se estaba derritiendo y el campamento desarmándose.
Este día, Erika amablemente llevó la tienda de Yelinna.

Debíamos seguir la quebrada del río Cañete. Felizmente unas horas después salió el sol. Había uqe caminar sobre resbalosas rocas en las que siempre corría agua. Después de una caída sentada, mi dueña comprendió lo útiles que son los palos de trekking.

A eso de las dos de la tarde llegamos a una de las lagunas que forma el río. En esta parte los que iban más adelante se separaron de lo que iban en el medio y ya no los veíamos. Yelinna procuró ir con Nancy para no perderse, pero llegó un momento en el que estábamos por encima de la laguna, en el que ella tampoco sabía por dónde ir dado que el sendero desaparecía y/o se bifurcaba por tramos. Esperamos a la gente que iba atrás y a medida que nos alcanzaban resultaba que nadie sabía por dónde ir. Tuvimos que espera a los guías que siempre van al final para poder continuar. Claro que durante la espera la gente se dió un descanso y aprovechó para admirar la laguna y comer alguito.

Esa tarde volvió a llover. La tierra se comvirtió en un pantano. Mi dueña no dejaba de pensar que Yauyos parecía una mezcla entre Huayllay con su suelo blandito y húmedo, y Songos, con sus corrientes de agua y sus rocas resbalosas. Era imposible no terminar con los zapatos mojados o con un par de caídas sobre el suelo o las piedras.

Ya era avanzada la tarde cunado llegó el momento de cruzar el rí usando esta cosa. Memorable es el "¿¿Qué es esoo??" que exclamó mi dueña al verlo, pues le entraba miedo cruzar el río de esa manera, mas no había otra forma. Su siguiente frase fué: "Prefiero cruzar de una vez antes de que me entre más miedo".

El recorrido duró hasta después del anochecer. Los de atrás se guiaban por las luces de las linternas de los de adelante, quienes ya habían empezado a armar el campamento.
Acampamos a un lado del camino que lleva a Vilca en un sitio llamado Tragadero. Esa noche volvió a llover. En la madrugada se podían escuchar las gotas de lluvia golpear la tienda.

Sábado 7:

Amaneció soleado lo que permitió poner a secar las cosas. La ropa y los zapatos no se secaron del todo pero sí las tiendas y las mochilas. Yelinna y Erika olvidaron cerrar la entrada de la carpa durante la noche por lo que muchas de sus cosas se mojaron. Aún ignoramos cómo las pilas sobrevivieron a tanta agua.

Partimos a las nueve de la mañana. De aquí en adelante Yelinna cargaría su carpa. El trayecto no parecía dificil pues sólo debíamos seguir el camino... al menos eso era lo que creíamos ¡y cómo nos equivocamos!

Era alrededor del mediodía cuando llegamos a un punto donde un grupo de becerritos nos miraba sospechosamente y en el que se podían seguir dos rutas, una que era siguiendo el camino por la margen derecha del río, y la otra que subía y bajaba por los cerros en la margen izquierda.
Los que se quedaron rezagados tendrían que ir por la derecha, pero quienes iban más adelante tenían la opción de elegir por dónde irían.
Siguiendo a un impulso de último minuto, Yelinna eligió ir por la izquierda.

Primero tuvimos que trepar un poco por las rocas para después ascender hasta lo alto. Jimmy dirigía al grupo que se fué por la derecha, muy adelante, por lo que ya no lo vimos. A quien sí vimos fué a Nancy, quien se había caído tres veces el día anterior, se había lastimado, y por eso había elegido ir por la derecha. David se unió a los de la derecha al parecer en el último punto en el que ambas rutas se unían. Y aquí es necesario recalcar algo:
1. Yelinna tiene muchas dificultades en recordar las caras de la gente (el día anterior, con todo el mundo bajo sus impermeables, no podía distinguir a nadie).
2. Yelinna carece por completo de sentido de la orientación. Ella sola, es capaz de terminar en Bolivia intentando llegar a Lima (es en serio).
Así que lo único que puede hacer es seguir a quien tiene delante, sea quien sea. Resultó ser Erika, quien, junto con el resto de los guías del grupo y algunos expertos trekkeros (después nos enteramos que incluso había algunos que hacían andinismo) tomaron la ruta más difícil de todas, la que pasaba por rebaños de ovejas que balaban apenas veían a la gente, cruzaba el río (fué necesario quitarse zapatos y medias, el agua llegaba por encima de las rodillas, y a pesar de que le prestaron los palos de trekking, Yelinna estuvo a punto de caerse), pasaba por una zona pantanosa (nuevo préstamo de palos, mi dueña ha jurado comprarse al menos uno para antes de Julio), pasaba por donde vacas y toros pastaban (resultaron asustarse más de mi dueña, que ella de ellos) y ascendía hasta donde el sendero desaparecía, entre las piedras y el ichu. Conducida por Alex,Yelinna acabó en un estrecho sendero en un risco a 200? metros por encima del río.

Cuentan los del grupo del lado derecho que les sorprendió ver a mi dueña prendida del risco a tal altura y a tal distancia. Alex había regresado por quienes venían atras, de modo que ella estaba completamente sola agarrada del ichu. Los del grupo que iba adelante (entre ellos Erika) ya habían desaparecido, y además eran casi las cinco de la tarde y amenazaba lluvia. Creo que está demás decir que no tenemos fotos de tan sublimes momentos porque Yelinna estaba demasiado ocupada calculando cada paso para no matarse. Si este es un camino que un trekker experto, acompañado, pasa con relativa facilidad, también es uno de esos caminos en los que si te equivocas en poner un pie, te caes y te mueres, no hay quien te salve o se anime a recoger tu cadáver del fondo de la quebrada. Mi dueña ya tenía bastante con buscar de dónde agarrarse (ya fuera roca, ichu, tierra, etc). Incluso cuando ya había pasado el risco tenía que trepar la ladera de la montaña, la cual tendría unos 60 grados de pendiente (exagerando un poco quizás), además que fué cuando cayeron unas pocas gotas de lluvia. Para quien está hundiendo las uñas en la tierra para no resbalar es para preocuparse.

Como escribe mi dueña en otro foro:

"Quien sufre de vértigo o pánico jamás debería intentar caminar por semejante pendiente. Y quien lo intenta por primera vez debe ir acompañad@.

Claro, yo no tenía esa opción.

Es cierto, me asusté. Pero lo suficiente y necesario para ir con cuidado, clavar mis unas en las rocas, fijarme dónde ponía los pies y seguir la saliente hasta llegar a la ladera de la montaña. Es increíble la adrenalina, ya no sientes frío ni dolor, ya no sentí el peso de la mochila, toda mi concentración estaba en el control que tenía sobre mi cuerpo (...)"

Felizmente no llovió y fué un alivio llegar a terreno seguro. Aún no se veía a los que iban delante y Yelinna se desvió un poco, por lo que anduvo perdida varios minutos sin estar muy segura de por dónde ir, hasta que Alex volvió a buscarla.

