Esta vez con El jefe Indio :)
Nos reunimos a las cuatro y media de la tarde del sábado 21 en el grifo del óvalo Santa Anita. En este lugar, no muy bonito por cierto, es mejor elegir un grifo, es más seguro que el paradero de las combis.
(para quienes no lo conocen, El Óvalo de Santa Anita en realidad no tiene nada de óvalo, sólo es el horrible cruce de dos enormes avenidas. Es de aquí donde nace la Carretera Central, la cual muere en Satipo.)
En total éramos: Bruno, Yelinna, JuanCarlos, Christian, Carlos, don Raúl y Manolo. Una vez estuvo completo el grupo nos dirigimos al paradero de los colectivos que van a Chosica, a una cuadra más allá.
De Chosica tomamos un carro a San Mateo de Huanchor. Allá estuvimos poco después de las ocho de la noche.
Nos hospedaríamos en el Hostal las Américas, cuyas sábanas han sido reemplazadas por una fibra polar calientita :D :D :D
El cielo estaba despejadísimo, se podían ver multitudes de estrellas. Bruno dijo que eso significa que al día siguiente hará frío.
Después de comer, el plan era ir a comprar lo que faltaba al Minimarket Maná, pero estaba cerrado. Existía aún la esperanza de encontrarlo abierto a la mañana siguiente, así que un poco más temprano de lo usual, nos fuimos a dormir.
Domingo 22:
Debíamos despertarnos a las cinco y media, pero como es invierno la noche se prolonga un poquito más, y ya eran las seis cuando creíamos que eran las cinco y media. Felizmente no tomó mucho tiempo arreglar todo y salir, media hora después.
Y el Maná seguía cerrado. Las cosas que faltaban tuvieron que comprarse en una bodega cerca al puente donde desayunamos, en el mismo puestito de la señora que prepara desayunos (soja, maca, avena, emoliente, pan con queso o camote o jamón).
Es mejor desayunar aquí, es más rápido y barato que en los restaurantes.
Tomamos un Station Wagon hacia Choccna. Es posible acompodar a siete personasy el chofer en uno de esots carros, basta con poner a dos en la maletera. Si San Mateo está a poco menos de 3200 msnm, Choccna está un poco por debajo de los 4000. Allá llegamos a las ocho de la mañana e iniciamos la caminata a las ocho y media.
En la sierra Cielo Despejado = Día soleado. Y ya el sol se asomaba desde detrás de los altos cerros que rodean Choccna. Aquí la quebrada toma el mismo nombre de Choccna. Después de poco más de una hora ascendiendo hicimos el primer descanso. Aquí Juan Carlos nos contó un poco acerca de la Matanza de Santa María de Iquique, y Manolo un poco de José Luis Pardo Chiquián, personaje ya casi legendario, de quién se hizo una película por los años veinte.
Aquí hay abudancia de chocho silvestre. Se lo reconoce por sus flores azul-violeta. El nombre científico del chocho en general (porque existen varias especies) es Lupinus, la variedad comestible recibe el nombre de Tarwi y su nombre científico es Lupinus Mutabilis y se ha demostrado que tiene propiedades antiinflamatorias (dato del Instituto de Investigación de Medicina Tradicional de la Universidad San Martín de Porres).
Pasamos por el cerro Chonta, en dirección al abra Huacruyoc a 4400 msnm. Debido a que el terreno está seco y tuvimos muy buen clima, esta caminata fué relativamiente fácil. Al medio día llegábamos al otro lado del abra y nos encontramos con un charco (que aspiraba a ser laguna) en donde nadaban dos solitarios patos. En un primer momento lo confundimos con Puchus, pero ésta está más allá, siguiendo la aldera de un cerro, caminando sobre morrena un tanto fastidiosa pero fácil de cruzar. La morrena indica que en algún momento en el pasado todo esto estuvo cubierto de nieve y hielo.
Bruno bautizó al charco, a donde se quedó a descansar JuanCarlos, como "Laguna Pucho": un mero charco grande que posiblemente no durará mucho sin las lluvias.
Puchus, metida en una hondonada en medio de los cerros, como agua de lluvia empozada, no parece la gran cosa a primera vista. Incluso está algo más pequeña que meses atrás. Para poder apreciar Puchus en todo su esplendor es necesario rodearla y ver cómo sus aguas cambian de un color verde-aburrimiento a un espejo que refleja el cielo y las montañas.
La laguna está poblada de patos, huachuas y yaravicus. Es probable que sea época de anidación, porque escuchamos ruiditos venir de las rocas en el suelo, a varios metros de la orilla. Esa es la razón de porqué esta vez mi dueña no le dio la vuelta a Puchus, no quería molestar a las aves.
Aquí aprovechamos para almorzar, y Yelinna para intentar dormir. Antes de que se hiciera demasiado tarde, a las dos y media, Bruno anunció que ya era hora de volver.
La bajada hacia Choccna la hicimos en poco más de dos horas. A las cinco ya estábamos en Choccna, donde debía recogernos el carro para volver a San Mateo. No habían pasado muchos minutos de espera cuando se apareció otro carro, conducido por un señor un poco despistado, que preguntó sobre un lugar plano para poder criar truchas.
Criaderos de truchas hay más abajo, en Rió Blanco. Manolo le explicó que no es sólo cuestión de buscar un lugar ancho y llano, también es ver que el agua sea la adecuada. Le comentó acerca de la laguna Yanaulla, donde no las truchas no pudieron prosperar, y sobre cómo se consideran las propiedades en las sierra. Aquí no existe la propiedad tal y como se entiende en Lima. Una persona no es dueña de la tierra, lo es toda la comunidad. Quien desea adquirir terrenos tiene que hablar con las autoridades de la comunidad. En teoría si la gente del pueblo no desea vender, la venta no se realiza. Pero dada la corrupción que existe, suele pasar que el representante de la comunidad recibe una paga para vender tierras de las que el resto de la gente no quería desprenderse. A raíz de esto han habido muchísimos problemas en el interior del país.
Al final el señor agradeció la información y se fué. Al poco rato llegó nuestro carro. Veía lleno de gente y las cosas que traía. Lo que estaba más a la vista eran los botellones de gaseosa que descargaban. Aparte de esto, Choccna parece un pueblo fantasma, normalmente no se ve a nadie.
Después de acomodarnos (dos en la maletera) fuimos directo a San Mateo, a donde llegamos al anochecer. Esta vez no tuvimos dificultad en tomar un micro a Chosica, era temprano y no había demasiada gente.
Finalmente llegamos a Lima sin novedad.
Las fotos están en este álbum, y en éste otro.
Y ahora, Yelinna quiere poner otra canción que le gusta:
Ismail YK -