Primero fué un autito LandRover a escala 1:24, luego la posta ha sido seguida por varios juguetitos de plástico (especialmente animalitos) ansiosos por recorrer el Perú :D

domingo, abril 15, 2007

Reserva paisajística de Yauyos - 5 al 8 de Abril

La reserva Paisajística de Yauyos abarca parte de la provincia de Yauyos (región Lima) y la región Junín. En ella están los nevados Pariacaca, Turicho, el río Cañete y el Pachacayo, los pueblos de Tanta, Vilca, Huancaya, Vitis, Miraflores, así como varias lagunas.

Recorrido total de la caminata: 60 Km hasta el pueblo de Huancaya.

El punto de reunión fué a las 10 de la noche el miércoles 4 de Abril con la gente de AirePuro :D
Habían contratado una couster la cual partiría desde la puerta principal de la Universidad Católica. Aquí nos encontramos con varios viejos amigos: Nancy, Jimmy, David, Alex...
Íbamos a tomar la ruta que pasa por la carretera central y sube hasta Ticlio.

11:15 pm: Partida (¡Por fin!)

Jueves 5:

12.45 am: Chaclacayo
1.20 am: Peaje de Corcona y un embotellamiento impresionante. Aquí un guardia nos avisa que vayamos con cuidado pues más adelante se han volcado dos trilers.
2.35am: Matucana
3:15 am: San mateo de Huanchor
5:35 am: Peaje de la Oroya
6:00 am: Ciudad de la Oroya
6:20 am: Parada por gasolina y oportunidad de tomar fotos. Yelinna casi se sube a la couster equivocada (ella pide humildemente que dejen de reírse)
7:30 am: Pachacayo (la gente empieza a morir de hambre, todas las cosas y la comida están en el techo de la couster!)
12.15 pm: Pasamos por el nevado Pariacaca.
Se suceden luego varias subidas y bajadas de los pasajeros de la couster, la que a duras penas avanza. Toda la gente muere de hambre y nadie quiere moverse de sus asientos.
2:00 pm: Dada la mala condición del camino debido a las lluvias, hasta aquí llega la couster. Estamos en medio de la nada, pero todos aprovechan para descargar las cosas, encender las cocinas y almorzar.

Photo Sharing and Video Hosting at Photobucket

David (IPod Man) no dejó de preguntar por mí :D

Empezamos la caminata una hora después. Tras 45 minutos de reocrrido alcanzamos el abra a 4736 msnm. He aquí una foto del camino que nos esperaba:


Photo Sharing and Video Hosting at Photobucket

Sí, recuerda un poco a Huayllay :)

Horas más tarde empezó a llover y luego a granizar. Y ambas cosas al mismo tiempo. Caminamos hasta el anochecer y ya para entonces habíamos alcanzado los 4800 msnm y hacía un frío terrible. Aún así hubo quienes se animaron a cocinar. (Y aquí Yelinna quiere hacer notar que los fideos Ramen puedne comerse crudos, je je).

Mi dueña compartío su carpa con Erika, una de las guías de AirePuro. Cuentan que esa primera noche mucha gente se sintió mal por lo que tuvieron que estar repartiendo pastillas por casi todas las carpas.
Yelinna debe confesar que sintió náuseas en la madrugada, pero ella suele cargar su propio arsenal químico de emergencia :)

Viernes 6:
En teoría se debía empezar la caminata a las 7 de la mañana, pero el frío hizo que la gente se tomara su tiempo para salir de las carpas. Es la primera vez que mi dueña y yo veíamos hielo junto a su tienda y montoncitos de nieve sobre la tierra.
¿Fué Jimmy el que se atrevió a sacar su cámara con semejante frío?

Volvió a nevar, ligeramente. Silvia tenía una cocina y Yelinna pudo hervir un poco de leche con chocolate para quien quisiera, debajo del plástico que compró en Huayllay y que sirve para todo: impermeable, cubremochila, techo, etc. No sabemos quién nos pretó los fósforos pero se los agradecemos mucho :)

De aquí en adelante el camino era descendente. Después de ayudarse unos a otros a desarmar las tiendas, empezamos la caminata recién a las nueve de la mañana.

Las fotos del viaje están akí, mi dueña recién se animó a sacar la cámara cuando el hielo se estaba derritiendo y el campamento desarmándose.
Este día, Erika amablemente llevó la tienda de Yelinna.

Debíamos seguir la quebrada del río Cañete. Felizmente unas horas después salió el sol. Había uqe caminar sobre resbalosas rocas en las que siempre corría agua. Después de una caída sentada, mi dueña comprendió lo útiles que son los palos de trekking.

A eso de las dos de la tarde llegamos a una de las lagunas que forma el río. En esta parte los que iban más adelante se separaron de lo que iban en el medio y ya no los veíamos. Yelinna procuró ir con Nancy para no perderse, pero llegó un momento en el que estábamos por encima de la laguna, en el que ella tampoco sabía por dónde ir dado que el sendero desaparecía y/o se bifurcaba por tramos. Esperamos a la gente que iba atrás y a medida que nos alcanzaban resultaba que nadie sabía por dónde ir. Tuvimos que espera a los guías que siempre van al final para poder continuar. Claro que durante la espera la gente se dió un descanso y aprovechó para admirar la laguna y comer alguito.

Esa tarde volvió a llover. La tierra se comvirtió en un pantano. Mi dueña no dejaba de pensar que Yauyos parecía una mezcla entre Huayllay con su suelo blandito y húmedo, y Songos, con sus corrientes de agua y sus rocas resbalosas. Era imposible no terminar con los zapatos mojados o con un par de caídas sobre el suelo o las piedras.

Ya era avanzada la tarde cunado llegó el momento de cruzar el rí usando esta cosa. Memorable es el "¿¿Qué es esoo??" que exclamó mi dueña al verlo, pues le entraba miedo cruzar el río de esa manera, mas no había otra forma. Su siguiente frase fué: "Prefiero cruzar de una vez antes de que me entre más miedo".

El recorrido duró hasta después del anochecer. Los de atrás se guiaban por las luces de las linternas de los de adelante, quienes ya habían empezado a armar el campamento.
Acampamos a un lado del camino que lleva a Vilca en un sitio llamado Tragadero. Esa noche volvió a llover. En la madrugada se podían escuchar las gotas de lluvia golpear la tienda.

Sábado 7:

Amaneció soleado lo que permitió poner a secar las cosas. La ropa y los zapatos no se secaron del todo pero sí las tiendas y las mochilas. Yelinna y Erika olvidaron cerrar la entrada de la carpa durante la noche por lo que muchas de sus cosas se mojaron. Aún ignoramos cómo las pilas sobrevivieron a tanta agua.

Partimos a las nueve de la mañana. De aquí en adelante Yelinna cargaría su carpa. El trayecto no parecía dificil pues sólo debíamos seguir el camino... al menos eso era lo que creíamos ¡y cómo nos equivocamos!

Era alrededor del mediodía cuando llegamos a un punto donde un grupo de becerritos nos miraba sospechosamente y en el que se podían seguir dos rutas, una que era siguiendo el camino por la margen derecha del río, y la otra que subía y bajaba por los cerros en la margen izquierda.
Los que se quedaron rezagados tendrían que ir por la derecha, pero quienes iban más adelante tenían la opción de elegir por dónde irían.
Siguiendo a un impulso de último minuto, Yelinna eligió ir por la izquierda.

Primero tuvimos que trepar un poco por las rocas para después ascender hasta lo alto. Jimmy dirigía al grupo que se fué por la derecha, muy adelante, por lo que ya no lo vimos. A quien sí vimos fué a Nancy, quien se había caído tres veces el día anterior, se había lastimado, y por eso había elegido ir por la derecha. David se unió a los de la derecha al parecer en el último punto en el que ambas rutas se unían. Y aquí es necesario recalcar algo:
1. Yelinna tiene muchas dificultades en recordar las caras de la gente (el día anterior, con todo el mundo bajo sus impermeables, no podía distinguir a nadie).
2. Yelinna carece por completo de sentido de la orientación. Ella sola, es capaz de terminar en Bolivia intentando llegar a Lima (es en serio).
Así que lo único que puede hacer es seguir a quien tiene delante, sea quien sea. Resultó ser Erika, quien, junto con el resto de los guías del grupo y algunos expertos trekkeros (después nos enteramos que incluso había algunos que hacían andinismo) tomaron la ruta más difícil de todas, la que pasaba por rebaños de ovejas que balaban apenas veían a la gente, cruzaba el río (fué necesario quitarse zapatos y medias, el agua llegaba por encima de las rodillas, y a pesar de que le prestaron los palos de trekking, Yelinna estuvo a punto de caerse), pasaba por una zona pantanosa (nuevo préstamo de palos, mi dueña ha jurado comprarse al menos uno para antes de Julio), pasaba por donde vacas y toros pastaban (resultaron asustarse más de mi dueña, que ella de ellos) y ascendía hasta donde el sendero desaparecía, entre las piedras y el ichu. Conducida por Alex,Yelinna acabó en un estrecho sendero en un risco a 200? metros por encima del río.

Cuentan los del grupo del lado derecho que les sorprendió ver a mi dueña prendida del risco a tal altura y a tal distancia. Alex había regresado por quienes venían atras, de modo que ella estaba completamente sola agarrada del ichu. Los del grupo que iba adelante (entre ellos Erika) ya habían desaparecido, y además eran casi las cinco de la tarde y amenazaba lluvia. Creo que está demás decir que no tenemos fotos de tan sublimes momentos porque Yelinna estaba demasiado ocupada calculando cada paso para no matarse. Si este es un camino que un trekker experto, acompañado, pasa con relativa facilidad, también es uno de esos caminos en los que si te equivocas en poner un pie, te caes y te mueres, no hay quien te salve o se anime a recoger tu cadáver del fondo de la quebrada. Mi dueña ya tenía bastante con buscar de dónde agarrarse (ya fuera roca, ichu, tierra, etc). Incluso cuando ya había pasado el risco tenía que trepar la ladera de la montaña, la cual tendría unos 60 grados de pendiente (exagerando un poco quizás), además que fué cuando cayeron unas pocas gotas de lluvia. Para quien está hundiendo las uñas en la tierra para no resbalar es para preocuparse.

Como escribe mi dueña en otro foro:

"Quien sufre de vértigo o pánico jamás debería intentar caminar por semejante pendiente. Y quien lo intenta por primera vez debe ir acompañad@.

Claro, yo no tenía esa opción.

Es cierto, me asusté. Pero lo suficiente y necesario para ir con cuidado, clavar mis unas en las rocas, fijarme dónde ponía los pies y seguir la saliente hasta llegar a la ladera de la montaña. Es increíble la adrenalina, ya no sientes frío ni dolor, ya no sentí el peso de la mochila, toda mi concentración estaba en el control que tenía sobre mi cuerpo (...)"

Felizmente no llovió y fué un alivio llegar a terreno seguro. Aún no se veía a los que iban delante y Yelinna se desvió un poco, por lo que anduvo perdida varios minutos sin estar muy segura de por dónde ir, hasta que Alex volvió a buscarla.