Vilca aún estaba lejos. El camino zigzagueaba entre los cerros y en varias partes era difícil ver por dónde había que ir. Yelinna prefirió esperar e ir en compañía de Oscar, el guía que iba atrás (siempre hay un guía que va al último, cerrando el grupo). Eran las seis de la tarde cuando alcanzamos las rocas que sirven de mirador de la quebrada y donde la gente se detenía a descansar unos minutos. Desde allí dijeron que serían unos veinte minutos hasta Vilca, lo cual resultó ser mentira, el camino que faltaba era mucho más largo. Ya estaba oscureciendo y aunque ya habíamos descendido del cerro, aún no veíamos cuándo llegar al pueblo. Ya en el último tramo, cuando ya era de noche y casi no se podía ver nada, Oscar y Yelinna se encontraron con Jimmy, quién había vuelto, tras dejar sus cosas en Vilca, para buscarlos y guiarlos.
Ya eran las siete de la noche y eran los últimos que faltaban.

Los del grupo del camino de la derecha habían llegado dos horas antes y ya habían comido. No faltaron los comentarios de asombro por haber visto a mi dueña prendida de aquel risco.
Vilca está a unos 3900msnm.

Después de pedir algo qué comer y qué tomar, la gente se puso de acuerdo para pasar la noche. Algunos, entre ellos mi dueña, alquilaron camas, considerando que al día siguiente debían salir a als seis de la mañana y armar y desarmar un campamento toma mucho tiempo. No fueron los únicos, al final nadie acampó aunque algunos tuvieron que dormir en sus bolsas de dormir, pero bajo un techo acogedor

La habitación estaba subiendo una empinada escalera de madera, ya bastante complicada de subir con las mochilas. Allá fueron mi dueña, Oscar, Guillermo, Luis Miguel y Fernando. En realidad era parte de la casa de la señora del restaurante, la que había sido adaptada para improvisar un cuarto más en el que habían colocado varias camas.
Un dato curioso: en lugar de baño, el cuarto tenía bacinillas bajo las camas ¡muy conveniente!

Y ahora, un detallado dibujo que hizo Yelinna donde se ve claramente cómo fué el camino de la margen izquierda:

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Domingo 8:

5:30 am: Despertamos sin necesidad de las alarmas de los relojes y antes que se escuchara a los gallos cantar. El desayuno se preparó sobre una enclenque silla, usando lo que quedaba de cocoa y leche. A estas alturas y con este frío es muy recomendable mezclarlos con cereal de chocolate, según Yelinna da mucha energía :D

Para lavar las cosas (y lavarse los dientes), al no haber baño mi dueña usó la ventana que daba a un jardincito descuidado al que no creo que le molestara que le arrojaran agua desde una ventana.

El punto de reunión era la plaza de Vilca, en teoría a las seis, en la práctica media hora después. A esa hora se inició la caminata a Huancaya, donde nos esperaría la misma couster para retornar a Lima.

El sol salió temprano y esta vez era sólo cuestión de seguir la carretera afirmada que une ambos pueblos. Lo malo. esta carretera dobla y tuerce en cada cerro, tiene subidas y bajadas y parece no terminar nunca. En teoría el camino era de unas cuatro horas, pero ya pasaban de las diez y Huancaya no se veía por ninguna parte.

En contra de su costumbre, Yelinna se quedó atrás por culpa de varias piedrecillas en el zapato (Juan Carlos es testigo) y el deseo de tomar fotos, pues los dos día anteriores la caminata había sido fuerte y no había tenido oportunidad de sacarme y tomarme fotos :( Así que ésta es la única foto que tengo del camino hacia Huancaya:

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Desde aquí se ve la piscigranja.

Lo que pasó medio minuto después es memorable: mi dueña ya había recogido sus cosas cuando una camioneta se detiene atrás a pocos metros y algunos de los trekkeros que venían atrás estaban subiendo. Una de ellas la llama y ¡todos no fuimos en la camioneta!

Por el camino encontramos a más gente que, al ya no haber más espacio, pedían que les lleváramos las mochilas, Janeth decidió bajar, dejar su mochila en la camioneta y seguir caminando (¡por el honor!), su lugar (junto al techo de la camioneta) lo ocupó mi dueña, y el lugar que quedó libre lo ocupó una mochila. Así, hicimos a toda velocidad los últimos 2 o 3 kilómetros que llevaban hasta Huancaya.

La carretera era terrible, a cada instante la camioneta viraba y saltaba, y a mi dueña ya le dolían los brazos por evitar caerse. Algunas paradas para sacar fotos y un tremendo salto sobre un hueco despúes, llegamos a Huancaya después de quienes encabezaban el grupo, je je, gracias a esta pequeña trampa (sino llegábamos casi al último!).
Jimmy los vió llegar en la camioneta y dijo que eso era trampa, Yelinna le dió la razón exclamando:
- ¡La deshonra! ¡La indignidad!

En Huancaya la gente pudo ir al baño, comprar golosinas y gaseosas, incluso Yelinna halló, en una pequeña tienda en una casa a la esquina de la plaza, una señora que vendía libros acerca de la historia de Huancaya. No hace falta decir que se compró uno.

Eran las once de la mañana y había que esperar a los que venían detrás. David aprovechó para subir al techo de la couster y sacar de su mochila una novedad: arroz con pollo en lata.

Nos esperaba un largo camino de regreso y había que abastecerse!

Era la una de la tarde cuando partimos de Huancaya. El mal estado del camino hizo que la gente tuviera que bajar de la couster, esperar a que ésta pasara por los trechos difíciles, y volver a subir. Nuevamente nadie quería moverse pues ya se sentía el dolor de la caminata y todos andaban como viejitos (mi dueña incluída!).

Esta vez tomamos el camino que pasaría por Lunahuaná.

5:00 pm: Allauca. Descubrimos que en Yauyos también se cultivan manzanas delicia.
6.10pm: Catahuasi
7.10 pm: Zuñiga: empieza la búsqueda de un llantero.
7:50 om: Lunahuaná.
Tuvimos que regresar buscando un llantero porque las llantas de la couster no saban más. Encontramos uno a la entrada de Lunahuaná. Como dijeron que se demorarían media hora, un grupito quiso ir a comer algo decente a un restaurante. Apenas tuvieron tiempo.
9:00 pm: Salida de Lunahuaná.
9:30 pm: Imperial
10:00 pm: Cerro Azul
10.30 pm: Asia
11.15 pm: Límite Cañete Lima.
Medianoche: Puerta de la Universidad Católica.

Fué memorable partir, y algunos días después, volver al mismo exacto lugar. Media hora después ya estábamos en casa, auqnue mi dueña afirma que sus tendones siguieron quejándose durante dáis, especialmente porque nunca se tiene verdadero descanso en realidad, mi dueña tiene que casi correr durante cuadras y cuadras sólo para poder tomar el micro que la lleva a la universidad (esto no ayuda). Una de las guías de AirePuro mencionó que no sabía cómo iba a ponerse sus tacos nueve ese lunes, es algo que mi dueña aún no cree humanamente posible.
!!!