Vilca aún estaba lejos. El camino zigzagueaba entre los cerros y en varias partes era difícil ver por dónde había que ir. Yelinna prefirió esperar e ir en compañía de Oscar, el guía que iba atrás (siempre hay un guía que va al último, cerrando el grupo). Eran las seis de la tarde cuando alcanzamos las rocas que sirven de mirador de la quebrada y donde la gente se detenía a descansar unos minutos. Desde allí dijeron que serían unos veinte minutos hasta Vilca, lo cual resultó ser mentira, el camino que faltaba era mucho más largo. Ya estaba oscureciendo y aunque ya habíamos descendido del cerro, aún no veíamos cuándo llegar al pueblo. Ya en el último tramo, cuando ya era de noche y casi no se podía ver nada, Oscar y Yelinna se encontraron con Jimmy, quién había vuelto, tras dejar sus cosas en Vilca, para buscarlos y guiarlos.
Ya eran las siete de la noche y eran los últimos que faltaban.

Los del grupo del camino de la derecha habían llegado dos horas antes y ya habían comido. No faltaron los comentarios de asombro por haber visto a mi dueña prendida de aquel risco.
Vilca está a unos 3900msnm.

Después de pedir algo qué comer y qué tomar, la gente se puso de acuerdo para pasar la noche. Algunos, entre ellos mi dueña, alquilaron camas, considerando que al día siguiente debían salir a als seis de la mañana y armar y desarmar un campamento toma mucho tiempo. No fueron los únicos, al final nadie acampó aunque algunos tuvieron que dormir en sus bolsas de dormir, pero bajo un techo acogedor

La habitación estaba subiendo una empinada escalera de madera, ya bastante complicada de subir con las mochilas. Allá fueron mi dueña, Oscar, Guillermo, Luis Miguel y Fernando. En realidad era parte de la casa de la señora del restaurante, la que había sido adaptada para improvisar un cuarto más en el que habían colocado varias camas.
Un dato curioso: en lugar de baño, el cuarto tenía bacinillas bajo las camas ¡muy conveniente!

Y ahora, un detallado dibujo que hizo Yelinna donde se ve claramente cómo fué el camino de la margen izquierda:

Photo Sharing and Video Hosting at Photobucket



Domingo 8:

5:30 am: Despertamos sin necesidad de las alarmas de los relojes y antes que se escuchara a los gallos cantar. El desayuno se preparó sobre una enclenque silla, usando lo que quedaba de cocoa y leche. A estas alturas y con este frío es muy recomendable mezclarlos con cereal de chocolate, según Yelinna da mucha energía :D

Para lavar las cosas (y lavarse los dientes), al no haber baño mi dueña usó la ventana que daba a un jardincito descuidado al que no creo que le molestara que le arrojaran agua desde una ventana.

El punto de reunión era la plaza de Vilca, en teoría a las seis, en la práctica media hora después. A esa hora se inició la caminata a Huancaya, donde nos esperaría la misma couster para retornar a Lima.

El sol salió temprano y esta vez era sólo cuestión de seguir la carretera afirmada que une ambos pueblos. Lo malo. esta carretera dobla y tuerce en cada cerro, tiene subidas y bajadas y parece no terminar nunca. En teoría el camino era de unas cuatro horas, pero ya pasaban de las diez y Huancaya no se veía por ninguna parte.

En contra de su costumbre, Yelinna se quedó atrás por culpa de varias piedrecillas en el zapato (Juan Carlos es testigo) y el deseo de tomar fotos, pues los dos día anteriores la caminata había sido fuerte y no había tenido oportunidad de sacarme y tomarme fotos :( Así que ésta es la única foto que tengo del camino hacia Huancaya:

Photo Sharing and Video Hosting at Photobucket

Desde aquí se ve la piscigranja.

Lo que pasó medio minuto después es memorable: mi dueña ya había recogido sus cosas cuando una camioneta se detiene atrás a pocos metros y algunos de los trekkeros que venían atrás estaban subiendo. Una de ellas la llama y ¡todos no fuimos en la camioneta!

Por el camino encontramos a más gente que, al ya no haber más espacio, pedían que les lleváramos las mochilas, Janeth decidió bajar, dejar su mochila en la camioneta y seguir caminando (¡por el honor!), su lugar (junto al techo de la camioneta) lo ocupó mi dueña, y el lugar que quedó libre lo ocupó una mochila. Así, hicimos a toda velocidad los últimos 2 o 3 kilómetros que llevaban hasta Huancaya.

La carretera era terrible, a cada instante la camioneta viraba y saltaba, y a mi dueña ya le dolían los brazos por evitar caerse. Algunas paradas para sacar fotos y un tremendo salto sobre un hueco despúes, llegamos a Huancaya después de quienes encabezaban el grupo, je je, gracias a esta pequeña trampa (sino llegábamos casi al último!).
Jimmy los vió llegar en la camioneta y dijo que eso era trampa, Yelinna le dió la razón exclamando:
- ¡La deshonra! ¡La indignidad!

En Huancaya la gente pudo ir al baño, comprar golosinas y gaseosas, incluso Yelinna halló, en una pequeña tienda en una casa a la esquina de la plaza, una señora que vendía libros acerca de la historia de Huancaya. No hace falta decir que se compró uno.

Eran las once de la mañana y había que esperar a los que venían detrás. David aprovechó para subir al techo de la couster y sacar de su mochila una novedad: arroz con pollo en lata.

Nos esperaba un largo camino de regreso y había que abastecerse!

Era la una de la tarde cuando partimos de Huancaya. El mal estado del camino hizo que la gente tuviera que bajar de la couster, esperar a que ésta pasara por los trechos difíciles, y volver a subir. Nuevamente nadie quería moverse pues ya se sentía el dolor de la caminata y todos andaban como viejitos (mi dueña incluída!).

Esta vez tomamos el camino que pasaría por Lunahuaná.

5:00 pm: Allauca. Descubrimos que en Yauyos también se cultivan manzanas delicia.
6.10pm: Catahuasi
7.10 pm: Zuñiga: empieza la búsqueda de un llantero.
7:50 om: Lunahuaná.
Tuvimos que regresar buscando un llantero porque las llantas de la couster no saban más. Encontramos uno a la entrada de Lunahuaná. Como dijeron que se demorarían media hora, un grupito quiso ir a comer algo decente a un restaurante. Apenas tuvieron tiempo.
9:00 pm: Salida de Lunahuaná.
9:30 pm: Imperial
10:00 pm: Cerro Azul
10.30 pm: Asia
11.15 pm: Límite Cañete Lima.
Medianoche: Puerta de la Universidad Católica.

Fué memorable partir, y algunos días después, volver al mismo exacto lugar. Media hora después ya estábamos en casa, auqnue mi dueña afirma que sus tendones siguieron quejándose durante dáis, especialmente porque nunca se tiene verdadero descanso en realidad, mi dueña tiene que casi correr durante cuadras y cuadras sólo para poder tomar el micro que la lleva a la universidad (esto no ayuda). Una de las guías de AirePuro mencionó que no sabía cómo iba a ponerse sus tacos nueve ese lunes, es algo que mi dueña aún no cree humanamente posible.
!!!

Más fotos, las de Alex y Jimmy, Akí y Akí :D

Pd: a su regreso a Lima, Yelinna puso su mochila sobre la balanza.
Marcó 15 kilogramos (justo en el límite recomendado de que no se debe cargar más del 30% del peso corporal).

domingo, marzo 25, 2007

viernes, marzo 09, 2007

Marcona - Playa las Loberas (3 y 4 de Marzo)

Salida organizada con el grupo Andex. Ellos recomiendan meter las mochilas en costales si es que van a ir en la bodega del bus para evitar que se ensucien de aceite. Esto no es indispensable, pero dentro de un costal las mochilas parecen costales de papas y puede disminuir la probabilidad de que alguien sienta la tentación de quedárselas.

Mensaje de Yelinna para Carlos: Tu costal está en buenas manos y en espera de retornar a su dueño :)

Partimos poco antes de las nueve y media de la noche del viernes 2 de marzo, estos fueron los lugares por los que pasamos:

9:30 pm: Parada de una hora más o menos por Alipio Ponce.
11:15 pm: San Bartolo
11:30 pm: Peaje de Chilca
Medianoche: Asia
1.10 am: Peaje de Jahuay
2:20 am: Peaje de Ica
4:15 am: Palpa
4:50 am: peaje de Nazca
6:00 am: peaje de Marcona

Marcona es una pequeña ciudad (pueblo?) ubicada en medio del desierto y de aspecto abandonado. A tan temprana hora todo se veía vacío y sin vida. Después de esperar un rato algunos puestos del mercado se abrieron y empezaron a ofrecer desayunos: jugo, pan o algo más parecido al almuerzo como pescado. Más allá las tiendas ya estaban abiertas y a eso de las siete de la tarde ya se veía gente yendo y viniendo.

Kike, uno de los guías de Andex, nos contó que hacia 1800 había tanto hierro en esa zona que las brújulas de los barcos que se acercaban se volvían locas, haciendo que los barcos encallaran. Se cuenta que en uno de ellos viajaba Ricardo Palma, en aquella época en la que no existía ni pueblo ni carretera.
- Tuvieron que caminar kilómetros hasta un pueblo que estaba por allá al fondo. -contaba Kike- o sea que además de sobrevivir al naufragio, debieron sobrevivir al desierto.

A eso de las ocho empezó la caminata. Pasamos por la parte abandonada de Marcona. Mientras por un lado se están construyendo nuevas viviendas (las que están pintando de un color verde que deja mucho qué desear) otras están abandonadas, con las paredes agrietadas y las ventanas rotas. También se ve a las afueras los relaves de la mina. Si no fuera por algunos autos estacionados y algo de ropa tendida, parecería un verdadero pueblo fantasma.

Las fotos del viaje están akí.


Photo Sharing and Video Hosting at Photobucket

Aquí Guillermo me está sometiendo a un minucioso análisis :) Detrás está Nadia.


Cada tramo de playa parece tener su nombre: primero está la playa Los Pingüinos, aunque es otro tipo de aves las que se ven (desde gaviotas hasta gallinazos, incluyendo unos pájaros pequeños y casi imposibles de fotograafiar).
Cuenta Kike que en otro tiempo Las Loberas estuvo poblada por lobos marinos, tanto Finos como Chuscos (la diferencia entre ambos es que los finos servían para la industria peletera, los chuscos no). Una vez que se inició la pesca industrial los lobos se quedaron sin comida y desaparecieron de estas playas. Es posible que lo mismo ocurriera con los pingüinos (en estas latitudes vive el Pingüino de Humbolt, un tipo de pingüino tropical).

las rocas que se ven en estas playas son acumulaciones de sedimentos. Tienen formas caprichosas, que se yerguen a muchos metros por encima del nivel del océano. Cerca a la llamada "Cocha del Diablo" (nadie sabe porqué se llama así, ni siquiera Kike) se encuentra "El Elefante" bastante parecido a su primo del bosque de piedras de Huayllay y de un tamaño semejante, sólo que éste en lugar de adorar a los Apus, mira hacia el mar :)

Por esta parte hay varias cuevas que permiten tener sombra. Aquí llegamos a eso del mediodía, donde la gente aprovechó para descansar y/o meterse al mar. Para continaur camino hacia playa Las Loberas existen dos pasajes que llevan al otro lado de la orilla: el más estrecho permite a una persona pasar sin su mochila, es oscuro y apenas deja pasar una débil luz del otro lado (sí, mi dueña y yo lo exploramos), y el otro, por el que continuamos camino, es más grande y más iluminado. las salidas de ambos distan unos pocos metros.