Más fotos, las de Alex y Jimmy, Akí y Akí :D

Pd: a su regreso a Lima, Yelinna puso su mochila sobre la balanza.
Marcó 15 kilogramos (justo en el límite recomendado de que no se debe cargar más del 30% del peso corporal).

domingo, marzo 25, 2007

viernes, marzo 09, 2007

Marcona - Playa las Loberas (3 y 4 de Marzo)

Salida organizada con el grupo Andex. Ellos recomiendan meter las mochilas en costales si es que van a ir en la bodega del bus para evitar que se ensucien de aceite. Esto no es indispensable, pero dentro de un costal las mochilas parecen costales de papas y puede disminuir la probabilidad de que alguien sienta la tentación de quedárselas.

Mensaje de Yelinna para Carlos: Tu costal está en buenas manos y en espera de retornar a su dueño :)

Partimos poco antes de las nueve y media de la noche del viernes 2 de marzo, estos fueron los lugares por los que pasamos:

9:30 pm: Parada de una hora más o menos por Alipio Ponce.
11:15 pm: San Bartolo
11:30 pm: Peaje de Chilca
Medianoche: Asia
1.10 am: Peaje de Jahuay
2:20 am: Peaje de Ica
4:15 am: Palpa
4:50 am: peaje de Nazca
6:00 am: peaje de Marcona

Marcona es una pequeña ciudad (pueblo?) ubicada en medio del desierto y de aspecto abandonado. A tan temprana hora todo se veía vacío y sin vida. Después de esperar un rato algunos puestos del mercado se abrieron y empezaron a ofrecer desayunos: jugo, pan o algo más parecido al almuerzo como pescado. Más allá las tiendas ya estaban abiertas y a eso de las siete de la tarde ya se veía gente yendo y viniendo.

Kike, uno de los guías de Andex, nos contó que hacia 1800 había tanto hierro en esa zona que las brújulas de los barcos que se acercaban se volvían locas, haciendo que los barcos encallaran. Se cuenta que en uno de ellos viajaba Ricardo Palma, en aquella época en la que no existía ni pueblo ni carretera.
- Tuvieron que caminar kilómetros hasta un pueblo que estaba por allá al fondo. -contaba Kike- o sea que además de sobrevivir al naufragio, debieron sobrevivir al desierto.

A eso de las ocho empezó la caminata. Pasamos por la parte abandonada de Marcona. Mientras por un lado se están construyendo nuevas viviendas (las que están pintando de un color verde que deja mucho qué desear) otras están abandonadas, con las paredes agrietadas y las ventanas rotas. También se ve a las afueras los relaves de la mina. Si no fuera por algunos autos estacionados y algo de ropa tendida, parecería un verdadero pueblo fantasma.

Las fotos del viaje están akí.


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Aquí Guillermo me está sometiendo a un minucioso análisis :) Detrás está Nadia.


Cada tramo de playa parece tener su nombre: primero está la playa Los Pingüinos, aunque es otro tipo de aves las que se ven (desde gaviotas hasta gallinazos, incluyendo unos pájaros pequeños y casi imposibles de fotograafiar).
Cuenta Kike que en otro tiempo Las Loberas estuvo poblada por lobos marinos, tanto Finos como Chuscos (la diferencia entre ambos es que los finos servían para la industria peletera, los chuscos no). Una vez que se inició la pesca industrial los lobos se quedaron sin comida y desaparecieron de estas playas. Es posible que lo mismo ocurriera con los pingüinos (en estas latitudes vive el Pingüino de Humbolt, un tipo de pingüino tropical).

las rocas que se ven en estas playas son acumulaciones de sedimentos. Tienen formas caprichosas, que se yerguen a muchos metros por encima del nivel del océano. Cerca a la llamada "Cocha del Diablo" (nadie sabe porqué se llama así, ni siquiera Kike) se encuentra "El Elefante" bastante parecido a su primo del bosque de piedras de Huayllay y de un tamaño semejante, sólo que éste en lugar de adorar a los Apus, mira hacia el mar :)

Por esta parte hay varias cuevas que permiten tener sombra. Aquí llegamos a eso del mediodía, donde la gente aprovechó para descansar y/o meterse al mar. Para continaur camino hacia playa Las Loberas existen dos pasajes que llevan al otro lado de la orilla: el más estrecho permite a una persona pasar sin su mochila, es oscuro y apenas deja pasar una débil luz del otro lado (sí, mi dueña y yo lo exploramos), y el otro, por el que continuamos camino, es más grande y más iluminado. las salidas de ambos distan unos pocos metros.


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Esta foto fué tomada en la playa Las Loberas, justo del otro lado de las cuevas. La gente que no me conoce y vió esta foto se asombraban de la 4x4 que llegó hasta estos parajes :D


Dos horas después llegamos a nuestro destino: Playa Las Loberas. Después de armar el campamento y mojarse un rato en el mar, la gente almorzó lo que había llevado y debo confesar, Yelinna se dedicó el resto de la tarde a dormir.
El viento que sopla es un tanto fuerte (casi se tumba un par de carpas) pero no es nada comparado con Mendieta. En realidad si se compara con el ventarrón de Mendieta, lo que hay en Las Loberas es una brisa apenas perceptible. Ambas playas se parecen mucho: algas por todas partes, aves y cielo despejado :D

Es noche dijeron que habría eclipse de luna. Después de asistir al "Sunset" estuvimos pendientes del eclipse. Incluso Raúl, Carlos (envuelto en su saco de dormir porque no tenía con qué abrigarse y hacía frío) y Yelinna subieron y bajaron un par de veces hasta la parte alta de la playa (un ascenso de varios metros y pendiente muy pronunciada) para ver cómo andaba el eclipse, el cual ya estaba en su fase parcial. En realidad el eclipse total Yelinna nunca lo vío (si es que ocurrió) ya que volvió a quedarse dormida y, luego de quedarse más de una hora mirando las estrellas, se puso a conversar con Raúl hasta pasada la medianoche.
Ella pide perdón si molestó a alguien en el campamento 0:)

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A la mañana siguiente hubo tiempo de hacer las cosas con calma. Se decía que íbamos a salir a las ocho de la mañana pero no fué asó. Hubo tiempo de volver a meterse al agua (que estaba muy fría, sólo El Zorro Daniel y Yelinna se metieron) y de desayunar. Kike prácticamente había armado un restaurante en su tienda con Nadia, estaba cocinando tortillas de huevos y tocino (si no me equivoco).
Todo un gourmet.

Partimos de regreso poco antes de las diez. En el camino vimos muchos carreteros corriendo entre la arena. Se diferencian de los cangrejos porque no tienen tenazas. Había muchísimos, pero apenas nos acercábamos huían y desaparecían, y los que cruzaban nuestro camino lo hacían tan rápido que no se los podía fotografiar :(

Esta vez pasamos por la parte alta de la playa, no la rocosa, por donde es más rápido y fácil. Resultó que no nos habíamos alejado mucho de Marcona en realidad.
Pasamos por el cementerio, el cual tiene un aspecto desolador en medio de la llanura desértica. Unos minutos después ya estábamos en Marcona. Ya era mediodía y el calor era aplastante.
Fué por casualidad que encontramos un micro que iba a Nazca (en realidad el micro nos encontró a nosotros). Al haber poco espacio las mochilas viajaron arriba en el techo.