Photo Sharing and Video Hosting at Photobucket

Esta foto fué tomada en la playa Las Loberas, justo del otro lado de las cuevas. La gente que no me conoce y vió esta foto se asombraban de la 4x4 que llegó hasta estos parajes :D


Dos horas después llegamos a nuestro destino: Playa Las Loberas. Después de armar el campamento y mojarse un rato en el mar, la gente almorzó lo que había llevado y debo confesar, Yelinna se dedicó el resto de la tarde a dormir.
El viento que sopla es un tanto fuerte (casi se tumba un par de carpas) pero no es nada comparado con Mendieta. En realidad si se compara con el ventarrón de Mendieta, lo que hay en Las Loberas es una brisa apenas perceptible. Ambas playas se parecen mucho: algas por todas partes, aves y cielo despejado :D

Es noche dijeron que habría eclipse de luna. Después de asistir al "Sunset" estuvimos pendientes del eclipse. Incluso Raúl, Carlos (envuelto en su saco de dormir porque no tenía con qué abrigarse y hacía frío) y Yelinna subieron y bajaron un par de veces hasta la parte alta de la playa (un ascenso de varios metros y pendiente muy pronunciada) para ver cómo andaba el eclipse, el cual ya estaba en su fase parcial. En realidad el eclipse total Yelinna nunca lo vío (si es que ocurrió) ya que volvió a quedarse dormida y, luego de quedarse más de una hora mirando las estrellas, se puso a conversar con Raúl hasta pasada la medianoche.
Ella pide perdón si molestó a alguien en el campamento 0:)

Photo Sharing and Video Hosting at Photobucket


A la mañana siguiente hubo tiempo de hacer las cosas con calma. Se decía que íbamos a salir a las ocho de la mañana pero no fué asó. Hubo tiempo de volver a meterse al agua (que estaba muy fría, sólo El Zorro Daniel y Yelinna se metieron) y de desayunar. Kike prácticamente había armado un restaurante en su tienda con Nadia, estaba cocinando tortillas de huevos y tocino (si no me equivoco).
Todo un gourmet.

Partimos de regreso poco antes de las diez. En el camino vimos muchos carreteros corriendo entre la arena. Se diferencian de los cangrejos porque no tienen tenazas. Había muchísimos, pero apenas nos acercábamos huían y desaparecían, y los que cruzaban nuestro camino lo hacían tan rápido que no se los podía fotografiar :(

Esta vez pasamos por la parte alta de la playa, no la rocosa, por donde es más rápido y fácil. Resultó que no nos habíamos alejado mucho de Marcona en realidad.
Pasamos por el cementerio, el cual tiene un aspecto desolador en medio de la llanura desértica. Unos minutos después ya estábamos en Marcona. Ya era mediodía y el calor era aplastante.
Fué por casualidad que encontramos un micro que iba a Nazca (en realidad el micro nos encontró a nosotros). Al haber poco espacio las mochilas viajaron arriba en el techo.

Una hora y cuarto separa Marcona de Nazca. En el trayecto vimos varios remolinos de arena (incluso uno bastante grande) los que se forman con mucha frecuencia en este lugar.

En Nazca el calor era aún peor y el sol parecía quemar más. Los guías de Andex nos llevaron a un hotel-restaurante llamado Nido de los Cóndores, donde la comida es cara, pero lo compensa el hecho de tener baños limpios, duchas y una piscina. Creo que está demás decir que se hizo buen uso de las instalaciones :D

Los taxis en Nazca con mayrmente tycos, demasiado pequeños para todo el grupo y las mochilazas, así que fuimos ahsta la terminal en el bus que usan los empleados del hotel, junto a algunos huéspedes que se nos unieron. Este viaje duró apenas cinco minutos.

El bus salió a las 4.45 pm. Estos fueron los lugares por los que pasamos:
5:25 pm: Palpa
6:40 pm: Ciudad de Ica y parada de 15 minutos en la terminal (se aprovechó para comprar cositas como tejas y colado de frejoles)
8:15 pm: Pisco
8:45 pm: Chincha (otra parada de 15 minutos!)
9:35 pm: Cañete
10.15 pm: Asia
10:50 pm: Peaje de Lima

miércoles, febrero 14, 2007

Islas Palomino: 11 de Febrero

Esta vez con la gente del grupo Andex :D

El punto de encuentro fué la plaza Grau del Callao antes de las nueve de la mañana. Al principio el día estuvo algo nublado, pero después empezó a salir el sol. Eran más de cuarenta personas, felizmente todos cupieron en las dos lanchas que se contrataron, pertenecientes a Marina Dragon.

En esta salida mi dueña se encontró con el señor Raúl, quient ambién estuvo en el viaje a Tingo María el año pasado. También hizo dos nuevas amigas: Carolina y Carla.

Photobucket - Video and Image Hosting

La vista desde el puerto :)


Las lanchas abandonaron el puerto a eso de las diez de la mañana, desde el mismo punto en donde se encuentra el museo del Submarino Abtao.
Navegamos durante algo más de una hora. Las Islas Palomino en realidad son islotes, y están detrás de la Isla San Lorenzo por lo que no se las ve desde el Callao. Han sido tomadas por centenares de lobos marinos y aves de diversas clases (llegamos a ver gaviotas y pelícanos, bandadas de ellos volando alrededor de las lanchas) quienes las han convertido en su hogar. Un lobo marino puede llegar a pesar 400 kilos y son generalmente las hembras y los jóvenes los que salen al mar, los machos adultos se quedan en tierra cuidando su territorio... aunque es difícil imaginar un "territorio" qué proteger ya que a los lobos marinos se los ve apretados muy juntos en lso islotes.

En este punto quienes saben nadar pueden entrar al mar a dar el encuentro a los lobos, quienes no saben nadar del todo bien pueden meterse con los salvavidas, y quienes no saben nadar pueden permanecer en las embarcaciones, hay para elegir :)

Como hay tantos lobos marinos el olor es bastante fuerte y el agua está repleta de pedacitos rosados de carne de pescado. Los lobos marinos son animales inofensivos, incluso muestran temor a los seres humanos ya que se mantienen a cierta distancia. Lo más cerca que estuvo mi dueña de ellos fué cuando uno saltó por detrás haciéndola exclamar:
- ¡Me lleva el diablo! ¿qué fué eso?

Las fotos del viaje están akí. Mi dueña entró al mar sólo con el bikini, el agua no es fría por lo que no se necesita el traje térmico y ella tampoco necesita un salvavidas. Como ella fué una de quienes permanecieron más tiempo nadando con los lobos no tenemos fotos de la gente en el agua con ellos :(
Uno de los chicos tenía un kayat el cual se lo prestó a los nadadores por turnos. Manejar un kayat no es tan fácil como parece, mi dueña golpeó a un par de cabezas con el remo (!!) .

Luego tomamos rumbo hacia la isla Frontón, rodeada de un mar tranquilo, casi sin olas y varios botes, lanchas e incluso yates. En esta isla disfrutamos de unas horas de playa y descanso. La playa es limpia, con muchas algas y alejada de las multitudes y el bullicio de las costas citadinas.
Perfecta.

- Sólo falta que por aquí pase un heladero - dijo Carla.

Aprovechamos para almorzar, nadar, montar en kayat, y a jugar matagente con una pelota que se mojaba y se cubría de arena (ouch!).

Photobucket - Video and Image Hosting
So tiny in this big world....

El regreso fué un poco más movido. Como las cuerdas de las anclas de nuestras dos lanchas se enredaron, éstas tuvieron que dar vueltas una en torno a la otra para descenredarlas lo cual tomó varios minutos. En el trayecto íbamos en contra de la corriente por lo que el agua salpicaba mucho y casi todos terminaron empapados. Parte de la aventura.

Estuvimos de regreso a eso de las cuatro y media de la tarde. De allí fuimos con la gente de Andex a donde otro amigo: Raúl, que estaba dirigiendo las obras para un apartamento en La Punta frente a la escuela naval. Allí nos dividimos en dos grupos: quienes querían comer pollo y los que querían comer pescado. Como estábamos en el Callao, cerca al mar, no cuadraba mucho comer pollo así que Yelinna se decidió por el pescado, aunque éste es bastante más caro, pero valió la pena.

Conversando acerca de distintas cosas: autos, lo buena idea que es reutilizar la madera de pino de una casa en demolición, los partidos con otros grupos como AirePuro, etc. avanzaron las horas y cuando partimos a casa ya eran las ocho de la noche.

lunes, febrero 05, 2007

Entre las cosas de la abuela....

En la sierra (ignoro si es exclusivo del Perú) es común la creencia de que si te quedas con la calavera de alguna persona muerta (esteeee.... bueno, si no está muerta entonces ¿cómo obtener la calavera?) su espíritu cuidará tu casa. No está demás rezarle de vez en cuando, encenderle una velita y referirse a ella como a una persona viva. La única condición es no prometerles nada o de otra forma te fastidiarán hasta que cumplas tu promesa.

La abuela dice haber soñado con las personas a las que pertenecieron sus calaveras varias veces y que le revelaron sus nombres. Hablo en plural porque originalmente eran tres, luego la abuela le regaló una a la señora Aidee, quien tiene una tienda a unas cuadras; desde entonces afirma que en la tienda se oyen pasos, ruidos extraños y la presencia de alguien. De las dos calaveras que quedaron, Panchito está en la casa de Chaclacayo y José en la casa de Lima. (y la gente que viene de visita y se queda a pasar la noche jura que en ambas casas penan!)

Acá nos tomamos unas fotos con José, a quien desgraciadamente le faltan los huesos de la cara:

La otra calavera The other skull



Life and Death together (Why can't we be friends?)


Más fotos de calaveras, cementerios y cosas así akí

Porsupuesto, rogamos y enfatizamos por favor no decirle nada a la abuela, porque si se entera que Yelinna estuvo cogiendo sus cosas sin permiso, la mata.
(y es a eso a lo que realmente tenemos miedo aquí!!)

:O :O :O :O :O

viernes, enero 26, 2007

viernes, enero 19, 2007

Confesiones en un mail

Mi dueña escribió en un mail apenas hace unos minutos:

"Ah! no eres el primero en creer que mi carrito es de verdad, ya he engañado a harta gente, je je. En mi facu mis patas se emocionaron al creer que yo poseía semejante carro, y en su trabajo, a mi tío le preguntaban si ésa era su camioneta. Mi tía al ver las fotos cuando me fuí a Marcapomacocha preguntó si ése era el carro en el que habíamos ido, y en una caminata una de las chicas preguntó "¿y en qué momento pasó esta camioneta que ni la ví?".

Creo que si no conservamos algo de niños corremos el peligro de volvernos demasiado serios, una cosa tristísima a mi parecer. Yo también tengo mi lado oscuro, serio, como todo el mundo, pero aún disfruto tirándome al piso con mis muñequitos.

Ya espero poder viajar por mi cuenta, la verdad es que soy una sociofóbica del demonio, no me gusta salir de mi casa ni que la gente me vea y lo normal es que tenga pánico de salir, pero si me dejara llevar por eso tendría una vida aburridísima y no habría visto tantas cosas ni estado en tantos lugares.

Pareciera que yo llevara al carrito, pero en realidad él me lleva a mí."