Una hora y cuarto separa Marcona de Nazca. En el trayecto vimos varios remolinos de arena (incluso uno bastante grande) los que se forman con mucha frecuencia en este lugar.

En Nazca el calor era aún peor y el sol parecía quemar más. Los guías de Andex nos llevaron a un hotel-restaurante llamado Nido de los Cóndores, donde la comida es cara, pero lo compensa el hecho de tener baños limpios, duchas y una piscina. Creo que está demás decir que se hizo buen uso de las instalaciones :D

Los taxis en Nazca con mayrmente tycos, demasiado pequeños para todo el grupo y las mochilazas, así que fuimos ahsta la terminal en el bus que usan los empleados del hotel, junto a algunos huéspedes que se nos unieron. Este viaje duró apenas cinco minutos.

El bus salió a las 4.45 pm. Estos fueron los lugares por los que pasamos:
5:25 pm: Palpa
6:40 pm: Ciudad de Ica y parada de 15 minutos en la terminal (se aprovechó para comprar cositas como tejas y colado de frejoles)
8:15 pm: Pisco
8:45 pm: Chincha (otra parada de 15 minutos!)
9:35 pm: Cañete
10.15 pm: Asia
10:50 pm: Peaje de Lima

miércoles, febrero 14, 2007

Islas Palomino: 11 de Febrero

Esta vez con la gente del grupo Andex :D

El punto de encuentro fué la plaza Grau del Callao antes de las nueve de la mañana. Al principio el día estuvo algo nublado, pero después empezó a salir el sol. Eran más de cuarenta personas, felizmente todos cupieron en las dos lanchas que se contrataron, pertenecientes a Marina Dragon.

En esta salida mi dueña se encontró con el señor Raúl, quient ambién estuvo en el viaje a Tingo María el año pasado. También hizo dos nuevas amigas: Carolina y Carla.

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La vista desde el puerto :)


Las lanchas abandonaron el puerto a eso de las diez de la mañana, desde el mismo punto en donde se encuentra el museo del Submarino Abtao.
Navegamos durante algo más de una hora. Las Islas Palomino en realidad son islotes, y están detrás de la Isla San Lorenzo por lo que no se las ve desde el Callao. Han sido tomadas por centenares de lobos marinos y aves de diversas clases (llegamos a ver gaviotas y pelícanos, bandadas de ellos volando alrededor de las lanchas) quienes las han convertido en su hogar. Un lobo marino puede llegar a pesar 400 kilos y son generalmente las hembras y los jóvenes los que salen al mar, los machos adultos se quedan en tierra cuidando su territorio... aunque es difícil imaginar un "territorio" qué proteger ya que a los lobos marinos se los ve apretados muy juntos en lso islotes.

En este punto quienes saben nadar pueden entrar al mar a dar el encuentro a los lobos, quienes no saben nadar del todo bien pueden meterse con los salvavidas, y quienes no saben nadar pueden permanecer en las embarcaciones, hay para elegir :)

Como hay tantos lobos marinos el olor es bastante fuerte y el agua está repleta de pedacitos rosados de carne de pescado. Los lobos marinos son animales inofensivos, incluso muestran temor a los seres humanos ya que se mantienen a cierta distancia. Lo más cerca que estuvo mi dueña de ellos fué cuando uno saltó por detrás haciéndola exclamar:
- ¡Me lleva el diablo! ¿qué fué eso?

Las fotos del viaje están akí. Mi dueña entró al mar sólo con el bikini, el agua no es fría por lo que no se necesita el traje térmico y ella tampoco necesita un salvavidas. Como ella fué una de quienes permanecieron más tiempo nadando con los lobos no tenemos fotos de la gente en el agua con ellos :(
Uno de los chicos tenía un kayat el cual se lo prestó a los nadadores por turnos. Manejar un kayat no es tan fácil como parece, mi dueña golpeó a un par de cabezas con el remo (!!) .

Luego tomamos rumbo hacia la isla Frontón, rodeada de un mar tranquilo, casi sin olas y varios botes, lanchas e incluso yates. En esta isla disfrutamos de unas horas de playa y descanso. La playa es limpia, con muchas algas y alejada de las multitudes y el bullicio de las costas citadinas.
Perfecta.

- Sólo falta que por aquí pase un heladero - dijo Carla.

Aprovechamos para almorzar, nadar, montar en kayat, y a jugar matagente con una pelota que se mojaba y se cubría de arena (ouch!).

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So tiny in this big world....

El regreso fué un poco más movido. Como las cuerdas de las anclas de nuestras dos lanchas se enredaron, éstas tuvieron que dar vueltas una en torno a la otra para descenredarlas lo cual tomó varios minutos. En el trayecto íbamos en contra de la corriente por lo que el agua salpicaba mucho y casi todos terminaron empapados. Parte de la aventura.

Estuvimos de regreso a eso de las cuatro y media de la tarde. De allí fuimos con la gente de Andex a donde otro amigo: Raúl, que estaba dirigiendo las obras para un apartamento en La Punta frente a la escuela naval. Allí nos dividimos en dos grupos: quienes querían comer pollo y los que querían comer pescado. Como estábamos en el Callao, cerca al mar, no cuadraba mucho comer pollo así que Yelinna se decidió por el pescado, aunque éste es bastante más caro, pero valió la pena.

Conversando acerca de distintas cosas: autos, lo buena idea que es reutilizar la madera de pino de una casa en demolición, los partidos con otros grupos como AirePuro, etc. avanzaron las horas y cuando partimos a casa ya eran las ocho de la noche.

lunes, febrero 05, 2007

Entre las cosas de la abuela....

En la sierra (ignoro si es exclusivo del Perú) es común la creencia de que si te quedas con la calavera de alguna persona muerta (esteeee.... bueno, si no está muerta entonces ¿cómo obtener la calavera?) su espíritu cuidará tu casa. No está demás rezarle de vez en cuando, encenderle una velita y referirse a ella como a una persona viva. La única condición es no prometerles nada o de otra forma te fastidiarán hasta que cumplas tu promesa.

La abuela dice haber soñado con las personas a las que pertenecieron sus calaveras varias veces y que le revelaron sus nombres. Hablo en plural porque originalmente eran tres, luego la abuela le regaló una a la señora Aidee, quien tiene una tienda a unas cuadras; desde entonces afirma que en la tienda se oyen pasos, ruidos extraños y la presencia de alguien. De las dos calaveras que quedaron, Panchito está en la casa de Chaclacayo y José en la casa de Lima. (y la gente que viene de visita y se queda a pasar la noche jura que en ambas casas penan!)

Acá nos tomamos unas fotos con José, a quien desgraciadamente le faltan los huesos de la cara:

La otra calavera The other skull



Life and Death together (Why can't we be friends?)


Más fotos de calaveras, cementerios y cosas así akí

Porsupuesto, rogamos y enfatizamos por favor no decirle nada a la abuela, porque si se entera que Yelinna estuvo cogiendo sus cosas sin permiso, la mata.
(y es a eso a lo que realmente tenemos miedo aquí!!)

:O :O :O :O :O

viernes, enero 26, 2007

viernes, enero 19, 2007

Confesiones en un mail

Mi dueña escribió en un mail apenas hace unos minutos:

"Ah! no eres el primero en creer que mi carrito es de verdad, ya he engañado a harta gente, je je. En mi facu mis patas se emocionaron al creer que yo poseía semejante carro, y en su trabajo, a mi tío le preguntaban si ésa era su camioneta. Mi tía al ver las fotos cuando me fuí a Marcapomacocha preguntó si ése era el carro en el que habíamos ido, y en una caminata una de las chicas preguntó "¿y en qué momento pasó esta camioneta que ni la ví?".

Creo que si no conservamos algo de niños corremos el peligro de volvernos demasiado serios, una cosa tristísima a mi parecer. Yo también tengo mi lado oscuro, serio, como todo el mundo, pero aún disfruto tirándome al piso con mis muñequitos.

Ya espero poder viajar por mi cuenta, la verdad es que soy una sociofóbica del demonio, no me gusta salir de mi casa ni que la gente me vea y lo normal es que tenga pánico de salir, pero si me dejara llevar por eso tendría una vida aburridísima y no habría visto tantas cosas ni estado en tantos lugares.

Pareciera que yo llevara al carrito, pero en realidad él me lleva a mí."

Un Saludo
Yelinna

miércoles, enero 17, 2007

14 de Enero: Callahuanca - San Mateo de Otao - Canchacalla

El sábado 13 nos reunimos con la gente de Aire Puro en el parque Echenique de Chosica a las 7:00 pm (son increíblemente puntuales) y a eso de las 7:30 salimos rumbo a Callahuanca, pueblito que está a una altura de 1700 msnm y a poco más de una hora de Chosica. Allá venden el kilo de chirimoyas a siete soles, pues es justamente por donde está Callahuanca donde se cultivan las chirimoyas. El boleto del micro que nos llevó les hacía propaganda, al igual que a la palta fuerte.

En Callahuanca pasamos la noche. Mi dueña compartió cuarto con Auraluz, quién también estuvo para la repartición de regalos en Chocna el diciembre pasado.
La gente aprovechó para cenar o tomar algo ligero en El Club de Madres de Callahuanca, el cual aún tenía puestos los adornos de Navidad ;)
No hace frío en Callahuanca, incluso durante la noche hizo un poco de calor. Y en la madrugada tampoco se sentía frío.

Luego de desayunar lo que se pudo, salimos de Callahuanca poco antes de las 6:30 de la mañana. Había una neblina impresionante, basta ver las fotos.
Pero una hora de caminata bastó para colocarnos por encima de las nubes. Allá arriba está muy, pero muy, soleado, mientras que las nubes que se amontonan entre las montañas dan la impresión de ser un océano espumoso y tranquilo, que invita a arrojarse (cosa que definitivamente no hicimos!!).


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Aquí, contemplando el Mar de Nubes

La pendiente del camino se dejaba sentir. A una altura determinada (por encima de los 2000 msnm) ya es zona ganadera, y la gente se dedica a criar cabras y vacas. Aún estábamos apenas por encima de las nubes cuando encontramos una casita con su respectivo corral donde vendían queso de cabra.
Ya dejando atrás el límite de las nubes, encontramos a las vacas. En esta parte abundan los escarabajos que se dedican a limpiar el estiércol del ganado. Vimos muchos de ellos, incluso pasaban volando a nuestro lado.
A eso del mediodía se hizo una parada para comer y descansar, cerca a una casa rodeada de vaquitas, vaquitas con sus terneros, y uno que otro toro. Allí venden queso y la gente aprovechó para comprar y comerlo con las galletas de soda y el pan que habían llevado. Yelinna prefirió acabarse la lata de atún a la provenzal que llevaba consigo, pues, debió admitirlo, no es muy aficionada al queso.
Ya en el límite de los 3000 msnm el camino atravieza un bosque de cactus. Ya a partir de los 2500 metros ya se oía a los caminantes decir que ya se sentía la falta de aire.

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No, no son cactus gigantes

San Mateo de Otao es un pequeño pueblito ubicado a unos 3500 msnm y el punto más alto del recorrido. Llegamos allá a eso de las 2 de la tarde. El pueblo parecía desierto, el sol empezaba a ocultarse y la neblina se extendía por el campo. Antes que el grupo lo notara, ya tenía alrededor a todos los perros del pubelo, pues están acostumbrados a que los visitantes les den comida (esta vez tampoco les falló). Incluso había un cachorro que Yellinna encontró adorable y al que abrazó como a un osito de peluche :)

Hacia Canchacalla el camino es ya de bajada. Salimos de San Mateo de Otao a las 3 de la tarde, en medio de la neblina. La mayor parte del trayecto ésta se hizo tan espesa que, donde debían estar las montañas, no se veía nada. Por el sendero, unos metros más adelante, ya la visibilidad aumentaba bastante. Quienes iban delante debían detenerse y esperar a los de atrás, pues contacto visual no había. La niebla es tan engañosa que, en un momento, parecía que el camino estaba al lado de un abismo inmenso, entonces la niebla se disipó un poco y se vió en el fondo lo que parecían vacas gigantes, tuvieron que pasar varios segundos hasta que se notara que en realidad el "abismo" no tendría más de cuatro metros de profundidad y las vacas estaban pastando muy cerca :0
Sin poder ver casi nada, el camino se hacía infinitamente largo. Lo que parecía media hora de caminata en realidad eran diez minutos, ya se sabía de antemano que no veríamos Canchacalla hasta que nos chocáramos con la primera casa.
Más o menos así fué, Canchacalla surgió de entre la neblina, pareciendo ser un pueblo más pequeño de lo que es en realidad. Eran las 4:30 de la tarde y nos dijeron que el micro de regreso a Chosica había salido media hora antes. Sólo quedaba esperar el de las seis de la tarde, el cual no era seguro si saldría, a menos que hubiera suficiente gente (¿19 personas no es suficiente gente?). Richi (el guía) después de mucho deliberar y discutir, logró convencer a un camionero a que nos llevara hasta la carretera, pero a los pocos minutos de estar viajando en el camión (Paul se había cogido el mejor lugar: en la tolva) nos cruzamos con el micro que venía de Chosica. Después de otra deliberación y otro acuerdo, el chofer del micro resolvió llevarnos a Chosica, pero no sin antes ir de regreso a Canchacalla, a dejar a la gente que llevaba.
Así que ya eran casi las seis de la tarde cuando pudimos iniciar el viaje de regreso a Chosica, a donde llegamos después de las siete de la noche.
Allá el grupo se dividió ya que algunos preferían regresar a sus casas, pero otros quisieron ir a tomar un caldito antes de regresar a Lima.
Mi dueña se trajo consigo, recuerdo de las alturas, una quemada por el sol que da la impresión que se hubera ido a la playa, a pesar del protector solar y el sombrero.
Se cumplió lo que le dijeron:
"Aquí no está el smog de Lima para protegerte del sol".
¡Es verdad!

lunes, diciembre 25, 2006

17 de Diciembre - Chocna

Con la gente de AirePuro. El punto de reunión fué en la "Cueva" o el local de Airepuro el sábado 16 a las 3 de la tarde y partimos una hora después cargando bolsas y cajas con donaciones, cosas para la chocolatada, medicinas, ropa y libros. Dos horas después ya estábamos en Chosica, y a las 7:15 pm llegamos a San Mateo.