Un Saludo
Yelinna

miércoles, enero 17, 2007

14 de Enero: Callahuanca - San Mateo de Otao - Canchacalla

El sábado 13 nos reunimos con la gente de Aire Puro en el parque Echenique de Chosica a las 7:00 pm (son increíblemente puntuales) y a eso de las 7:30 salimos rumbo a Callahuanca, pueblito que está a una altura de 1700 msnm y a poco más de una hora de Chosica. Allá venden el kilo de chirimoyas a siete soles, pues es justamente por donde está Callahuanca donde se cultivan las chirimoyas. El boleto del micro que nos llevó les hacía propaganda, al igual que a la palta fuerte.

En Callahuanca pasamos la noche. Mi dueña compartió cuarto con Auraluz, quién también estuvo para la repartición de regalos en Chocna el diciembre pasado.
La gente aprovechó para cenar o tomar algo ligero en El Club de Madres de Callahuanca, el cual aún tenía puestos los adornos de Navidad ;)
No hace frío en Callahuanca, incluso durante la noche hizo un poco de calor. Y en la madrugada tampoco se sentía frío.

Luego de desayunar lo que se pudo, salimos de Callahuanca poco antes de las 6:30 de la mañana. Había una neblina impresionante, basta ver las fotos.
Pero una hora de caminata bastó para colocarnos por encima de las nubes. Allá arriba está muy, pero muy, soleado, mientras que las nubes que se amontonan entre las montañas dan la impresión de ser un océano espumoso y tranquilo, que invita a arrojarse (cosa que definitivamente no hicimos!!).


Photobucket - Video and Image Hosting
Aquí, contemplando el Mar de Nubes

La pendiente del camino se dejaba sentir. A una altura determinada (por encima de los 2000 msnm) ya es zona ganadera, y la gente se dedica a criar cabras y vacas. Aún estábamos apenas por encima de las nubes cuando encontramos una casita con su respectivo corral donde vendían queso de cabra.
Ya dejando atrás el límite de las nubes, encontramos a las vacas. En esta parte abundan los escarabajos que se dedican a limpiar el estiércol del ganado. Vimos muchos de ellos, incluso pasaban volando a nuestro lado.
A eso del mediodía se hizo una parada para comer y descansar, cerca a una casa rodeada de vaquitas, vaquitas con sus terneros, y uno que otro toro. Allí venden queso y la gente aprovechó para comprar y comerlo con las galletas de soda y el pan que habían llevado. Yelinna prefirió acabarse la lata de atún a la provenzal que llevaba consigo, pues, debió admitirlo, no es muy aficionada al queso.
Ya en el límite de los 3000 msnm el camino atravieza un bosque de cactus. Ya a partir de los 2500 metros ya se oía a los caminantes decir que ya se sentía la falta de aire.

Photobucket - Video and Image Hosting
No, no son cactus gigantes

San Mateo de Otao es un pequeño pueblito ubicado a unos 3500 msnm y el punto más alto del recorrido. Llegamos allá a eso de las 2 de la tarde. El pueblo parecía desierto, el sol empezaba a ocultarse y la neblina se extendía por el campo. Antes que el grupo lo notara, ya tenía alrededor a todos los perros del pubelo, pues están acostumbrados a que los visitantes les den comida (esta vez tampoco les falló). Incluso había un cachorro que Yellinna encontró adorable y al que abrazó como a un osito de peluche :)

Hacia Canchacalla el camino es ya de bajada. Salimos de San Mateo de Otao a las 3 de la tarde, en medio de la neblina. La mayor parte del trayecto ésta se hizo tan espesa que, donde debían estar las montañas, no se veía nada. Por el sendero, unos metros más adelante, ya la visibilidad aumentaba bastante. Quienes iban delante debían detenerse y esperar a los de atrás, pues contacto visual no había. La niebla es tan engañosa que, en un momento, parecía que el camino estaba al lado de un abismo inmenso, entonces la niebla se disipó un poco y se vió en el fondo lo que parecían vacas gigantes, tuvieron que pasar varios segundos hasta que se notara que en realidad el "abismo" no tendría más de cuatro metros de profundidad y las vacas estaban pastando muy cerca :0
Sin poder ver casi nada, el camino se hacía infinitamente largo. Lo que parecía media hora de caminata en realidad eran diez minutos, ya se sabía de antemano que no veríamos Canchacalla hasta que nos chocáramos con la primera casa.
Más o menos así fué, Canchacalla surgió de entre la neblina, pareciendo ser un pueblo más pequeño de lo que es en realidad. Eran las 4:30 de la tarde y nos dijeron que el micro de regreso a Chosica había salido media hora antes. Sólo quedaba esperar el de las seis de la tarde, el cual no era seguro si saldría, a menos que hubiera suficiente gente (¿19 personas no es suficiente gente?). Richi (el guía) después de mucho deliberar y discutir, logró convencer a un camionero a que nos llevara hasta la carretera, pero a los pocos minutos de estar viajando en el camión (Paul se había cogido el mejor lugar: en la tolva) nos cruzamos con el micro que venía de Chosica. Después de otra deliberación y otro acuerdo, el chofer del micro resolvió llevarnos a Chosica, pero no sin antes ir de regreso a Canchacalla, a dejar a la gente que llevaba.
Así que ya eran casi las seis de la tarde cuando pudimos iniciar el viaje de regreso a Chosica, a donde llegamos después de las siete de la noche.
Allá el grupo se dividió ya que algunos preferían regresar a sus casas, pero otros quisieron ir a tomar un caldito antes de regresar a Lima.
Mi dueña se trajo consigo, recuerdo de las alturas, una quemada por el sol que da la impresión que se hubera ido a la playa, a pesar del protector solar y el sombrero.
Se cumplió lo que le dijeron:
"Aquí no está el smog de Lima para protegerte del sol".
¡Es verdad!

lunes, diciembre 25, 2006

17 de Diciembre - Chocna

Con la gente de AirePuro. El punto de reunión fué en la "Cueva" o el local de Airepuro el sábado 16 a las 3 de la tarde y partimos una hora después cargando bolsas y cajas con donaciones, cosas para la chocolatada, medicinas, ropa y libros. Dos horas después ya estábamos en Chosica, y a las 7:15 pm llegamos a San Mateo.

Como éramos demasiados, la gente se dividió en dos grupos, los que dormirían en el hostal Patrón y los del hostal América, junto a la carretera. Dicen algunos que es difícil dormir junto a una carretera, pero los del Patrón no tuvieron mejor suerte: hubo fiesta por ahí cerca, algunas personas se emborracharon, hicieron bulla y hasta pelearon ¡!

Es noche, salimos a pasear por San Mateo. En la plaza existe una casa muy colorida que pertenece a un escultor, aunque todo el tiempo se la ve vacía.

A las 6:30 am del Domingo 17 ya la gente terminaba de desayunar, los del América fueron a reunirse con los del Patrón y a eso de las siete, salíamos haca Chocna.

Chocna es un pueblito situado a casi 4000msnm, siguiendo un desvío desde el camino que lleva a la laguna Rapagna. Desde Chocna se pueden ver dos o tres nevados, muy a lo lejos, detrás de la niebla matutina. Conforme pasaba la mañana empezó a salir el sol y no hizo tanto frío.

Las fotos de este día están akí

Photobucket - Video and Image Hosting

Aquí en Chocna, esta foto fué tomada con la cámara de Jimmy

Mientras se realizaban los juegos con los niños, un grupo preparaba los regalos, otro la chocolatada y otro la obra de teatro. La obra no podría haber sido más improvisada, se ensayó justo ese día y para los actores y actrices era difícil contener la risa. Era la misma obrita del año pasado, por lo que había quienes ya sabían de qué se trataba.

Durante los juegos, fué notable la resistencia física de Carolina: saltar, gritar y entretener a una docena de niños a 4000 metros de altura es más fatigoso que una caminata (eso afirma Yelinna), y mientras mi dueña y el resto de los ayudantes ya estaban jadeando, Carolina parecía incansable. Toda una proeza.

Después de los juegos, y la casi improvisada obrita de teatro (que al final salió bastante bien, los niños se estaban riendo mientras comían el panetón y tomaban el chocolate), se repartieron los regalos. El cielo empezaba a oscurecerse y amenazaba lluvia. El paisaje desde Chocna es bellísimo, especialmente con la niebla y las nubes que esconden las montañas... pero nadie quiere una lluvia en plena repartición de regalos ¿verdad?

Felizmente hubo tiempo hasta de limpiar, poco después de la una de la tarde ya se había recogido la basura y a la 1:30pm empezaba a llover fuertemente.

Llovió durante casi dos horas. La gente se refugió en el policlínico. allí, las señoras del pueblo les dieron a todos trucha con ensalada de lechuga y papas, según cuenta Yelinna, la cual tenía mucho mejor sabor que la de la mayoría de restaurantes a los que ha ido. Era su forma de agradecer el tiepo dedicado a los niños :.)

Los buses que debían llevarnos de regreso primero debían llevar a los niños que no eran de Chocna a sus repectivos poblados. Había niños de Yuracmayo, Parac y Caruyac, por lo que tuvimos que esperar en el colegio hasta su regreso, poco después de las tres de la tarde. A esa hora ya sólo caía una fina garúa, pero seguí haciendo mucho frío.

Chocna está apenas a 40 minutos de San Mateo, donde nos detuvimos un cuarto de hora para recoger las cosas que se dejaron en el Patrón y comprar algo para el camino. A medida que se va bajando hacian Chosica se puede ver cómo cambia el paisaje y se puede sentir cómo aumenta la temperatura. En este momento, debido a las lluvias, la sierra está toda verde, pero ya por debajo de los 1500 msnm los cerros están casi desprovistos de vegetación.

A las siete de la noche ya estábamos en Chaclacayo donde mi dueña y yo nos despedimos del resto de la gente de AirePuro, ellos seguirían viaje hasta La Cueva.

Lunes 18: Chaclacayo: 11:00 am

Si alguien se para en la carretera central, a la altura de la Plaza/Parque de Chaclacayo, mirando hacia Chosica, recomiendo que se dé una vuelta por las calles que quedan a la mano derecha, más allá del parque. Esta parte no tiene nada qué envidiar a distritos de Lima como La Molina o San Isidro. Además las golondrinas que solían verse por La Molina hace un año parecen haberse mudado a los árboles del Parque de Chaclacayo.

:)

lunes, diciembre 18, 2006

Huaraz 8, 9 y 10 de Diciembre

Esta vez con la gente de la facultad de Ingeniería y Arquitectura de la USMP

La hora de encuentro fué a las nueve de la noche del jueves 7 en la terminal de Ormeño en el centro de Lima, aunque los bultos ya habían llegado antes. Como no se permite más de 20 kilos por persona, cada caja o bolsa tenía un nombre distinto. Tantas eran las donaciones que se necesitaron dos buses para transportarlo todo. Contrariamente a otros viajes que hemos hecho mi dueña y yo, esta vez el bus salió aa la hora esperada: 10 de la noche.

Después de perder más de media hora en el control de buses y camiones, pasamos por:
Medianoche: Peaje el Serpentín
1:30 am Peaje Paraíso - Huacho
1:40 am: Huaura
2.15 am Supe
2:50 am: Peaje de Tunan
6:30 am: Peaje de Catay
6:40 am: Recuay
7:00 am: ciudad de Huaraz

Tuvimos que esperar una media hora hasta que el párroco con el que se había coordinado la repartición de regalos llegara con su camioneta.
Un grupo se hospedó en un albergue cerca al colegio Fé y Alegría, mientras que otro (conformado sólo por estudiantes), nos alojamos en la casa de la tía de Cristian, la cual está desocupada desde hace meses, y queda en el condominio destinado a los ingenieros de la mina (oh! no preguntamos qué mina). La casa no tiene muebles excepto la mesa y las sillas del comedor, una vitrina, una cama desarmada y dos colchones arrinconados en la pared. No había luz pero sí agua, disponíamos de dos baños, tres habitaciones y un amplio primer piso. Para mi dueña, acostumbrada a dormir en una carpa a la intemperie, esto fué todo un lujo :D
El problema es que la casa quedaba en Taricá, a unos 20 minutos del centro de la ciudad en auto, y como Huaraz es tan pequeña en realidad, también estábamos a 20 minutos de la parroquia. Las combis suelen ser reacias a ir por ese lado en la noche por la falta de pasajeros, y los taxis escasean después de las ocho de la noche. Aún así, a pesar del gasto en transporte, resultó más barato que el albergue.
Yelinna y yo nos acomodamos en la habitación del fondo, el resto de los chicos, que ya eran amigos entre sí, ocuparon las otras dos habitaciones. Eran nueve personas en total y casi sin querer, Yelinna acabó con una habitación para ella sola :D


Photobucket - Video and Image Hosting

Sí, acá pasamos la noche.

Organizar una repartición de regalos es una tarea ardua. Se tenían que preparar los panetones y hacer la chocolatada, arreglar los juguetes, adornar la capilla donde se haría todo.
La actividad empezó a las 2:30 pm. Se esperaban menos de 400 niños, al final se presentaron 500. Felizmente se comportaron bien con el Barney que los saludaba a la entrada, ya que sabemos por otras fuentes que los niños tienden a ser algo malos con las personas disfrazadas de grandes y vistosos animales.
A eso de las cuatro de la tarde empezó a llover fuertemente, pero dentro de la capilla hacía calor. Antes de repartir los juguetes se les dió a los niños panetón y chocolate (espero que haya alcanzado para todos), y luego una obra de teatro, muy graciosa, a cargo del profesor de teatro: Carlos Rengifo. Era difícil contener el entusiasmo de tantos niños, que por poco se suben al escenario. Aunque ya por ahí se oían reclamos del tipo "¿a qué hora reparten los regalos?".
El problema es que no alcanzaron juguetes para todos, las que más reclamaban eran las madres, exigiendo regalos que ya no teníamos para sus hijos e hijas. Algunas incluso se portaron bastante mal. La capilla recién quedó vacía a las 7:15 de la noche, justo antes de la misa.
Había sido un día agotador, la gente del albergue no había almorzado, y los de Taricá teníamos que volver a la casa. Esa noche, el resto de la gente se reunió en la habitación de al lado a tomar algunos traguitos y jugar a los dados. En cambio mi dueña se fué directo a dormir, pues no había dormido nada la noche anterior.

Sábado 9:

Como había mucha gente en la casa y sólo dos baños, el aseo matutino tomó más tiempo del acostumbrado. Y es aquí donde la gente comprobó que se puede tomar una ducha con agua helada a más de 3000 msnm (Huaraz está a 3100 metros, no a 3600 como creíamos). El siguiente problema era conseguir desayuno, ya que al parecer sólo existe una sola tienda en todo Taricá, donde la gente compró algo para el camino a Huaraz.
Ya eran entonces las diez de la mañana.

Por algunos deslices administrativos resultó que este día lo teníamos libre. Después de mucho deliberar decidimos hacer un pequeño tour por la ciudad en un pequeño micro, con el dueño del albergue. Partimos casi al mediodía, primero rumbo a la Iglesia del Señor de la Soledad.
Por dentro, la Iglesia recuerda un tanto a las del Cusco, con sus enormes imágenes, pinturas y altares. En ese momento una pareja se estaba casando, y ya afuera, no faltó quien bromeara acerca de quedarnos para la fiesta. Junto a la Iglesia es posible comprar recuerdos.
Luego enrumbamos hacia la calle José Olaya, según nuestro guía, la más antigua de Huaraz. Es una calle estrecha, como las que existen por la avenida Sucre en Lima, por las que antaño transitaban carretas. Aún así, la calle José Olaya tiene entrada a pasajes estrechos, los cuales durante los terremotos que han asolado Huaraz (en la década de 1930 y luego en la de 1970) se convirtieron en trampas mortales. José Olaya no es muy larga, se la recorre en pocos minutos, y al final hay un pequeño mercado de artesanías, incluso se puede comprar chica de jora a dos soles.
A un paso de José Olaya, está el criadero de truchas, el cual usa agua derivada del río Quilcay.

Photobucket - Video and Image Hosting

No, no es una represa, es el criadero de truchas :)


Siguiendo la carretera se llega al mirador, desde donde se ve toda Huaraz. Esta carretera fué construída por la empresa Antamina, por lo que para llegar al mirador se debe pasar por la residencial Los Pinos, donde viven los ingenieros extranjeros que trae Antamina a Huaraz desde Canadá. Es decir: hay un pequeño pedazo de Canadá en Huaraz, ya que estos ingenieros no salen de allí más que para ir a la mina, pues allá tienen todo lo que necesitan: un colegio, un parque, tiendas, televisión, teléfono, energía eléctrica, etc. etc. no tienen necesidad de bajar a la ciudad. Pero antes de que alguien empiece a pensar mal de los extranjeros con plata que viven en su propio mundo, diré que en el momento en que pasamos por allí se vió gente con niños que salía con paquetes envueltos, es decir: también habían organizado una repartición de regalos, al igual que nosotros.
Frente a la residencial hay un bosque de pinos, el cual ya pertenece a otra empresa, un hotel.
A eso de las 2:45 pm estuvimos en las ruinas de Wilcahuaín. Donde la gente no dejó de bromear porque el guía no dejaba de repetir la palabra "prácticamente" al explicarnos la historia del lugar. En la entrada de las ruinas es posible comprar el equivalente a un plato de chocho a un sol. El choco es un cereal de la sierra y se lo suele preparar de la misma manera que el pescado para hacer ceviche (sólo que sin ají). Para quitarle el sabor amargo, después de cocerlo, se lo suele remojar una semana en el río.

Photobucket - Video and Image Hosting

Akí junto al templo en Wilcahuaín

Esa tarde el grupo se dividió y Yelinna fué a hacer un poco de turismo con la gente del grupo de teatro. La mejor referencia en Huaraz es la avenida Luzuriaga. Y justo en el cruce con jirón José de la Mar venden helados artesanales a un sol, los que no tienen nada qué envidiar a los que venden en Lima, los que equivalen a poco más del doble de los de Huaraz, pero cuestan cinco soles. Pasamos por la feria artesanal permanente que existe cerca a la plaza y compramos algunos pequeños recuerdos. Si este día llovió, lo hizo muy ligeramente.
Al anochecer se reunieron todos en el albergue para hacerles una pequeña comida a la gente de la cuadra, las que sumaban 13 niños y niñas con sus madres. Es increíble cómo se entusiasmaban, especialmente las niñas, con las cámaras, pedían que les tomaran fotos. Antes de la comida un grupito salió a jugar con los niños a la calle, llevarlos en la espalda y correr con ellos. Dentro, preparaban la mesa y las demás cosas.
Esta vez fué mucho más tranquilo. Las señoras no dejaban de agradecer la comida, las gaseosas y los caramelos que les dimos a sus hijos e hijas, llovió un poco más fuerte y al final, una vez que se fueran todos, la gata del albergue empezó a maullar por comida.
Esa noche Yelinna se unió un par de horas al resto de la gente que tomaba algunas cervezas y fumaba. Ana sorprendió a todos con su equipo para hacerse sus propios cigarrillos: sacaba el tabaco de una bolsa, el papel de otra, y liaba los cigarros en un aparato parecido a un estuche. Contó que todo eso se consigue en "La Casa del Fumador" en Lima. Incluso nos contó una anécdota que le pasó con una amiga de Italia:
- Como en Italia los cigarros son caros, la gente suele comprar el tabaco y hacérselos ellos mismos. Entonces estábamos en un restaurante y ella empezó a liar sus cigarros (ya sabe cómo hacerlos sin el aparatito), cuando uno de los mozos se le acercó y le dijo:
- Chicas, aquí no, para eso váyanse al baño.
- Pero señor, es sólo tabaco.
- Sí, sí, yo sé que es tabaco ;) pero váyanse al baño ¿si?

Las fotos de todo el viaje están akí :)


Domingo 10:

En Taricá: toda la mañana se empleó en el aseo matutino y el aseo de la casa, pues debíamos dejarla presentable otra vez. El desayuno se compró en la tienda cercana, y mientras esperábamos que las últimas personas tomaran un baño se recogieron las cosas y nos dió el mediodía.
Ese día, en el estadio de Huaraz (que no es muy grande y se lo reconoce fácilmente desde el mirador) jugaba Alianza Lima vs. Ancash de Huaraz. Todos fueron a ver el partido excepto mi dueña, a la que le fastidia el fútbol y ya extrañaba las largas caminatas así que prefirió ir a recorrer Huaraz por su cuenta y de paso almorzar, ya que la hora apremiaba y aún los demás no habían comprado las entradas, incluso cuando las compraron debieron revenderlas para poder comprar las del lado correcto del estadio. El partido empezaba a las 3 de la tarde.
Las calles de Huaraz recuerdan mucho a las que existen en Lima, en el límite de los distritos del Cercado de Lima y San Martín de Porres. En las calles más alejadas del río (donde en una recta sirven comidas como pachamanca y cuy) apenas se ve gente. Es posible recorrer Huaraz de lado a lado a pie, cuando nos dimos cuenta estábamos en el jirón José Olaya nuevamente, donde, por ser domingo, la habían llenado de puestos de comida. En ese momento hacía mucho sol.
De allí bajamos hasta la avenida Luzuriaga (preguntando el camino ya que nos perdimos un par de veces) pasando por el Mercado Central (el cual recuerda a los mercados de Magdalena en Lima) y llegando hasta la feria de artesanías del día anterior. Como a Yelinna le encanta mirar artesanías no le molestó entrar otra vez.
Y fué entonces que empezó a llover. Pero a llover de verdad, mucho más fuerte que cuando estuvimos en Mazamari, más fuerte que en Huayllay. El agua caía como una ducha y pronto las pistas (que tienen una notoria pendiente) se convirtieron en ríos, y en todo momento recordábamos Huayllay por la cantidad de agua por todas partes, pero aquí no hay yaretas o ichu para saltar, sólo asfalto, y muy mojado.
De una manera misteriosa, las calles quedaron vacías. Yelinna pudo hacer como todos, refugiarse bajo una cornisa y esperar a que pase la lluvia, pero ya se hacía tarde, debía volver al albergue, así que no quedaba más que caminar bajo la lluvia, sorteando los ríos en los que se habían convertido las pistas e ignorando la lluvia que caía. Por un momento Yelinna pensó que tendría que permanecer durante horas bajo el plástico que protegía el puesto donde una señora cocinaba patitas de pollo. Le preguntó por dónde podía tomar las combis que pasaban por el colegio Fé y Alegría. La señora contestó que estaba apenas a una dos o tres cuadras. Luego se apareció otro señor, también de Lima, que preguntó por el paradero de los buses que van a Lima. Él sí tenía problemas, ése estaba mucho más lejos. Felizmente la casaca de Yelinna era impermeable y llevaba las botas de trekking, las que, aunque no lo parezca, protegen muy bien contra la lluvia. Después de caminar una cuadra, teniendo sólo seco el polo que llevaba bajo la casaca, al parecer un chico se apiadó de ella y le mostró dónde tomar las combis hacia el colegio. Contó que se llamaba Leonardo y que tenía un albergue en la misma ciudad y que hacía visitas guiadas, además que las combis que debía tomar era la 20. Ésta llegó justo a la hora en que el partido debía estar terminando, apenas mi dueña tuvo tiempo de agradecer y despedirse de Leonardo.
Desde la combi, pudimos ver a la gente que salía del estadio, envuelta en plásticos o con paraguas. Llevamos al albergue justo después que los demás, y notamos que la más mojada de todos era Yelinna. La señora Rosalva había comprado plásticos para que se protegieran, pero todos ellos tenían los pies empapados (sus zapatillas eran las que usaban en Lima), incluso Cachorro empezó a sentirse mal a causa del frío. Yelinna, como tenía la misma ropa con la que suele salir de trekking, le bastó cambiarse el pantalón y las medias (pues se habían humedecido un poco en la punta) para resolver el problema.
La señora del albergue nos ofreció café, pan y mantequilla, más que nada para los que habían ido al estadio, pues no habían almorzado. Luego se fueron a buscar algo más qué comer mientras Yelinna se quedaba descansando dentro de la habitación. La gente regresó a eso de las ocho de la noche, y el bus salía de vuelta a Lima a las diez.
Nos despedimos de la señora del albergue con un fuerte abrazo. Se hacía tarde y hemos estado en la terminal de ZBus justo a tiempo.
El bus salió a las 10:00 pm (la puntualidad es algo que sigue sorprendiéndonos).