Como éramos demasiados, la gente se dividió en dos grupos, los que dormirían en el hostal Patrón y los del hostal América, junto a la carretera. Dicen algunos que es difícil dormir junto a una carretera, pero los del Patrón no tuvieron mejor suerte: hubo fiesta por ahí cerca, algunas personas se emborracharon, hicieron bulla y hasta pelearon ¡!

Es noche, salimos a pasear por San Mateo. En la plaza existe una casa muy colorida que pertenece a un escultor, aunque todo el tiempo se la ve vacía.

A las 6:30 am del Domingo 17 ya la gente terminaba de desayunar, los del América fueron a reunirse con los del Patrón y a eso de las siete, salíamos haca Chocna.

Chocna es un pueblito situado a casi 4000msnm, siguiendo un desvío desde el camino que lleva a la laguna Rapagna. Desde Chocna se pueden ver dos o tres nevados, muy a lo lejos, detrás de la niebla matutina. Conforme pasaba la mañana empezó a salir el sol y no hizo tanto frío.

Las fotos de este día están akí

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Aquí en Chocna, esta foto fué tomada con la cámara de Jimmy

Mientras se realizaban los juegos con los niños, un grupo preparaba los regalos, otro la chocolatada y otro la obra de teatro. La obra no podría haber sido más improvisada, se ensayó justo ese día y para los actores y actrices era difícil contener la risa. Era la misma obrita del año pasado, por lo que había quienes ya sabían de qué se trataba.

Durante los juegos, fué notable la resistencia física de Carolina: saltar, gritar y entretener a una docena de niños a 4000 metros de altura es más fatigoso que una caminata (eso afirma Yelinna), y mientras mi dueña y el resto de los ayudantes ya estaban jadeando, Carolina parecía incansable. Toda una proeza.

Después de los juegos, y la casi improvisada obrita de teatro (que al final salió bastante bien, los niños se estaban riendo mientras comían el panetón y tomaban el chocolate), se repartieron los regalos. El cielo empezaba a oscurecerse y amenazaba lluvia. El paisaje desde Chocna es bellísimo, especialmente con la niebla y las nubes que esconden las montañas... pero nadie quiere una lluvia en plena repartición de regalos ¿verdad?

Felizmente hubo tiempo hasta de limpiar, poco después de la una de la tarde ya se había recogido la basura y a la 1:30pm empezaba a llover fuertemente.

Llovió durante casi dos horas. La gente se refugió en el policlínico. allí, las señoras del pueblo les dieron a todos trucha con ensalada de lechuga y papas, según cuenta Yelinna, la cual tenía mucho mejor sabor que la de la mayoría de restaurantes a los que ha ido. Era su forma de agradecer el tiepo dedicado a los niños :.)

Los buses que debían llevarnos de regreso primero debían llevar a los niños que no eran de Chocna a sus repectivos poblados. Había niños de Yuracmayo, Parac y Caruyac, por lo que tuvimos que esperar en el colegio hasta su regreso, poco después de las tres de la tarde. A esa hora ya sólo caía una fina garúa, pero seguí haciendo mucho frío.

Chocna está apenas a 40 minutos de San Mateo, donde nos detuvimos un cuarto de hora para recoger las cosas que se dejaron en el Patrón y comprar algo para el camino. A medida que se va bajando hacian Chosica se puede ver cómo cambia el paisaje y se puede sentir cómo aumenta la temperatura. En este momento, debido a las lluvias, la sierra está toda verde, pero ya por debajo de los 1500 msnm los cerros están casi desprovistos de vegetación.

A las siete de la noche ya estábamos en Chaclacayo donde mi dueña y yo nos despedimos del resto de la gente de AirePuro, ellos seguirían viaje hasta La Cueva.

Lunes 18: Chaclacayo: 11:00 am

Si alguien se para en la carretera central, a la altura de la Plaza/Parque de Chaclacayo, mirando hacia Chosica, recomiendo que se dé una vuelta por las calles que quedan a la mano derecha, más allá del parque. Esta parte no tiene nada qué envidiar a distritos de Lima como La Molina o San Isidro. Además las golondrinas que solían verse por La Molina hace un año parecen haberse mudado a los árboles del Parque de Chaclacayo.

:)

lunes, diciembre 18, 2006

Huaraz 8, 9 y 10 de Diciembre

Esta vez con la gente de la facultad de Ingeniería y Arquitectura de la USMP

La hora de encuentro fué a las nueve de la noche del jueves 7 en la terminal de Ormeño en el centro de Lima, aunque los bultos ya habían llegado antes. Como no se permite más de 20 kilos por persona, cada caja o bolsa tenía un nombre distinto. Tantas eran las donaciones que se necesitaron dos buses para transportarlo todo. Contrariamente a otros viajes que hemos hecho mi dueña y yo, esta vez el bus salió aa la hora esperada: 10 de la noche.

Después de perder más de media hora en el control de buses y camiones, pasamos por:
Medianoche: Peaje el Serpentín
1:30 am Peaje Paraíso - Huacho
1:40 am: Huaura
2.15 am Supe
2:50 am: Peaje de Tunan
6:30 am: Peaje de Catay
6:40 am: Recuay
7:00 am: ciudad de Huaraz

Tuvimos que esperar una media hora hasta que el párroco con el que se había coordinado la repartición de regalos llegara con su camioneta.
Un grupo se hospedó en un albergue cerca al colegio Fé y Alegría, mientras que otro (conformado sólo por estudiantes), nos alojamos en la casa de la tía de Cristian, la cual está desocupada desde hace meses, y queda en el condominio destinado a los ingenieros de la mina (oh! no preguntamos qué mina). La casa no tiene muebles excepto la mesa y las sillas del comedor, una vitrina, una cama desarmada y dos colchones arrinconados en la pared. No había luz pero sí agua, disponíamos de dos baños, tres habitaciones y un amplio primer piso. Para mi dueña, acostumbrada a dormir en una carpa a la intemperie, esto fué todo un lujo :D
El problema es que la casa quedaba en Taricá, a unos 20 minutos del centro de la ciudad en auto, y como Huaraz es tan pequeña en realidad, también estábamos a 20 minutos de la parroquia. Las combis suelen ser reacias a ir por ese lado en la noche por la falta de pasajeros, y los taxis escasean después de las ocho de la noche. Aún así, a pesar del gasto en transporte, resultó más barato que el albergue.
Yelinna y yo nos acomodamos en la habitación del fondo, el resto de los chicos, que ya eran amigos entre sí, ocuparon las otras dos habitaciones. Eran nueve personas en total y casi sin querer, Yelinna acabó con una habitación para ella sola :D


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Sí, acá pasamos la noche.