Como es época de lluvias, el cielo de Huaraz se mantiene tan nublado como el de Lima, pero entre las 10:40 y las 11:30 pm pasamos por una zona que estaba tan despejada que permitía ver todas las estrellas, incluyendo la nebulosa en la constelación de Orión (que de paso es la única constelación que mi dueña sabe ubicar). Como le Yelinna decía a Rony al día siguiente: "Se han perdido de un cielo!!". Las Pléyades debían estar por algún sitio, y se sabe que mirándolas, los campesinos saben si se retrasará la temporada de lluvias ya que indican qué tan despejado está el cielo.
Y ahora, unos datos acerca del cielo nocturno, aportados por mi dueña:
"El ecuador celeste cruza paralelo al cinturón de Orión, y esta constelación es visible desde todas las regiones habitadas de la Tierra. Desde Lima o Huaraz la Cruz del Sur deberá aparecer justo por encima del horizonte (si éste es llano). Y en cielos excepcionalmente despejados, es posible ver la Vía Láctea (Camino de la Leche, o en inglés "Milky Way") que es una franja un poco más clara que el cielo y que está formada por las estrellas en uno de los brazos de nuestra galaxia".

El bus iba bastante rápido. De regreso pasamos por:
2:00 am: Barranca
2:20 am: Supe
2:45 am: Huaura
3:00 am: Peaje Paraíso - Huacho
4:30 am: Distrito Los Olivos en Lima
5:00 am: paradero del bus.

Y ahora quiero dejar un link en honor a Cachorro:
http://www.calicoelectronico.com/

domingo, noviembre 12, 2006

Algunas cosas interesantes que tenía la abuela


En un estante de uno de los baños, el cual usaba la abuela antes de mudarse a Chaclacayo, quedaron unas misteriosas cajitas de aspecto antiguo:


Photobucket - Video and Image Hosting

Ya la mamá de mi dueña nos había hablado de estas cajitas, lo que contienen son jeringas antiguas:


Photobucket - Video and Image Hosting

Lo especial de estas jeringas es que están hechas de vidrio, no de plástico. Fabricadas en Alemania, este tipo de jeringas se usaron hasta la década de 1960 y, tanto en hospitales como en clínicas, una vez usadas se hervían en agua o se esterilizaban mediante un autoclave, tipo de cámara de vapor que se sigue usando actualmente para esterilizar instrumental médico o de laboratorio (el "hornito" donde el dentista esteriliza sus instrumentos es un autoclave).
Después de esterilizadas, se volvían a usar.
La pequeña se usaba para inyectar insulina (eso dice la caja).

Pero no sólo las jeringas eran reutilizables ¡También lo eran las agujas!


Photobucket - Video and Image Hosting

Algo completamente impensable hoy, las agujas se esterilizaban también después de ser usadas... y se usaban otra vez, y otra vez, y otra vez... cuenta la mamá de mi dueña que, con el uso, iban perdiendo el filo de la punta, y colocarse una inyección con una aguja usada era muy doloroso.

Eran otros tiempos. Ahora cosas como éstas son dignas de un museo.

Un consejo: después de usar una aguja, antes de desecharla es mejor romperla, por razones obvias.

sábado, octubre 28, 2006

Más fotos :)

Marko nos ha dejado su álbum de fotos de Marcapomacocha :D
http://www.worldisround.com/articles/315837/index.html

domingo, octubre 15, 2006

Marcapomacocha - 7 y 8 de Octubre

Marcapomacocha es un pueblo situado en el límite del dpto de Junín con el dpto de Lima, a más de 4000 msnm. Esta salida la hicimos con la gente de Aire Puro :)

Mi dueña y yo estuvimos en el paradero de San Mateo en Chosica a eso de las 7:30 de la noche, nos retrasamos por tomar café con la abuela y la tía Maggi en Chaclacayo :)

8:15 pm: salida a San Mateo. Hubo que esperar a que saliera otro micro ya que Yelinna no quería viajar de pie.

10:15 pm: llegada a San Mateo.

Pasamos la noche del sábado 7 en el hostal Patrón a donde ya la gente había llegado a eso de las nueve. Había baile en la plaza y los borrachitos se reunían en las esquinas, haciendo ruido y molestando a muchos de los que intentábamos dormir.

Domingo 8:
Nos despertamos a eso de las seis de la mañana para ir a tomar desayuno junto al puente. Estuvo lloviendo durante la madrugada, y amenazaba con seguir lloviendo durante el resto del día, así que Nancy (la guía del grupo) recorrió varias tiendas buscando plástico para que tuviéramos impermeables.
La idea era viajar en una combi que nos llevaría hasta Marcapomacocha, ya en el departamento de Junín (justo en el límite con Lima), pero una llanta se reventó así que se alquilaron 3 taxis (todos blancos y casi idénticos) que ya nos estaban esperando a la salida del hostal.

7:25 am: salida de San Mateo.
Tomamos el camino que va a Chicla a donde llegamos a eso de las ocho.

9:00 am: Nevado Rajuntay. El que se pueda ver un nevado indica que ya estábamos a unos 4500 msnm. Había mucha neblina, la que cubría parcialmente al nevado. En ese momento empezó a caer escarcha, algunos decían que era nieve, mirándola de cerca se trató de diminutas partículas de hielo, demasiado pequeñas y ligeras para ser granizo. Yelinna repetìa las palabras de Garfield: "Eso no es caspa que cae".

Casi no tuvimos que caminar ya que todo el trayecto prácticamente lo hicimos en taxi, salvo la bajada hasta la cascada de Carispaccha la cual es muy empinada. Desde lejos pareciera que el agua saliera desde dentro de la roca, hay que acercarse hasta el nacimiento de la cascada para ver el pequeño río que la origina. El agua es muy fría, y el suelo es resbaloso, si hubiera hecho calor hubiera sido hermoso meterse a nadar.


Photobucket - Video and Image Hosting
Sí, acá junto a la cascada :)
No permanecimos mucho rato en Carispaccha. Retornamos a los taxis y tomamos rumbo a Marcapomacocha a donde llegamos a eso del mediodía.
Hay fotos del viaje aki :D

Marcapomacocha es un pueblo junto a una gran laguna del mismo nombre, a los pies de un nevado. En esta laguna se suele pescar trucha, y también dicen que suelen haber botes para alquilar e ir al interior de la laguna, pero no vimos ninguno. El pueblo parecía desierto, así que la gente se dedicó a caminar por la orilla de la laguna, descansar un rato y también comer.
Photobucket - Video and Image Hosting
Aprovechamos para almorzar, aunque los choferes de los taxis fueron a comer trucha, el resto de nosotros no quisimos gastar y preferimos atacar lo que habíamos traído, era mejor a esperar hasta el regreso a San Mateo. Nancy llevó pan, queso y jamonada, y se puso a repartirlos entre todos.
Junto a la laguna habían puesto algunos juegos: resbaladillas, columpios, y demás juegos. Creo que tiene algo de especial eso de columpiarse junto a una tranquila laguna, al pie de un nevado, a 4400 msnm. Como me decía Yelinna: "hacía años que no me columpiaba".

Durante el viaje de retorno hizo un poco de sol, lo que nos permitió tener una mejor vista del nevado Rajuntay, con la nieve prácticamente brillando bajo el sol (sí, se hizo la parada de rigor para tomar fotos).
Jean no parecía muy entusiasmado con el nevado, sus palabras exactas fueron:
"ya le he tomado bstantes fotos del cerro ése".
¿¿¿"Cerro ése"??? Un poco gracioso, también un poco sarcástico, llamar a un nevado "el cerro ése".
El camino de regreso se hizo algo pesado, ya que según Nancy, ya no estábamos con la espectativa de qué íbamos a encontrar. Pero hizo sol el resto de la tarde, y dentro de los taxis no se sentía frío.

Estuvimos de regreso en San Mateo a eso de las 4:00pm y en Chosica a las 7:00 pm aproximadamente, después de darle a Nancy los plásticos que compró, se quedarán en "La Cueva" de Aire Puro hasta que se necesiten.

En Chosica había baile y una pequeña feria. Del baile no se podía ver nada debido a la muralla de gente alrededor, pero caminando por el parque se podían ver a los bailarines caminando, aún con sus trajes. Había mucha gente lo cual era un tanto agotador después de un largo viaje. Unos minutos después, luego de darle una vuelta al parque de Chosica, errumbamos hacia Chaclacayo, donde pasamos la noche.
Los del grupo Wayra estuvieron por allá en otra fecha, y acá hay más fotos.

viernes, setiembre 15, 2006

Nevería 9 - 10 de septiembre

Sábado 9 de Septiembre:

Esta vez con el Grupo Wayra. El punto de encuentro fué la puerta del Museo de Arte a las cinco de la tarde, y partíamos media hora después. Pasamos por:
7:00 pm - Chaclacayo
7:20pm - Chosica (paradero de San Mateo)
Tuvimos que esperar hasta casi las ocho para que partiera el bus que iba a San Mateo.
9:45pm: San Mateo.

Nos hospedamos en el Hostal Patrón, el mismo que frecuenta la gente de Aire Puro. Después de escoger los cuartos (mi dueña y yo tuvimos uno pequeño sólo para nosotros :D) todos salieron en busca de algo para comer. Junto al río había algunos puestos de comida donde la gente pidió pollo con arroz, cachanguitas y café caliente. San Mateo está a unos 3300 msnm, a la misma altura que el Cusco.

Akí y hay fotos!

Eran las once de la noche cuando todos regresamos al hostal. A pesar de que teníamos cuarto propio, las paredes y el suelo son tan delgados que se podían sentir las voces y los pasos de los demás en los otros cuartos. Debía ser medianoche cuando recién se hizo silencio.