Organizar una repartición de regalos es una tarea ardua. Se tenían que preparar los panetones y hacer la chocolatada, arreglar los juguetes, adornar la capilla donde se haría todo.
La actividad empezó a las 2:30 pm. Se esperaban menos de 400 niños, al final se presentaron 500. Felizmente se comportaron bien con el Barney que los saludaba a la entrada, ya que sabemos por otras fuentes que los niños tienden a ser algo malos con las personas disfrazadas de grandes y vistosos animales.
A eso de las cuatro de la tarde empezó a llover fuertemente, pero dentro de la capilla hacía calor. Antes de repartir los juguetes se les dió a los niños panetón y chocolate (espero que haya alcanzado para todos), y luego una obra de teatro, muy graciosa, a cargo del profesor de teatro: Carlos Rengifo. Era difícil contener el entusiasmo de tantos niños, que por poco se suben al escenario. Aunque ya por ahí se oían reclamos del tipo "¿a qué hora reparten los regalos?".
El problema es que no alcanzaron juguetes para todos, las que más reclamaban eran las madres, exigiendo regalos que ya no teníamos para sus hijos e hijas. Algunas incluso se portaron bastante mal. La capilla recién quedó vacía a las 7:15 de la noche, justo antes de la misa.
Había sido un día agotador, la gente del albergue no había almorzado, y los de Taricá teníamos que volver a la casa. Esa noche, el resto de la gente se reunió en la habitación de al lado a tomar algunos traguitos y jugar a los dados. En cambio mi dueña se fué directo a dormir, pues no había dormido nada la noche anterior.

Sábado 9:

Como había mucha gente en la casa y sólo dos baños, el aseo matutino tomó más tiempo del acostumbrado. Y es aquí donde la gente comprobó que se puede tomar una ducha con agua helada a más de 3000 msnm (Huaraz está a 3100 metros, no a 3600 como creíamos). El siguiente problema era conseguir desayuno, ya que al parecer sólo existe una sola tienda en todo Taricá, donde la gente compró algo para el camino a Huaraz.
Ya eran entonces las diez de la mañana.

Por algunos deslices administrativos resultó que este día lo teníamos libre. Después de mucho deliberar decidimos hacer un pequeño tour por la ciudad en un pequeño micro, con el dueño del albergue. Partimos casi al mediodía, primero rumbo a la Iglesia del Señor de la Soledad.
Por dentro, la Iglesia recuerda un tanto a las del Cusco, con sus enormes imágenes, pinturas y altares. En ese momento una pareja se estaba casando, y ya afuera, no faltó quien bromeara acerca de quedarnos para la fiesta. Junto a la Iglesia es posible comprar recuerdos.
Luego enrumbamos hacia la calle José Olaya, según nuestro guía, la más antigua de Huaraz. Es una calle estrecha, como las que existen por la avenida Sucre en Lima, por las que antaño transitaban carretas. Aún así, la calle José Olaya tiene entrada a pasajes estrechos, los cuales durante los terremotos que han asolado Huaraz (en la década de 1930 y luego en la de 1970) se convirtieron en trampas mortales. José Olaya no es muy larga, se la recorre en pocos minutos, y al final hay un pequeño mercado de artesanías, incluso se puede comprar chica de jora a dos soles.
A un paso de José Olaya, está el criadero de truchas, el cual usa agua derivada del río Quilcay.

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No, no es una represa, es el criadero de truchas :)


Siguiendo la carretera se llega al mirador, desde donde se ve toda Huaraz. Esta carretera fué construída por la empresa Antamina, por lo que para llegar al mirador se debe pasar por la residencial Los Pinos, donde viven los ingenieros extranjeros que trae Antamina a Huaraz desde Canadá. Es decir: hay un pequeño pedazo de Canadá en Huaraz, ya que estos ingenieros no salen de allí más que para ir a la mina, pues allá tienen todo lo que necesitan: un colegio, un parque, tiendas, televisión, teléfono, energía eléctrica, etc. etc. no tienen necesidad de bajar a la ciudad. Pero antes de que alguien empiece a pensar mal de los extranjeros con plata que viven en su propio mundo, diré que en el momento en que pasamos por allí se vió gente con niños que salía con paquetes envueltos, es decir: también habían organizado una repartición de regalos, al igual que nosotros.
Frente a la residencial hay un bosque de pinos, el cual ya pertenece a otra empresa, un hotel.
A eso de las 2:45 pm estuvimos en las ruinas de Wilcahuaín. Donde la gente no dejó de bromear porque el guía no dejaba de repetir la palabra "prácticamente" al explicarnos la historia del lugar. En la entrada de las ruinas es posible comprar el equivalente a un plato de chocho a un sol. El choco es un cereal de la sierra y se lo suele preparar de la misma manera que el pescado para hacer ceviche (sólo que sin ají). Para quitarle el sabor amargo, después de cocerlo, se lo suele remojar una semana en el río.

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Akí junto al templo en Wilcahuaín

Esa tarde el grupo se dividió y Yelinna fué a hacer un poco de turismo con la gente del grupo de teatro. La mejor referencia en Huaraz es la avenida Luzuriaga. Y justo en el cruce con jirón José de la Mar venden helados artesanales a un sol, los que no tienen nada qué envidiar a los que venden en Lima, los que equivalen a poco más del doble de los de Huaraz, pero cuestan cinco soles. Pasamos por la feria artesanal permanente que existe cerca a la plaza y compramos algunos pequeños recuerdos. Si este día llovió, lo hizo muy ligeramente.
Al anochecer se reunieron todos en el albergue para hacerles una pequeña comida a la gente de la cuadra, las que sumaban 13 niños y niñas con sus madres. Es increíble cómo se entusiasmaban, especialmente las niñas, con las cámaras, pedían que les tomaran fotos. Antes de la comida un grupito salió a jugar con los niños a la calle, llevarlos en la espalda y correr con ellos. Dentro, preparaban la mesa y las demás cosas.
Esta vez fué mucho más tranquilo. Las señoras no dejaban de agradecer la comida, las gaseosas y los caramelos que les dimos a sus hijos e hijas, llovió un poco más fuerte y al final, una vez que se fueran todos, la gata del albergue empezó a maullar por comida.
Esa noche Yelinna se unió un par de horas al resto de la gente que tomaba algunas cervezas y fumaba. Ana sorprendió a todos con su equipo para hacerse sus propios cigarrillos: sacaba el tabaco de una bolsa, el papel de otra, y liaba los cigarros en un aparato parecido a un estuche. Contó que todo eso se consigue en "La Casa del Fumador" en Lima. Incluso nos contó una anécdota que le pasó con una amiga de Italia:
- Como en Italia los cigarros son caros, la gente suele comprar el tabaco y hacérselos ellos mismos. Entonces estábamos en un restaurante y ella empezó a liar sus cigarros (ya sabe cómo hacerlos sin el aparatito), cuando uno de los mozos se le acercó y le dijo:
- Chicas, aquí no, para eso váyanse al baño.
- Pero señor, es sólo tabaco.
- Sí, sí, yo sé que es tabaco ;) pero váyanse al baño ¿si?