Domingo 10 de Septiembre:

La gente se despertó alrededos de las 4:30 de la madrugada pues estaba planeado partir a Chicla a las cinco. a Yelinna la despertaron los pasos en el cuarto de al lado los que confundió con un temblor (¡así de delgado es el suelo!).
Después de desayunar y comprar comida para el camino, partimos de San Mateo a las 5:30am después de despedirnos de un borrachito que hablaba más o menos así:
- VEeeraáusted, quie uo conossco asuppadgree, él ha sido cura e inginiero akien SanMatteo, io lo he vishto lasemanapa sadda, despuésh deanios ki novenia alpuevlo...

¿Alguien entendió?
Nosotros tampoco.

5:50am: llegada a Chicla. Altura: 3800 msnm, más alto que Huaraz, que está a 3600 msnm. Diez minutos después empezábamos el ascenso a Nevería.

A diferencia de Huayllay, el trayecto aquí es muy empinado. Desde temprano hizo mucho sol y es posible ver cómo cambia el paisaje a medida que se sube. Alrededor de los 3000 msnm se pueden ver árboles y arbustos, pero por encima de los 4000 msnm sólo se ve Ichu y cactus. Abdel y Erick iban delante, muy rápido, mientras Erica subía con un poco de más calma. Un grupito de Wayra vino aquí para entrenar para su salida al Misti en unas semanas.



Photobucket - Video and Image Hosting

oh dusty dusty road!!

7:20am: nos anunciaron que estábamos a 4100 msnm.

Nuestro objetivo era el abra Pisha, el cual es el acceso más bajo a la laguna Nevería. Está a 4500 msnm y llegamos allí a eso de las 9:10 am. Corría un viento muy fuerte y frío y sólo nos quedamos allí lo suficiente para esperar a los que iban atrás pues la gente se estaba helando, al igual que la cámara de Yelinna, que por momentos se negaba a funcionar :(

Felizmente el resto del recorrido era casi llano, siguiendo la quebrada. Desde el abra no es posible ver la laguna, aún estaba mucho más allá.

10:30 am: llegada a la laguna Nevería, al pie del nevado del mismo nombre, en el que se veía un poco de nieve, y en la laguna: algunos patillos. Personalmente a mí me gustó más que Rapagna, que es un poco más pequeña, aunque nos han contado que si se va allá alrededor del mes de Abril es posible ver cómo el hielo llega hasta el agua. Habremos de comprobarlo en algún momento.

Photobucket - Video and Image Hosting

Sí, aquí estoy contemplando la laguna :D

Esta vez sí hay muchas fotos: akí y akí. Y Erick me tomó una a .

La gente se dedicó a descansar, comer y tomar fotos durante un par de horas (especialmente tomarle fotos a la bandera del grupo Wayra y a las tres chicas del grupo: Angélica, Yelinna y Erica modelando sendos chullos). Hubo un momento memorable cuando se pusieron a preguntar qué era lo que le había hecho a cada uno salir a la montaña a caminar. Yelinna respondió que fué lo increíblemente hermosa que le pareció la orilla del río Tambo, al atardecer y bajo las estrellas.

Para regresar fuimos de frente s San Mateo, ya no pasaríamos por Chicla. No hay camino, hay que bajar siguiendo la quebrada. Abdel, Erica, Angel, David... bueno, la mitad se adelantaron mucho como si no quisieran esperar a nadie, bajaban muy rápido mientras mi dueña tenía que hacer magia para no caerse con las rocas, pues había piedras y rocas sueltas por todo el sendero (que no había en realidad, como ya dije). Por ahí dijeron que habían vizcachas, pero nosotros dos (mi dueña y yo) no vimos ninguna.

Casi había que adivinar por dónde seguir avanzando, mi dueña se ayudaba con un palo que recogió de la laguna y el cual rompió en un arranque de rabia de un rodillazo.

El paisaje es hermoso, pero tomábamos tanto cuidado por no caer, por ver sobre qué rocas se podía saltar, que no había muchas oportunidades para admirarlo. Después de mucho saltar por las rocas a eso de las 4:10pm ya habíamos salido de la quebrada. La carretera estaba a unos pocos pasos más allá, la cual hay que seguir para llegar a San mateo. Los micros y camiones pasan muy cerca a mucha velocidad, en cambio en la carretera que pasa por Huayllay es mucho menos transitada, pasa un carro cada tantos minutos como promedio.

4:45pm Llegada al paradero de San Mateo. El micro demoró un tanto en salir pues esperaba a llenarse.

6:50pm Chosica. Aquí la gente aprovechó para cenar. Yelinna y yo preferimos partir hacia Chaclacayo, donde la abuela, después de darle una vuelta al parque, sólo para curiosear. En Chosica los fines de semana siempre arman una feria allí.

7:30pm Chaclacayo :D

10:00 pm Mirando South Park en la tele (je je). En este momento, Yelinna le daba vueltas a la pregunta ésa, ¿qué es lo que te hace salir de caminata a la montaña?

He aquí la respuesta:

"La orilla del tambo es bellísima, pero ese no es el motivo. En realidad sucede que los Apus te llaman, es una cosa así de rara."

domingo, setiembre 03, 2006

Más fotos de Huayllay!

Erick nos pasó más fotos de Huayllay, él estuvo por allá antes que nosotros :)
Los links están akí y akí

domingo, agosto 27, 2006

Introducing: GIJoe

Photobucket - Video and Image Hosting


¡Los muñequitos de GIJoe! parece que todos han tenido al menos un GIJoe durante su vida, todos... excepto Yelinna.
Ella nunca tuvo un GIJoe hasta la semana pasada, cuando Kikín (un amigo de la facultad) le regaló a los dos que están posando en la foto. El de la derecha es Tunnel Rat, el de la izquierda es Freefall, y ambos estaban en pedacitos, bueno, son tan articulados que tienen que estar hechos de muchos pedazos y también por eso son muy fáciles de volver a armar. Sólo bastó un destornillador, un poco de alambre para sujetar el ganchito que va por dentro y sujeta las piernas, un par de pinzas y mucho amor :D :D

Kikín luego confesó que tiene otros, más antiguos, pero que esos ya son de colección.

Los GIJoe datan de la década de los setentas y en los ochentas tuvieron su propia serie de dibujos animados. Además de éstos pequeños existen otros, de 30 cm de altura, los cuales mi dueña sólo conoce por Internet ya que nunca los ha visto vendidos en Lima. El año pasado era posible encontrar pequeños GIJoes como éstos (pues aún se siguen fabricando) en algunas tiendas, lo malo era su precio: un muñequito con una moto costaba de $15 a $18, no era un precio excesivo considerando que eran GIJoes, pero tampoco era, digamos, un regalo.

Quienes quieran deleitar sus ojos con los hermanos mayores de GIJoe y leerse algunas fotohistorias, hechas con un verdadero acabado profesional, pueden ir a:

http://members.verizon.net/~vze34fnk/pages/gijoe/gijoe.htm

Mientras tanto, estos dos amigos recibieron la bienvenida que se les da aquí a todos los recién llegados:

Photobucket - Video and Image Hosting

;)

miércoles, agosto 02, 2006

Tingo Maria (selva alta) - 28-29 y 30 de Julio


Con la gente de Aire Puro :) Nos encontramos con viejos amigos del viaje a Masamari: Luis, Roxana, Adin, Paul y Anace.

La hora de partida del Bus debía ser a las 6:45pm del 27 de Julio, pero salimos recién a las 8:00pm. Los lugares por los que pasamos fueron:

9:00 pm: distrito de Sta Anita y parada para cambiar la llanta.
10:10 pm: Chaclacayo
10:20 pm: Chosica
11:00 pm: peaje de Corcona y demora por culpa de la balanza de pesaje de camiones y buses.
Medianoche: Matucana
12.45 pm: San Mateo de Huanchor
1:20 am: Tablacancha
3:00 am: La Oroya
3:30 am: Peaje de Casaracra
6:00 am: Yanacocha
6:40 am: Presa Cajamarquilla
7:00 am: Huariaca
8:00 am: parada para revisar las llantas
9:00 am: Universidad de Huánuco
Mediodía: Llegada a Tingo María.

Es decir: por culpa de las llantas del bus, el viaje que debió durar 12 horas duró un total de ¡16!!
(si mis llantitas estuvieran en tan mal estado no osaría cruzar los Andes con ellas, en fin...)

De este lado de la cordillera predomina el verde, el cual cubre cerros y montañas por igual, enmarcados por un cielo azul y nubes blanquísimas. Es muy distinto a la sierra, donde predominan el ichu y los cactus y, a la costa con sus desiertos.

Tingo Maria (en la selva alta) es una ciudad pequeña, rodeada de verde, al pie de los cerros conocidos como la Bella Durmiente. Muchas de sus calles no son asfaltadas y por cada auto hay cinco mototaxis y motos. Incluso es posible alquilar una moto presentando solamente el DNI. Por todas partes hay mercados informales que recuerdan un poco el aspecto de las calles de las ciudades hindúes que aparecen en la televisión.
Aquí la gasolina es más barata que en Lima pues no paga impuestos (una buena noticia para mí). También en la calle se pueden encontrar vendedoras de hojas de coca para chacctar.
Ya en Tingo Maria el calor se hace bastante opresivo, el grupo deambuló por la ciudad buscando dónde almorzar. Un dato: en el chifa, el pollo con piña y arroz chaufa lo sirven sin salsa de tamarindo, a diferencia de Lima.

Otro dato dado por Adín: el pollo suele ser más caro en el interior del país que en Lima, lo contrario ocurre con la carne de res.

A eso de las dos de la tarde partimos a hacer el recorrido de las 8 cascadas (por ahí dicen que en realidad son 12 e incluso 14). Este recorrido le hizo recordar a mi dueña Songos y sus cascadas, sólo que aquí hace más calor, es más lodoso y el camino es un tanto más vertical. Una de las cascadas (posiblemente la cuarta o la quinta) tiene una caída de 10 metros y para pasarla se debe subir con soga, escalando la pared vertical. Se ve más difícil de lo que realmente es, las piedras por las que cae el agua son ásperas, a diferencia de las otras que son resbalosas. A pesar de esto siempre se tiene la sensación de "si te sueltas te mueres".

La última cascada asemeja a una pequeña piscina, en su parte más honda supera los dos metros de profundidad, por lo que quién no sabe nadar es mejor que no vaya muy al fondo. La cascada no cae con fuerza y Yelinna se sentó justo debajo diciendo:
- Soy una con la cascada...
Sí, esto es sacado de un dibujo animado ;)
El regreso fué más difícil que la subida. El camino estaba cubierto de barro resbaloso. No debería quejarme pues me pasé todo el tiempo dentro de la mochila de Yelinna mientras el barro le destrozó un par de zapatillas. Fabio amablemente la ayudó a descender auqnue los últimos diez minuto de camino ambos los hicieron descalzos (a pesar de las piedras) pues las sanbdalias de Fabio se llenaron de barro y las zapatillas de Yelinna ya habían perecido. La meta era una casita donde vendían comida, junto a un riachuelo donse la gente pudo lavarse.

De allí tomamos una combi hasta cerca dela Cueva de las Pavas, la cual no es una cueva, si no un refugio formado por plantas en el que las pavas aliblancas solían esconderse; ahora debido a la depredación ya no hay pavas. Se armó el campamento allí. Mientras el resto de la gente iba a cenar y a conversar junto a la fogata, Yelinna y yo nos fuimos a la carpa, ella para cambiarse la ropa mojada y luego a dormir. Puede más el cansancio y el sueño que el hambre.



Photobucket - Video and Image Hosting
Esta foto fué tomada cerca al campamento, a eso de las seis de la mañana


Sábado 29 de Julio:

Después de desayunar, fuimos hacia la cascada Gloriapata, pasando el puente sobre el río Huallaga, en la parte en que tiene poco caudal (es allí donde nos dejó la combi). Esta vez el camino es mucho más fácil, se va pasando el mirador y a eso de las diez de la mañana ya estábamos allí.

Esta cascada es un poco más grande, el agua cae con más fuerza y es un tanto más profunda.
Las fotos del viaje están aquí.
Regresamos al mediodía a la entrada hacia las Cueva de las Pavas. En Tingo María los juanes se venden a un sol y son una especie de tamales hechos de arroz y envueltos en hojas de bijao. Los juanes en Lima los envuelven en hojas de plátano, pues las de bijao no llegan frescas a la capital.
A la una y media salimos rumbo a la cueva de las lechuzas, llamada así porque al principio la gente creyó que allí habitaban lechuzas cuando en realidad son guachacos, los cuales emigran a mitad de año y anidan en Noviembre, que es cuando se intenta limitar el acceso a los turistas.
Quien explicaba todo esto era una estudiante de biología de la UNAS quién añadío que dentro de la cueva, además de murciélagos los que se pueden ver volando a cada instante, existen ratas, un depresadro natural de la selva.
Acerca de los murciélagos mencionó que al anochecer salen a bañarse a las aguas sulfurosas que quedan cerca para luego ir a alimentarse de insectos. Regresan al alba.
Se podría esperar al anochecer para verlos salir de la cueva pero no es seguro permanecer fuera de la ciudad cuando oscurece. Tingo María está muy cerca de la meseta del Monzón, que es zona cocalera y un tanto peligrosa. Durante el día no hay problema, pero es mejor estar de regreso a eso de las cinco de la tarde.
Salíamos de la Cueva de las Lechuzas cuando se ofreció la oportunidad de conocer otras dos cuevas más, cuyo acceso es mucho más difícil pues hay que internarse en la espesura. No todos fueron, a este otro trekking se apuntaron menos de la mitad de los viajeros. La primera cueva está a una media hora trepando el cerro, por un camino en el que hizo falta un buen machete y por donde transitaban cordones de hormigas de un centímetro de longitud cada una. Era un poco fastidioso oír a las otras chicas chillar al verlas, pues en realidad no hacen daño. Raúl dijo después que lo único que se debe procurar es no pisarlas.
No pudimos llegar a la segunda cueva pues era necesario escalar un muro de piedra de un par de metros de alto y muchos prefirieron no arriesgarse.
La otra cueva está a unos veinte minutos más ascendiendo entre la selva. Pero vale la pena el esfuerzo. La entrada a esta cueva es un hoyo entre unas rocas y algo estrecha y resbalosa, pero ya dentro se abre una enorme cámara de piedra en cuyo interior existe una pequeña colina de tierra suelta, y al fondo, en el techo, se abre una abertura que permite ingresar a los rayos del sol... es algo digno del mejor documental del NatGeo

Photobucket - Video and Image Hosting

Aquí estoy dentro de la cueva, no salen bien las fotos porque estaba muy oscuro.

Salir de la cueva es más fácil que entrar, sólo hay que trepar unos pocos metros de roca. Mi dueña, casi sin querer, siguió al señor Raúl (sale en esta foto con una gorra blanca) de bajada, sin saber que él suele seguir su propio camino, descubriendo rutas alternativas. Es decir: estaban en medio de un verdadero camino de selva, sólo se veían plantas por todos lados y si había alguien más adelante o más atrás era imposible saberlo a menos que se llamaran unos a otros, Yelinna carece de sentido de la orientación así que sólo quedaba seguir adelante, siempre detrás y muy cerca de Raúl. Prácticamente la única ayuda que mi dueña recibió fué que al avanzar, Raúl iba apartando un poco las lianas, eso fué todo a pesar que el trayecto exigía trepar, descolgarse, etc. Él es un experto explorador. Comentó que ha escrito un libro titulado "Rutas terrestres del Perú".

Sí, Yelinna pasó la prueba con creces :)

Ahora, una foto del regreso de la Cueva de las Lechuzas:

Photobucket - Video and Image Hosting

A las 5.30 pm ya estábamos en Tingo María y después de una larga deliberación (pues todos los hospedajes y hoteles estaban llenos) fuimos al centro recreacional Palmeritas donde la gente pudo lavarse y comer (o alrevéz dependiendo de la preferencia de cada uno).

A eso de las diez de la noche empezó el baile de los Putumayos acompañado de una musiquilla muy alegre aunque un tanto repetitiva. Los bailarines son estudiantes de la UNAS en donde existe un taller de danzas. Tiene algo de especial ver un baile en su mismo lugar de origen, ya de noche. Memorable es el baile del Sacolargo, donde las mujeres agarran a patadas a los hombres, les roban la cerveza, se quitan los calzones y los obligan a lavarlos, etc. Después de este baile se encendió la fogata y los bailarines trajerone n andas a una de las chicas, para luego seguir bailando alrededor. No recuerdo quién comentaba que la música de la selva es mucho más alegre que la de la sierra, la cual tiende a ser melancólica.

Uno de los primeros occidentales que llegó a estas selvas fué un misionero llamado padre Blas, quien vió que más allá en la selva, habitaba otra tribu que solía robar y causar destrozos a los Putumayos. Siguiendo sus huellas encontró el paso que ahora lleva su nombre.

¡Se perdieron el baile la gente que se fué a la discoteca!

De paso, Yelinna le agradece el vaso de jugo de carambola que le invitó Raúl.

Domingo 30 de Julio:

Salimos temprano de Palmeritas. Susan tiene familia en Tingo Maria por lo que pudimos dejar las mochilas más grandes en su casa. Tomamos rumbo a la cascada Santa Carmen.

Photobucket - Video and Image Hosting

Sí, akí rumbo a la cascada Santa Carmen.

Apesar de existir un camino, llegar a la cascada es un tanto fastidioso por lo resbaloso que es el barro (había estado lloviznando la noche anterior). De todas las cascadas que visitamos ésta es la mejor: es más grande, más honda y más bonita. El agua no cae con tanta fuerza como en la cascada Gloriapata, incluso (según me contó mi dueña) es como un buen masaje.

A la entrada del camino que lleva a la cascada de Santa Carmen venden comida: Juanes, patitas de pollo (Carlos se aficionó a ellas), plátano a la parrilla, gaseosas, etc. En Lima la gente no es muy aficionada a las patitas de pollo (a excepción de Carlos quien se destacó por su polo de Star Wars), pero la señora que las vendía nos aseguró que allí suelen pedirlas mucho.

En Tingo María estuvimos a eso de las tres de la tarde, teníamos hasta las cinco para estar en la empresa de trasnporte ya que el bus salía a las seis (sin retraso, le aseguraron a Adin). La gente se dividió en varios grupos, nosotros fuimos al zoológico de la UNAS. Aquí pudimos ver al picuro, animalito que comieron algunos el sábado y que se parece mucho al cuy, sólo que es bastante más esbelto. Dió la impresión que ni el puma ni el tigrillo estaban contentos con la presencia de tantos humanos pues no dejaron de rugir amenazadores. Otro gatito de respeto es el jaguar, bastaba mirarle el tamaño de los colmillos.

Increíblemente el bus salió a las seis y media de la tarde. Y esta vez no hubo retrasos ni paradas por llantas defectuosas. Éstos fueron los lugares por los que pasamos:

9:00 pm: Huánuco, posiblemente un distrito llamado Amarilis

1:30 am: Peaje de Casaracra

1:45 pm: la Oroya

3:00 pm: San Mateo de Huanchor. Pasamos por un pasaje entre el cerro el cual mi dueña lo describió como "un camino parecido a un sendero bajo el mar" en el viaje de regreso de Huancayo en la semana santa del 2005, nunca creímos que estaría tan cerca de Lima, justo al costado de la embotelladora San Mateo.

5:50 am: Santa Anita (Lima)

Antes de las seis y media ya bajábamos del bus, aunque bastante más tiempo tomó hallar un taxi de regreso a casa.

Finalmente, Yelinna quiere agradecer a Marcelo el haberla ayudado a soportar el frío, una hora antes de llegar a La Oroya (posiblemente en ese momento pasábamos Ticlio) y a Raúl por haberla bautizado como Aventurera.

Antes de finalizar: muchos de los viajeros recordarán que mi dueña compró una curiosa artesanía: una canoa de madera de juguete. Hubo a quienes les pareció extraño, incluso hubo alguien que propuso usarla como plato para el gato (aquí nos seguimos riendo) pero la verdad es que ella la quería para hacer esto.

Me despido.

The Traveling Picture Show

domingo, julio 16, 2006

Muchos muchos viejos muñequitos

¿habrá alguien que no los recuerde?

¡Los muñequitos de Playmobil! Conocidos en todo el mundo sólo se vendieron en Perú durante un par de años en la segunda mitad de los años ochentas y (si Yelinna no recuerda mal) muy a principios de los noventas. Éstos amigos de aquí datan de la navidad de 1987 (aunque fueron fabricados mucho antes) y a lo largo de su existencia han conquistado jardines, pasamanos, lavaderos y charcos. Los Playmobiles son prácticamente indestructibles y actualmente es imposible encontrar quién los venda en Perú. Además de las secciones de juguetes de tiendas grandes como Ripley, Saga Fallabella, Metro y Wong, existen galerías harto conocidas por los coleccionistas de juguetes y frikadas como el Centro Comercial Arenales y Polvos Azules. Además existen también pequeños "huecos" para los coleccionistas de juguetes escondidos en la profundidad de las galerías cerca al Mercado Central, Jirón Quilca (entre las librerías de viejo) y en los mercados de Magdalena y Jesús María donde venden desde juguetitos de los Fast Foods hasta juguetes cuyos precios alcanzan las 3 cifras (en soles, claro): El Señor de los Anillos, Star Wars, Gi Joe, Transformers, etc. demás está decir que Yelinna se los ha recorrido TODOS (y no compró nada porque ni plata tiene) ...

... y en ninguno vió un sólo Playmobil.

La última vez que Yelinna vió una tienda vendiendo Playmobiles fué hace más de una década. Ya no se los ve, han desaparecido, ni siquiera en el hueco en Jr. Quilca donde venden antigüedades y donde hay cosas impensables como las viejas muñecas de She-Ra, los viejos Ponys de la Basa, los viejos muñecos de He-Man y antiguos juguetes de hojalata ¡no hay ni un sólo Playmobil!

Pero esto sucede sólo en este país (y posiblemente en algunos otros también). Ya lo dije al principio: los Playmobiles son conocidos en todo el mundo, hasta tienen una web de gente que los adora: http://www.collectobil.com/ y ahora los fabrican de formas y colores mucho más variados que los básicos que posee mi dueña.

Yelinna dice que los Playmobiles son caritas felices con cuerpo. Un artista dijo que la carita feliz es el símbolo de la felicidad más ingenua. Ser feliz simplemente porque sí, sin necesidad de que haya un motivo.

¿es eso posible?

Déjenme intentar:

:)