Las fotos de todo el viaje están akí :)


Domingo 10:

En Taricá: toda la mañana se empleó en el aseo matutino y el aseo de la casa, pues debíamos dejarla presentable otra vez. El desayuno se compró en la tienda cercana, y mientras esperábamos que las últimas personas tomaran un baño se recogieron las cosas y nos dió el mediodía.
Ese día, en el estadio de Huaraz (que no es muy grande y se lo reconoce fácilmente desde el mirador) jugaba Alianza Lima vs. Ancash de Huaraz. Todos fueron a ver el partido excepto mi dueña, a la que le fastidia el fútbol y ya extrañaba las largas caminatas así que prefirió ir a recorrer Huaraz por su cuenta y de paso almorzar, ya que la hora apremiaba y aún los demás no habían comprado las entradas, incluso cuando las compraron debieron revenderlas para poder comprar las del lado correcto del estadio. El partido empezaba a las 3 de la tarde.
Las calles de Huaraz recuerdan mucho a las que existen en Lima, en el límite de los distritos del Cercado de Lima y San Martín de Porres. En las calles más alejadas del río (donde en una recta sirven comidas como pachamanca y cuy) apenas se ve gente. Es posible recorrer Huaraz de lado a lado a pie, cuando nos dimos cuenta estábamos en el jirón José Olaya nuevamente, donde, por ser domingo, la habían llenado de puestos de comida. En ese momento hacía mucho sol.
De allí bajamos hasta la avenida Luzuriaga (preguntando el camino ya que nos perdimos un par de veces) pasando por el Mercado Central (el cual recuerda a los mercados de Magdalena en Lima) y llegando hasta la feria de artesanías del día anterior. Como a Yelinna le encanta mirar artesanías no le molestó entrar otra vez.
Y fué entonces que empezó a llover. Pero a llover de verdad, mucho más fuerte que cuando estuvimos en Mazamari, más fuerte que en Huayllay. El agua caía como una ducha y pronto las pistas (que tienen una notoria pendiente) se convirtieron en ríos, y en todo momento recordábamos Huayllay por la cantidad de agua por todas partes, pero aquí no hay yaretas o ichu para saltar, sólo asfalto, y muy mojado.
De una manera misteriosa, las calles quedaron vacías. Yelinna pudo hacer como todos, refugiarse bajo una cornisa y esperar a que pase la lluvia, pero ya se hacía tarde, debía volver al albergue, así que no quedaba más que caminar bajo la lluvia, sorteando los ríos en los que se habían convertido las pistas e ignorando la lluvia que caía. Por un momento Yelinna pensó que tendría que permanecer durante horas bajo el plástico que protegía el puesto donde una señora cocinaba patitas de pollo. Le preguntó por dónde podía tomar las combis que pasaban por el colegio Fé y Alegría. La señora contestó que estaba apenas a una dos o tres cuadras. Luego se apareció otro señor, también de Lima, que preguntó por el paradero de los buses que van a Lima. Él sí tenía problemas, ése estaba mucho más lejos. Felizmente la casaca de Yelinna era impermeable y llevaba las botas de trekking, las que, aunque no lo parezca, protegen muy bien contra la lluvia. Después de caminar una cuadra, teniendo sólo seco el polo que llevaba bajo la casaca, al parecer un chico se apiadó de ella y le mostró dónde tomar las combis hacia el colegio. Contó que se llamaba Leonardo y que tenía un albergue en la misma ciudad y que hacía visitas guiadas, además que las combis que debía tomar era la 20. Ésta llegó justo a la hora en que el partido debía estar terminando, apenas mi dueña tuvo tiempo de agradecer y despedirse de Leonardo.
Desde la combi, pudimos ver a la gente que salía del estadio, envuelta en plásticos o con paraguas. Llevamos al albergue justo después que los demás, y notamos que la más mojada de todos era Yelinna. La señora Rosalva había comprado plásticos para que se protegieran, pero todos ellos tenían los pies empapados (sus zapatillas eran las que usaban en Lima), incluso Cachorro empezó a sentirse mal a causa del frío. Yelinna, como tenía la misma ropa con la que suele salir de trekking, le bastó cambiarse el pantalón y las medias (pues se habían humedecido un poco en la punta) para resolver el problema.
La señora del albergue nos ofreció café, pan y mantequilla, más que nada para los que habían ido al estadio, pues no habían almorzado. Luego se fueron a buscar algo más qué comer mientras Yelinna se quedaba descansando dentro de la habitación. La gente regresó a eso de las ocho de la noche, y el bus salía de vuelta a Lima a las diez.
Nos despedimos de la señora del albergue con un fuerte abrazo. Se hacía tarde y hemos estado en la terminal de ZBus justo a tiempo.
El bus salió a las 10:00 pm (la puntualidad es algo que sigue sorprendiéndonos).

Como es época de lluvias, el cielo de Huaraz se mantiene tan nublado como el de Lima, pero entre las 10:40 y las 11:30 pm pasamos por una zona que estaba tan despejada que permitía ver todas las estrellas, incluyendo la nebulosa en la constelación de Orión (que de paso es la única constelación que mi dueña sabe ubicar). Como le Yelinna decía a Rony al día siguiente: "Se han perdido de un cielo!!". Las Pléyades debían estar por algún sitio, y se sabe que mirándolas, los campesinos saben si se retrasará la temporada de lluvias ya que indican qué tan despejado está el cielo.
Y ahora, unos datos acerca del cielo nocturno, aportados por mi dueña:
"El ecuador celeste cruza paralelo al cinturón de Orión, y esta constelación es visible desde todas las regiones habitadas de la Tierra. Desde Lima o Huaraz la Cruz del Sur deberá aparecer justo por encima del horizonte (si éste es llano). Y en cielos excepcionalmente despejados, es posible ver la Vía Láctea (Camino de la Leche, o en inglés "Milky Way") que es una franja un poco más clara que el cielo y que está formada por las estrellas en uno de los brazos de nuestra galaxia".

El bus iba bastante rápido. De regreso pasamos por:
2:00 am: Barranca
2:20 am: Supe
2:45 am: Huaura
3:00 am: Peaje Paraíso - Huacho
4:30 am: Distrito Los Olivos en Lima
5:00 am: paradero del bus.

Y ahora quiero dejar un link en honor a Cachorro:
http://www.calicoelectronico.com/